El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido popularmente como el Banco del Vaticano, ya tiene sucesor para su dirección general. El economista italiano Giovanni Boscia, hasta ahora subdirector delegado, asumirá el cargo el próximo 1 de octubre, sustituyendo a Gian Franco Mammì, que abandona la institución tras once años al frente al alcanzar la edad de jubilación.
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El nombramiento ha sido aprobado por el Consejo de Supervisión del IOR y ratificado por la Comisión Cardenalicia de Vigilancia, en un relevo que el propio instituto presenta como ejemplo de una gobernanza basada en la transparencia, la estabilidad y la separación de funciones entre los órganos de control y gestión.
Boscia, de 55 años, conoce bien la entidad. Llegó al IOR en 2019 como responsable financiero (CFO), dos años después asumió también la dirección de inversiones y, desde 2023, ejercía como número dos del instituto. Antes había desarrollado una carrera de tres décadas en algunos de los principales mercados financieros internacionales, trabajando para entidades como Salomon Brothers, Citigroup, RBS o Credit Suisse First Boston, principalmente desde Londres. Licenciado con honores por la Universidad Bocconi, cuenta además con un máster en Finanzas y un Executive MBA por la London Business School.
El relevo de una década de reformas
Su predecesor, Gian Franco Mammì, deja una institución muy distinta a la que encontró cuando fue nombrado por el papa Francisco en 2015.
“He guiado al IOR en un intenso y exigente proceso de renovación y adaptación a los estándares internacionales del sector financiero, sin perder de vista la misión única que caracteriza a esta institución”, afirmó al anunciarse el relevo.
Mammì aseguró que entrega a su sucesor “un instituto sólido, transparente y plenamente reconocido a nivel internacional”, un resultado que atribuyó al trabajo “silencioso” de los profesionales que forman parte de la entidad.
“Paso el testigo a Giovanni Boscia deseándole que continúe este camino con unidad, prudencia y visión, permaneciendo fiel a la misión propia del Instituto”, añadió.
Un banco al servicio de la misión de la Iglesia
Por su parte, el presidente del Consejo de Supervisión, François Pauly, agradeció los once años de gestión de Mammì, destacando que durante este tiempo el IOR ha reforzado “su compromiso con la transparencia, la buena gobernanza, los controles internos y el cumplimiento normativo”.
Sobre Boscia, subrayó que su nombramiento supone apostar por alguien que “conoce profundamente la institución y cuenta con una sólida experiencia en los mercados financieros internacionales”.
“Estamos convencidos de que sabrá dirigir el Instituto con rigor y espíritu de servicio, al servicio del Santo Padre, de la Santa Sede y de la Iglesia universal”, señaló.
¿Qué es el Banco del Vaticano?
El IOR no funciona como un banco comercial convencional. Es la única entidad autorizada para desarrollar actividad financiera dentro del Estado de la Ciudad del Vaticano y presta servicios bancarios y de inversión exclusivamente a instituciones y personas vinculadas a la Iglesia católica.
Actualmente atiende a más de 12.000 clientes repartidos en más de 110 países, entre diócesis, congregaciones religiosas, fundaciones, organismos eclesiales y empleados de la Santa Sede.
Su actividad está orientada por la Doctrina Social de la Iglesia, lo que implica que sus inversiones deben respetar criterios éticos además de financieros. En los últimos años, especialmente tras las reformas impulsadas durante el pontificado de Francisco, el IOR ha reforzado sus mecanismos de control y transparencia para dejar atrás la imagen de opacidad que durante décadas acompañó a la institución. Con la llegada de Giovanni Boscia, el Vaticano apuesta ahora por dar continuidad a ese proceso de profesionalización y consolidación internacional.

