El Papa alerta sobre el silenciamiento de los más vulnerables de cara a la próxima Jornada Mundial de los Pobres
Comida Jornada Mundial de los Pobres
León XIV ya está preparando la 10ª Jornada Mundial de los Pobres, que se celebrará el próximo 15 de noviembre de 2026. Así, el Vaticano ha hecho público el mensaje del Papa en el que advierte sobre la creciente marginación en la sociedad contemporánea.
Bajo el lema bíblico “El Señor es el refugio del pobre”, el pontífice critica la pérdida del sentido de la trascendencia y a las dinámicas de poder que oprimen a los más desfavorecidos. El Papa alerta de que actualmente vivimos una “injusticia social que brota de la corrupción arrogante, tan deplorable como discriminatoria”.
En su diagnóstico, señala que la ausencia de Dios provoca que las personas ya no convivan en el respeto mutuo, sino bajo “el signo del dominio y del sometimiento”, lo cual genera una “lógica desacralizadora de prevaricación y de descarte que margina y humilla”. Esta opresión, advierte, afecta no solo a individuos, sino a “pueblos enteros”.
El Papa alerta sobre el papel de las nuevas tecnologías en la exclusión social. León XIV denuncia que el clamor de justicia de los más vulnerables hoy “es acallado mediante múltiples técnicas, cada vez más sutiles, hasta dejar sin voz todo esfuerzo suyo por hacer oír sus peticiones”.
En concreto, apunta que el actual “ambiente digital radicaliza el prejuicio hacia ellos y aumenta la cortina de indiferencia que rodea sus causas”. Ante este panorama ensordecedor, el Papa rescata la vigencia del Salmo 14 para ilustrar la dureza de la realidad: “Devoran a mi pueblo como pan”. Sin embargo, frente al abandono terrenal, recuerda que “refugiarse en Dios equivale a encontrar la protección verdadera y segura, aquella que los poderosos no pueden garantizar y prefieren negar”.
El mensaje de León XIV no se queda en la mera denuncia sociológica, sino que interpela directamente a la comunidad cristiana, recordando que en Jesucristo, Dios “no sólo protege, sino que comparte la pobreza humana hasta la cruz”.
Por ello, el Papa lanza una dura advertencia contra la pasividad de los fieles: “La comunidad cristiana no puede permanecer insensible ante tantos que hoy están a la puerta y siguen siendo invisibles para quienes permanecen encerrados entre sus propios muros”. Además, subraya que “la Iglesia, por su misma naturaleza, está llamada a ser pobre y refugio para los pobres”. El objetivo es que los excluidos de hoy, a quienes describe como “despojados de una palabra y de un rostro, además del pan”, puedan encontrar fraternidad y esperanza “ante todo, en quienes se dicen cristianos”.
Para lograr esta conversión comunitaria, el Pontífice propone a los creyentes un “serio examen de conciencia” de cara a la próxima Jornada Mundial de los Pobres, formulando algunas preguntas directas:
El Papa insiste en que los cristianos deben ser un refugio mutuo, sin “distinguir entre el que asiste y el que es asistido, entre el que parece dar y el que parece recibir”, conformando así “una Iglesia de pobres, todos preciosos, todos partícipes”.
Finalmente, coincidiendo con el 8º centenario de la muerte de san Francisco de Asís, León XIV pone al santo como el paradigma de la compasión activa. Anima a todos a no limitarse a la teoría compasiva, sino a experimentar la alegría de “ponerse en el lugar de los pobres y escucharlos, en vez de sólo hablar de ellos”, demostrando que es posible tomar decisiones proféticas y que el mundo puede ser “repensado desde abajo, en la humildad y en la fraternidad que, solo ellas, reparan un mundo herido por la prepotencia”.