El cardenal Chomali preside una misa por las víctimas del terremoto con gran participación de residentes venezolanos
“Jamás podré comprender en toda su profundidad lo que significa vivir un terremoto fuera del propio país. Cuánta angustia habrá, cuánto dolor, cuánta frustración de no poder estar allí para ayudar”, dijo el arzobispo de Santiago de Chile, cardenal Fernando Chomali, al iniciar su homilía en la misa por las víctimas del devastador terremoto en Venezuela.
Al inicio de la Eucaristía, la imagen de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, ingresó en procesión a una Catedral Metropolitana repleta de cientos de venezolanos y chilenos. Su ingreso lo acompañó la oración, los cantos y la emoción de los presentes.
Como signo de esperanza en la resurrección, se encendió el Cirio Pascual y se presentaron en un canasto papeles con los nombres de personas fallecidas y desaparecidas a causa del terremoto, encomendadas a la misericordia de Dios. Banderas de Chile y Venezuela fueron llevadas al altar como ofrendas en expresión de fraternidad. También se presentaron los médicos y enfermeros que partirán a Venezuela en apoyo de las unidades de rescate.
En su homilía, el cardenal destacó la respuesta solidaria que se ha generado, tanto en Chile como a nivel internacional. Recordó que, durante el reciente consistorio celebrado en Roma junto al Papa y los cardenales de todo el mundo, la situación de Venezuela estuvo presente en las conversaciones y en la preocupación de la Iglesia universal.
Reflexionó también sobre el misterio del sufrimiento y la fuerza de la fe en medio de la tragedia. “Cuando el Señor dice que nada nos va a separar del amor de Dios, es cierto. Y lo que hay aquí es amor. Amor porque hay esperanza, porque sabemos que Dios, aunque no entendemos muy bien lo que está pasando, está en medio de nosotros”, afirmó.
Destacó el testimonio de solidaridad que ha surgido tras la emergencia, valorando el envío de tres vuelos con personal médico y de rescate, vacunas, medicamentos, alimentos e insumos. Subrayó que “el pueblo de Dios sufre con el que sufre y se alegra con el que se alegra”.
Misa, presidida por el cardenal Fernando Chomali, por las víctimas del terremoto en Venezuela – Santiago de Chile
Uno de los momentos más significativos de la homilía fue el llamado que el cardenal dirigió a los gobiernos de Chile y Venezuela para restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países.
“Les quiero pedir de todo corazón que miren a su pueblo. Es un pueblo unido, un pueblo que quiere trabajar, un pueblo que quiere un mundo mejor, un pueblo que quiere lo mejor para sus hijos”, dijo Chomali.
Añadió: “Les quiero pedir de todo corazón que restituyan las relaciones diplomáticas. Lo necesitamos. El pueblo lo necesita. Porque sin relaciones estables se traban los procesos, se traban muchas cosas. Sean magnánimos, sean generosos, amplíen la mirada”.
Agregó el arzobispo de Santiago que el dolor provocado por esta tragedia puede transformarse también en una oportunidad para reencontrarse como pueblos hermanos y poner nuevamente a la persona humana en el centro de las decisiones políticas. “Este dolor puede ser una gran oportunidad para abrir los corazones y comprender que la política está al servicio de las personas y especialmente de quienes más sufren”, concluyó.
La celebración culminó con una oración por las víctimas, sus familias y por todos quienes trabajan en las labores de ayuda y reconstrucción, renovando la esperanza cristiana y el compromiso de solidaridad con el pueblo venezolano.