Tregua en Bolivia. Luego de más de 48 días de protestas, el gobierno de Rodrigo Paz ha propuesto una mesa de diálogo con movimientos sociales, indígenas y sindicales.
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Por ello, los obispos bolivianos “ven con esperanza” esta puerta que se abre, porque “valoramos este paso como un signo positivo y una oportunidad para reencontrarnos como hermanos”.
Están convencidos de que “el diálogo sincero y respetuoso es el camino más adecuado para la búsqueda de soluciones”
Para los prelados este conflicto ha provocado “sufrimiento, incertidumbre y dificultades para miles de familias de nuestro país”.
Por lo que “exhortamos a todas las partes a actuar con responsabilidad, apertura y voluntad de acuerdo, poniendo por encima de cualquier interés particular el bien común, la defensa de la vida, la paz social y el respeto a la dignidad de todas las personas”.
Ocho peticiones
Mario Argollo, secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), presentó un pliego con ocho condiciones al presidente Paz para que “atienda de inmediato”.
Entre estas: no criminalizar las protestas, cumplir sus promesas sociales de la campaña, prohibir cualquier privatización, investigar a Fernando Cerimedo — asesor de Paz —, control de precios en combustibles, no promulgar decretos económicos sin previa consulta, protección social y cese de toda actividad minera en áreas protegidas.
El líder sindical subrayó que se ha decidido en consulta de todos los actores enviar al Gobierno central “una conminatoria y planteamiento para la pacificación y la recuperación al país que tiene que ser atendida de manera inmediata”.

