El Papa ha recordado que seguir a Jesús no es “una ascética que mortifica”, sino “una escuela de libertad” que ilumina incluso los momentos más oscuros de la historia
León XIV, durante el ángelus. Foto: EFE
“En la esclavitud, Cristo es liberación. Bajo el azote de la guerra, Cristo es esperanza. En la hora del pecado, Cristo es perdón”. Con estas palabras, León XIV ha resumido durante el rezo del ángelus de este domingo, 5 de julio, la “verdadera sabiduría” cristiana.
“El Hijo de Dios, hecho hombre, manifiesta su amor al incluir a todas las criaturas en esta acción de gracias”, ha afirmado el Papa al comentar el evangelio de hoy. Así, ha explicado que la sencillez de este gesto “espontáneo y alegre” expresa el estilo de Dios, que ama revelarse “a los pequeños”, mientras permanece oculto “a los sabios y entendidos”.
El Pontífice ha advertido de que quienes están demasiado llenos de sus propias ideas pueden acabar sin reconocer “la presencia de Cristo, el Mesías que visita a su pueblo”. “La sabiduría humana se convierte entonces en arrogancia y la doctrina degenera en soberbia”, ha señalado.
Frente a ello, ha recordado que “la verdadera sabiduría de Dios se revela en la humildad de la carne” y se dirige, sobre todo, a quienes viven más cargados y heridos. “Vengan a mí todos los cansados y abrumados por cargas”, ha citado el Papa, retomando las palabras de Jesús.
Acudir a Cristo, ha explicado León XIV, significa responder a su amor y compartir su vida “hasta la cruz”. Por eso, ha recordado la invitación del Evangelio: “Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue su cruz y me siga”. “Precisamente la entrega de sí mismo por amor es el ‘yugo’ de Jesús”, ha afirmado el Papa, añadiendo que “la síntesis de su enseñanza, el corazón de su sabiduría, ardiente de caridad hacia todos”.
El Papa se ha preguntado entonces cómo puede ser “ligero” y “suave” el peso de la cruz, respondiendo que Cristo no deja solo al ser humano ante aquello que lo abate. “El Señor lo lleva primero y junto con todos nosotros”, ha explicado. Como “auténtico maestro”, Jesús se hace cargo de la humanidad herida por el mal para cuidarla. Por eso, la sabiduría que ofrece no es una teoría, sino “un anuncio de salvación”, y su yugo “nos levanta en cada caída”.
“Al seguir a Cristo, nuestro camino no es, por tanto, una ascética que mortifica: es una escuela de libertad”, ha continuado el Papa. Una escuela que, ha añadido, “se toma en serio el drama de la historia” y “siempre ilumina su sentido”, especialmente “en los momentos más oscuros”.
Para el Papa, solo en la cruz de Jesús se redime verdaderamente el mal. “Sólo en su pasión nuestro cansancio mortal encuentra consuelo y redención”, ha señalado. “En la esclavitud, Cristo es liberación. Bajo el azote de la guerra, Cristo es esperanza. En la hora del pecado, Cristo es perdón”, ha repetido León XIV.
Esta es, según el Papa, “la verdadera sabiduría”: el camino que los cristianos están llamados a recorrer juntos, “unidos en su nombre como discípulos”. “Jesús nos lo enseña como Hijo, haciéndose nuestro hermano”, ha señalado. Y, con la fuerza del Espíritu Santo, ha concluido, Cristo revela a la Iglesia “la verdad de Dios y del hombre”, porque “nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.