Janeth-Márquez, directora de Cáritas Venezuela. Foto: María Eva Lobo
“Dantesco”. Cuando Janeth Márquez, directora de Cáritas Venezuela, describe así el doble terremoto ocurrido el 24 de junio, no lo usa como licencia poética, sino con base en los 26 años de experiencia trabajando en gestión del riesgo.
Esta laica ha estado desde el minuto uno en primera línea atendiendo la tragedia más grande en la historia contemporánea del país. Está junto con los obispos monitoreando, minuto a minuto, la situación y atiende las recepciones de ayuda que han llegado del mundo entero. Sobre sus hombros pesa la gran responsabilidad de distribuir lo donado, escuchar a las víctimas y, por supuesto, vivir en carne propia el pánico que ha dejado este doblete sísmico.
PREGUNTA.- ¿Cómo vivió usted esos 60 segundos de pánico durante el doble terremoto?
RESPUESTA.- Exactamente fueron 60 segundos de pánico cuando empezó a moverse de forma muy fuerte el apartamento. Estábamos en un momento en el que nuestras vidas peligraban y todos esperamos a que pasara para salir corriendo al escuchar voces de pánico de los pisos de más arriba. Ayudamos a ancianas solas, porque sus hijos emigraron. Luego, pensar rápidamente en una respuesta como Cáritas. De lo personal tenía que pasar de inmediato a lo laboral en medio de muchos miedos y de muchos temblores.
P.- A día de hoy, ¿con qué cifras cuentan para describir las secuelas que ha dejado esta tragedia?
R.- Desde la hora cero hemos empezado a sacar diagnósticos que nos permiten también planificar nuestra respuesta. Hoy solo tenemos números oficiales, porque no podemos dar otros. Deben de ser mucho más, porque cuando bajamos a las zonas afectadas, vamos viendo que estas cifras se quedan cortas.
P.- Hace 26 años, el país sufrió la tragedia de Vargas, ¿por qué se ha repetido una catástrofe similar?
R.- Creo que tanto Vargas como otras ciudades no han respetado las normas mínimas de construcción, no han respetado por donde sabemos que pueden pasar las grandes fallas [tectónicas: Boconó, San Sebastián y El Pinar] importantes que tenemos.