Más de 1.200 personas participaron este fin de semana en el encuentro organizado por la Acción Católica General con el lema ‘Compartiendo caminos, acompañando esperanzas’
Encuentro de Laicos de Parroquia en Málaga. Foto: Diócesis de Málaga
La Diócesis de Málaga acogió este fin de semana -del 24 al 26 de julio- el Encuentro de Laicos de Parroquia bajo el lema ‘Compartiendo caminos, acompañando esperanzas’, que concluyó con una misa de envío en la que el obispo local, José Antonio Satué, llamó a los seglares españoles a vivir bajo cuatro actidudes: buscar, discernir, apostar y confiar.
Como ha recogido la amplia cobertura informativa de la Delegación de Medios de Málaga, el polideportivo Ciudad Jardín fue el lugar escogida para la inauguración de la cumbre del laicado en España, organizada por la Acción Católica General, que congregó a más de 1.200 participantes -desde los tres meses a los 90 años- llegados de 5o diócesis. La inauguración contó incluso con la participación del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.
En el plano eclesial, estuvo presente toda la Comisión Permanente de la Acción Católica General, liderada por su presidenta, Eva Fernández, de la archidiócesis de Santiago, que cederá el puesto en septiembre a Javier Ramos, de la diócesis de Cartagena. También estuvieron Raúl Tinajero, director de la Comisión Episcopal Laicos, Familia y Vida, y Francisco Ramírez, de la Subcomisión de Infancia y Juventud.
En la inauguración celebrada por la mañana, Fernández deseó a todos los participantes que, tras las jornadas, se vayan “con el corazón lleno de alegría y renovado nuestro amor por el Señor, para poder transmitirlo y acompañar a tantas personas que se encuentran a nuestro alrededor y en nuestro mundo”.
Tras la bienvenida, la misa presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, que fue concelebrada por el propio Satué; Sergi Gordo, obispo de Tortosa; Jesús Catalá, obispo emérito de Málaga; Santos Montoya, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño; Ramón Valdivia, obispo auxiliar de Sevilla y administrador apostólico de Cádiz; Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza; Francisco Pérez, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela; Ángel Román, obispo de Albacete; y Fernando Enrique Ramón, obispo auxiliar de Valencia.
En su homilía, el también arzobispo de Valladolid hizo hincapié en la necesidad de profundizar en el acompañamiento, “palabra que no podemos separar de discernimiento”.
La Universidad de Málaga fue el epicentro de los seis talleres en la tarde del día 24: ‘Acompañar el trabajo, transformar la vida’, ‘Acompañar a las mujeres en situación de vulnerabilidad’, ‘Ecología integral. Acompañar desde el cuidado mutuo’, ‘Acompañar a la sociedad desde el compromiso político’, ‘Las redes sociales, un espacio para acompañar’ y ‘Toda mujer merece vivir con dignidad. Trata de personas y violencia’.
A la mañana siguiente, los participantes acudieron a la misa en la fiesta de Santiago Apóstol en cuatro templos distintos: Santa Inés, San José Obrero, San Antonio de Padua y la Capilla del Buen Pastor del Seminario.
Tras la eucaristía, la Universidad de Málaga acogió otra vez al laicado para el trabajo por sectores (niños, jóvenes y adultos). Mientras los más pequeños realizaban actividades para profundizar en el acompañamiento, y los jóvenes aprovecharon para tener un diálogo de tú a tú con Satué, los mayores escucharon testimonios de militantes de la Acción Católica.
Después pudieron asistir a otros seis talleres: ‘La dignidad de la persona’, ‘El arte de acompañar a nivel personal’, ‘El acompañamiento a las familias’, ‘Acompañando desde la música y la oración’, ‘Acompañar en la fragilidad’ y ‘Acompañar educando para la vida’.
A las 20:30, la plaza del Santuario de la Victoria fue testigo de la vigilia de oración, animada por la Comisión de Músicos Católicos de Málaga. Gordo presidió la celebración, invitando a esta “familia de familias de la Acción Católica General” a adorar al Señor “aquí y ahora, y en las personas más necesitadas”. Tras la bendición y el envió a la misión, Grillex sorprendió a los más jóvenes poniendo el broce final.
En la homilía de la misa de envío, Satué instó a los presentes a “compartir el camino de quienes están a nuestro lado, incluso cuando avanzan en la dirección equivocada, siguiendo el ejemplo de Jesús resucitado, que caminó junto a los discípulos de Emaús, los escuchó sin prisa, los iluminó con la Escritura y compartió con ellos el pan”. Y se debe hacer siguiendo las cuatro actitudes propuestas y que nacen de las intuiciones del papa Francisco: buscar, discernir, apostar y confiar.
José Antonio Satué, en el Encuentro de Laicos de Parroquia en Málaga. Foto: Diócesis de Málaga/Lazarus
En primer lugar, buscar. “En la búsqueda no se trata tanto de vagar de un lugar a otro cuanto de adentrarnos en la profundidad de lo que somos y de la misión encomendada”, ha señalado el obispo.
Por eso, “no cedamos a la tentación de dejar de buscar, creyendo que ya lo sabemos todo o que ya lo hacemos todo bien. Solo buscando conoceremos mejor a Dios y disfrutaremos más plenamente de sus dones; solo buscando cumpliremos nuestra misión con mayor fruto para nosotros mismos y para los demás”, dijo el prelado.
En segundo lugar, discernir. “No discernimos para elegir el camino que nos reporte más ventajas personales, grupales o eclesiales, sino aquel que nos permite ser más fieles al Señor y a la misión que nos ha encomendado. Discernimos para no dejarnos llevar por las apariencias; para no despreciar lo nuevo por ser nuevo ni lo antiguo por ser antiguo, porque tanto en lo nuevo como en lo antiguo hay perlas y también baratijas”, aseguró Satué.
Y aseveró: “Atendiendo a nuestro propio interior y no tanto a nuestros prejuicios, escuchándonos unos a otros y acogiendo la Palabra de Dios en torno al altar, vamos discerniendo los caminos que Él quiere para su Iglesia y para este mundo nuestro, que Dios ama apasionadamente”.
En tercer lugar, apostar, pues, según las palabras del obispo, “apostar significa tomar decisiones, a veces dolorosas, para dedicar nuestros mejores esfuerzos a la misión de compartir caminos y acompañar esperanzas. Apostar por la misión significa renunciar a la obsesión por los números, al afán de quedar bien y a la búsqueda de poder, para abrazar decididamente, aunque a veces parezca inútil, el estilo del Evangelio: la humildad, la verdad y la compasión, especialmente hacia las personas más vulnerables”.
En este sentido, Satué instó a pedir que “nos conceda la confianza y la valentía necesarias para apostar cada día por Él, por la comunidad, por la fraternidad y por la misión”.
En cuarto lugar, confiar. “Aunque en el mar del mundo haya peces buenos y malos, y en el campo de nuestro corazón convivan el trigo y la cizaña, podemos confiar. Todo lo verdadero, todo lo bello y todo el amor que sembremos en nuestra relación con los demás y en nuestra misión no se perderá. Todo será recogido en cestos de eternidad”, indicó Satué.
Por eso, llamó a confiar “siempre en el Señor, también en las circunstancias sociales y eclesiales que nos toca vivir, con sus luces y sus sombras”.
Misa del Encuentro de Laicos de Parroquia en Málaga. Foto: Diócesis de Málaga/Lazarus