El actual arzobispo de Washington celebró la eucaristía del encuentro Outreach 2026, impulsado por el jesuita James Martin
El cardenal Robert McElroy, arzobispo de Washington, en la Universidad de Georgetown durante la conferencia Outreach, el 20 de junio de 2026. Foto: Outreach
Este sábado, 20 de junio, la Universidad de Georgetown acogió una eucaristía que congregó a los 500 participantes del encuentro ‘Outreach 2026: Caminando codo con codo’, una conferencia dedicada a los católicos LGTBI impulsada por el jesuita James Martin para quienes desarrollan propuestas pastorales de acompañamiento a esta realidad. La misa fue presidida por el cardenal Robert W. McElroy, actual arzobispo de Washington, quien emocionó a los presentes con una homilía centrada en la gracia divina y el papel central de la misericordia en la vida de la Iglesia, según destacaron los asistentes.
Durante su intervención, el arzobispo, nombrado por el papa Francisco en 2025, recurrió a las palabras del cardenal Walter Kasper para recordar a los cientos de asistentes que “el mayor atributo de Dios en su relación con la humanidad es la misericordia”.
McElroy subrayó un mensaje de acogida e introspección, destacando que la verdadera comprensión del amor de Dios nace de la humildad. “Es en los momentos en que nos acercamos al Señor, resplandecientes precisamente en nuestra humildad y viéndonos como verdaderamente somos, cuando comprendemos la magnificencia de la Gracia Divina y el abrazo de amor puro, totalmente inmerecido, que Dios nos otorga en cada momento de nuestra existencia”, afirmó el prelado.
Sin querer disimular la empatía pastoral hacia la comunidad reunida en Georgetown, el cardenal subrayó que “la misericordia es la primera palabra de Dios para nosotros. La misericordia es el gran regalo de Dios para nosotros”. Además, describió este atributo como “la cultura ambiental de la Iglesia que ve tanto la pecaminosidad de la persona humana como el esfuerzo por la redención y la santidad”, elementos que, según explicó, actúan como semillas capaces de guiarnos a través de los fracasos y los periodos en los que nos sentimos perdidos en nuestra peregrinación terrenal.
Reflexionando sobre la Carta a los Romanos del apóstol san Pablo, el arzobispo de Washington no eludió la realidad del pecado humano. Citando las Escrituras, McElroy señaló que san Pablo “reconoce francamente que toda mujer y hombre está enredado en el pecado, y todos nosotros hemos contribuido a la ruptura del plan divino para la humanidad”.
Sin embargo, el núcleo de su mensaje para los asistentes de Outreach 2026 fue profundamente esperanzador. Apoyándose en las palabras finales del pasaje paulino, el cardenal enfatizó que “el pecado de la humanidad queda empequeñecido por la gracia que Dios nos ha dado en la redención”. “El don no es como la transgresión. Es mucho más profundo, más amplio”, continuó explicando McElroy, invitando a los 500 participantes a comprender la misericordia tanto a nivel personal como eclesial.
Lejos de restar importancia a las fallas humanas, el prelado aclaró que esta gracia abundante exige honestidad espiritual: “Esto no significa que nuestros pecados sean periféricos a nuestras vidas o a nuestra vida de discipulado. Al contrario, la misericordia de Dios, precisamente en su inmensa bondad, nos llama a reconocer y confrontar nuestra pecaminosidad y a reconocer cómo esta estropea la belleza de nuestras almas y las bendiciones de nuestro mundo”.
El encuentro ‘Outreach 2026: Walking Side-by-Side’ continúa consolidándose así como un espacio de diálogo, reflexión y acompañamiento espiritual, en sintonía con el llamado pastoral del actual pontificado a construir una Iglesia donde la misericordia sea, en palabras del propio cardenal McElroy, el gran regalo que guíe a todos sus fieles.