España

León XIV, en la misa en Tenerife: “¡Abran a todos un mar de amor!”

| 12/06/2026 - 14:53





“¡Abran a todos un mar de amor! Es mi deseo y mi oración para ustedes y para todos aquellos que encuentren en su camino”. Con estas palabras ha concluido su homilía el papa León XIV durante la misa en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, con la que pone punto y final a su viaje apostólico a España, que le ha llevado por Madrid, Barcelona y Canarias desde el 6 de junio hasta hoy.



El Papa se ha encontrado acogido en Santa Cruz, con una multitud que le cantaba “León, amigo, Canarias está contigo” o “sí, sí, sí, el Papa ya está aquí”. Y es que estaban entregados al Pontífice pese a las altas temperaturas y haber esperado media hora más de lo previsto la llegada de León XIV.

Pese a ir mal de tiempo, el Papa no ha querido recortar ni un minuto su paso con el papamóvil mientras sonaba ese ‘Alza la mirada’, himno oficial de la visita apostólica, que en las islas suena entre chácaras.

En la celebración, calcada a la vivida ayer en Gran Canaria -aunque en esta ocasión la procesión de entrada ha sido más corta-, han leído fieles de todas las islas pertenecientes a la Diócesis Nivariense -Tenerife, El Hierro, La Palma y La Gomera- y de todas las vocaciones, pues han estado presentes desde religiosas a familias, con el traje típico incluido, e incluso, dos migrantes.

En el altar aguardaba a León XIV, entre las típicas flores del paraíso, la Virgen de Candelaria -patrona de Canarias-, a la que acompañaban dos relicarios de los dos grandes santos canario: el Hermano Pedro y el Padre Anchieta.

Tras la proclamación del Evangelio por parte de Alejandro Abrantes, diácono permanente, el Pontífice ha comenzado su homilía.

León XIV, en la misa en el Puerto de Santa Cruz. Foto: Vida Nueva

León XIV: “¿Qué busca el corazón humano?”

En la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el Pontífice ha remarcado que el archipiélago, “tan conocido por su belleza y su acogida”, es un lugar “donde el Señor Resucitado nos precede y se manifiesta”.

Citando documentos del Concilio Vaticano II, Robert Francis Prevost ha iniciado su reflexión destacando que, “frente a nosotros, el mar evoca el infinito, y así lo hace también el cielo; pero infinito es sobre todo el deseo que une el corazón de Dios a tantos corazones humanos”.

Y ha continuado: “Ningún ser humano es una isla; la ubicación geográfica de esta diócesis y los desafíos pastorales que la comprometen atestiguan que hemos nacido para el encuentro y que no hay obstáculo, distancia, peligro o amenaza que pueda impedir a cada uno su viaje. Sea permaneciendo durante una vida entera en el mismo lugar, sea eligiendo o estando obligados a partir, nadie permanece nunca quieto. Este es el secreto del corazón: la llamada íntima al éxodo y al encuentro”.

En su alocución, el Papa ha invitado a los más de 35.000 fieles que le escuchaban a seguir ahondando en la “vocación a la acogida”. Y lo ha remarcado citando tanto su primera encíclica, ‘Magnifica humanitas’, como la segunda de Francisco, ‘Laudato si”.

En el centro de su reflexión, León XIV ha lanzado dos preguntas al aire: “¿Qué busca el corazón humano? ¿Cómo responder a su sed de manera no engañosa?”. Y, él mismo, ha respondido: “Qué importante es, especialmente para quien se deja orientar por el Evangelio, no reducir todo a comercio y beneficio”.

“El Evangelio nos recuerda la riqueza de los pobres”, afirma el Papa

Por otro lado, el Pontífice ha remarcado que “el Evangelio nos recuerda la riqueza de los pobres: una paradoja que remite directamente a la vida de Jesús, a su verdad, al camino en el que continúa pidiéndonos que lo sigamos”.

“Es a los pequeños —que en el contexto significa a los mínimos, a los que nadie estima capaz de pensamiento y de palabra— a los que Dios se ha revelado a sí mismo. Los ha enriquecido de aquello que permanece escondido a quienes están rodeados de admiración y de éxito”, ha agregado León XIV poniendo sobre la mesa su primera exhortación apostólica, ‘Dilexi te’, sobre el amor hacia los pobres.

Haciendo referencia a Canarias como “centro de las rutas migratorias que lo hacen lugar de primera acogida, cuyo viaje está generalmente expuesto a peligros y violencias inenarrables”, Prevost ha invitado a que, “como cristianos, frente a quien especula con la desesperación, la gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos“.

El primer Papa agustino de la historia -que ya estuvo en Tenerife cuando era superior general de su orden- ha concluido la homilía dando las gracias a los tinerfeños, “por lo que son y por lo que hacen, convirtiendo a esta isla en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo en el rostro amigo y hospitalario de personas y comunidades fraternas”.

Asimismo, León XIV les ha pedido que “presten atención a los adolescentes y a los jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes: todos ellos necesitan ser conocidos con una mirada que ve más allá de las apariencias y reconoce la profundidad de sus corazones inquietos, que no pocas veces ya está orientado, quizás inconscientemente, hacia el Reino de Dios y su justicia”.

Eloy Santiago: “El Papa es de los nuestros, León XIV también es canario”

Al concluir la misa, el obispo de Tenerife, Eloy Santiago, se ha dirigido al Papa para agradecerle su visita. “A orillas del Atlántico, que baña nuestras hermosas costas y por el que han transitado y transitan tantas personas migrantes, marineros, pescadores y viajeros en general, concluye su visita apostólica”, ha comenzado diciendo.

Santiago le ha mostrado su adhesión: “Cuente con nosotros en la realización de ese deseo de una Iglesia fermento para un mundo reconciliado, una Iglesia que sepa custodiar y hacer florecer la magnífica humanidad que nos ha sido dada como don, en el respeto de la dignidad humana, la tutela de los derechos humanos fundamentales y la promoción del desarrollo humano integral que conduzca al crecimiento de la fraternidad humana y de la amistad social”.

Apoyado en el Hermano Pedro, nacido en Tenerife hace 400 años y que se desgastó por los pobres en Guatemala, el obispo ha “alzado la mirada con esperanza confiando en su amor fiel que nos anima a seguir avanzando en la apasionante tarea de manifestar la fe en nuestras obras de amor hacia los más pobres, en particular los migrantes; de contribuir en la construcción de una sociedad más justa y fraterna, en la que se viva una paz humilde y perseverante; y en el cuidado de nuestra Casa común, que en estas islas afortunadas se manifiesta en la belleza de su naturaleza volcánica, en su rica biodiversidad, en el ancho océano que las rodea y en sus cielos luminosos”.

Santiago ha concluido sus palabras con un grito que, a juzgar por el entusiasmo del público por León XIV, es un sentimiento compartido: “El Papa es uno de los nuestros, así lo sentimos y lo recordaremos, Santidad. León XIV es también canario y en estas islas tendrá siempre su casa”.

El recién estrenado canario le ha correspondido “conmovido por el afecto en el que me habéis recibido en toda España”. “Alzad la mirada”, ha concluido el Papa en un mensaje a todos los pueblos conectados por el mar que le rodeaba al fondo.

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