El arzobispo de Tánger, el franciscano Emilio Rocha Grande, ha manifestado su “dolor y honda preocupación” ante la entrada masiva de ciudadanos marroquíes en el territorio de Ceuta en estos últimos días. Esta diócesis marroquí, de aproximadamente 20.000 kilómetros cuadrados y unos 3.000 fieles, abarca el norte del país, incluyendo Castillejos, la localidad limítrofe con Ceuta.
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“Más allá de las imágenes y de los números abultados de personas que han entrado, detrás de cada rostro hay un drama”, expresaba anoche en una entrevista para ‘La Linterna de la Iglesia’ en Cope.
Amplificado por WhatsApp
Al ser preguntado por las razones que han provocado este suceso, Rocha plantea que la sentencia del Tribunal Supremo que limita las devoluciones en caliente a quienes entren a nado en Ceuta y Melilla “ha facilitado que muchos jóvenes, en previsión de que la ley pudiera ser modificada, hayan dado un paso al frente”. El arzobispo también considera que este hecho podría haberse amplificado con “un efecto-llamada a través del WhatsApp”. En paralelo, descartó que esta movilización haya sido promovido por mafias.
Rocha expuso que entre las personas que cruzaron la frontera “había preocupación, pero también alegría porque algunos veían la posibilidad de dar el salto a Europa y sienten cómo un éxito conseguir entrar en cualquier momento”. En este sentido, compartió que supone “una fiesta familiar” cada vez que uno de los jóvenes logra llegar a España.
Mecha encendida
Al abordar cómo este suceso puede alimentar un discurso de rechazo al migrante, Rocha alerta de que “la mecha está encendida”. “Necesitamos desde España que se haga un pacto de sensatez para no utilizar los migrantes como mercancía de posturas ideológicas personales”, defiende. De la misma manera, recuerda que “son seres humanos e hijos De Dios”.
Con este punto de partida, el arzobispo considera que “los políticos tienen que hacer un esfuerzo serio por serenar y por hacer un análisis profundo para no utilizar la migración como arma arrojadiza”.
Aterrizado a esta crisis en Ceuta, reclama “más interlocución entre el Gobierno marroquí y el Gobierno español”. “La migración es inevitable para España”, señaló, subrayando que nuestro país necesita de la ciudadanía extranjera para su propio desarrollo.
