El organismo del Episcopado argentino reclamó “vidas sin prisiones ni dependencias”
Con motivo del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, la Pastoral Nacional de Adicciones y Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) difundió un documento, titulado ‘Por vidas sin prisiones ni dependencias’, en el que subrayaron la importancia de poner rostros y voces a las historias concretas de la vida.
Desde esa convicción, y desde hace 20 años, este organismo llama por su nombre a quienes se encuentran en situaciones de sufrimiento y opresión, recibe con esperanza y acompaña todos los procesos complejos, conscientes de que el camino hacia la recuperación no es sencillo.
Entre las preocupaciones más apremiantes identificadas por los referentes pastorales, destacaron, en primer lugar, la situación de los niños y adolescentes. Advirtieron que en muchas familias conviven dos o tres generaciones atravesadas por el consumo, lo que dejó a numerosos menores sin un adulto capaz de contenerlos en esa etapa tan frágil de la vida.
También señalaron que la baja en la edad de imputabilidad de menores y la alta tasa de suicidios adolescentes son dos realidades que se suman y exigen una respuesta urgente.
Consideraron clave el fortalecimiento del vínculo entre parroquias y escuelas para la prevención, la detección temprana y el acompañamiento de las realidades que atraviesan niños, jóvenes y familias.
Frente a esa realidad, los representantes de la pastoral recordaron que las comunidades están llamadas a constituirse en familias para que, en un ambiente seguro, puedan contener y abrazar a esa niñez y adolescencia en riesgo y, en muchos casos, brindarles la oportunidad de una recuperación genuina.
Otro de los ejes centrales del documento giró en torno a la situación de las mujeres. Observaron que, incluso en situaciones límite de vulnerabilidad social y familiar y de consumo, las mujeres no se desvinculan de sus hijos, aun cuando esto no siempre resultó lo más conveniente. Remarcaron la urgencia de contar con espacios convivenciales femeninos que tengan las condiciones necesarias para recibir también a los hijos de las madres en proceso de recuperación, de modo que puedan reconquistar su dignidad y ejercer una maternidad amorosa y responsable.
El documento también situó la problemática en su contexto socioeconómico. Citaron el último informe de 2026 del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, según el cual la mejora relativa observada en la tasa de pobreza por ingresos entre 2024 y 2025 no constituyó evidencia de un cambio estructural en las condiciones de vida. En ese marco, subrayaron que los contextos comunitarios en los que opera la pastoral siguen estando definidos por la pobreza estructural, la precariedad alimentaria y el creciente número de personas en situación de calle.
Los responsables de la pastoral recordaron las palabras del papa León XIV, quien señaló que se trata de una lucha que no puede abandonarse mientras alguien siga preso en las diversas formas de la dependencia, y que el combate verdadero es contra quienes hacen de las drogas y de cualquier otra adicción su inmenso negocio.
Retomando esa perspectiva, reafirmaron el compromiso de la Iglesia en la defensa de la dignidad humana frente a todas las formas de explotación y dependencia.
Finalmente, destacaron que “En muchas Iglesias Particulares se va tejiendo una red de misericordia que, comprometida con los hombres y mujeres arrojados al costado del camino, trabajan por un desarrollo humano integral”. En ese marco, enumeraron la diversidad de expresiones concretas de ese compromiso: merenderos, visitas a personas en situación de calle, refugios, centros barriales, granjas, hogares, centros de día, grupos de contención para familias, misiones barriales, clubes parroquiales, exploradores y espacios de apoyo escolar, entre muchos otros.
El documento cerró con una oración a la Virgen de Luján, patrona de la Argentina, a quien le piden su intercesión para que la Iglesia siga siendo portadora de misericordia y de abrazo fraterno para los hijos predilectos del Padre.