Los lefebvrianos sacan un vino para financiar las consagraciones ilegítimas de obispos

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X vende un estuche de cuatro botellas por 75 francos suizos, con etiquetas conmemorativas de las ceremonias previstas el 1 de julio en Écône

Celebración lefebvrianos, en el centro, Davide Pagliarani
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Los lefebvrianos han sacado un vino conmemorativo para financiar las consagraciones ilegítimas de cuatro obispos que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X tiene previsto celebrar el próximo 1 de julio en Écône, Suiza. Algo para lo que siguen sin mandato pontificio. Mientras, la página oficial habilitada para las ceremonias ofrece un estuche de cuatro botellas con etiquetas especiales de recuerdo por 75 francos suizos (unos 81 euros).



El producto aparece dentro del apartado de souvenirs de la web de Écône 2026, creada para informar sobre las ordenaciones y consagraciones previstas por la Fraternidad, además de para conseguir donativos y financiar la causa. De esta manera, mientras la Santa Sede ha advertido en reiteradas ocasiones de la gravedad de unas consagraciones episcopales realizadas sin permiso del Papa, la Fraternidad ha convertido la cita en una gran celebración pública, con programa, logística, recuerdos y hasta botellas con etiqueta propia.

No parece, pues, que los lefebvrianos estén dispuestos a dar marcha atrás a una celebración que, desde hace semanas, ha reabierto uno de los conflictos eclesiales más delicados de las últimas décadas, arriesgándoles a la excomunión.

Cuatro botellas para una consagración sin permiso del Papa

El estuche, compuesto por cuatro botellas (una de ellas de Pinot Noir), remite inevitablemente a los cuatro sacerdotes que la Fraternidad ha elegido para recibir la consagración episcopal: el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier.

Los nombres fueron confirmados oficialmente por el superior general de los lefebvrianos, Davide Pagliarani. Desde entonces, la Fraternidad ha insistido en que las consagraciones no buscan crear una “Iglesia paralela”, ni establecer una autoridad alternativa dentro de la Iglesia católica.

Según sus argumentos, los nuevos obispos estarían destinados a garantizar la continuidad de los sacramentos administrados según el rito tradicional, especialmente las ordenaciones sacerdotales y las confirmaciones, reservadas a los obispos. “El episcopado que recibirán estos sacerdotes se concibe únicamente como un servicio prestado a las almas y a la Iglesia en medio de esta crisis sin precedentes de la fe”, han defendido los lefebvrianos.

Seminaristas lefebvrianos

Seminaristas lefebvrianos. Foto: Lefebvrianos

La línea roja de Roma

Por su parte, el Vaticano ha advertido de que las ordenaciones episcopales anunciadas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X “no cuentan con el correspondiente mandato pontificio”, y ha dejado claro que, de consumarse, podrían constituir un “acto cismático”.

La Santa Sede ha recuperado así el lenguaje utilizado tras las consagraciones realizadas por Marcel Lefebvre en 1988, cuando el arzobispo francés consagró a cuatro obispos sin autorización de Juan Pablo II. Aquella decisión provocó la excomunión automática de los implicados y dejó abierta una herida que, pese a los intentos de acercamiento de los últimos pontificados, nunca ha terminado de cerrarse.

Benedicto XVI levantó en 2009 las excomuniones a los obispos consagrados por Lefebvre, en un gesto pensado para favorecer la reconciliación. Francisco, por su parte, mantuvo algunos puentes pastorales, como el reconocimiento de la validez de las confesiones administradas por sacerdotes de la Fraternidad.

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