En su última audiencia antes del viaje a España, el Papa ha animado a las asociaciones estudiantiles católicas de Alemania a responder a la revolución tecnológica poniendo en el centro a la persona
León XIV en su audiencia con las asociaciones estudiantiles alemanas. Foto: Vatican Media
León XIV ha pedido a las asociaciones estudiantiles católicas alemanas que no se dejen seducir por “carreras centradas en el dinero” y que respondan a los desafíos de la revolución tecnológica poniendo en el centro la dignidad de la persona. Así lo ha expresado esta mañana durante la audiencia concedida en el Aula Pablo VI a los miembros de estas entidades, reunidos por primera vez fuera de Alemania con motivo de su conferencia conjunta, la Cartellversammlung.
El Pontífice –en su última audiencia antes de que comience su viaje apostólico por España– ha agradecido a los jóvenes su presencia en Roma y ha subrayado que su viaje hasta la sede de Pedro nace de tres elementos: la fe católica que los define, la comunión que une a los discípulos de Jesús y las actividades culturales que desarrollan en el ámbito universitario y profesional.
En este sentido, León XIV ha recordado los cuatro principios que inspiran a estas asociaciones —religio, scientia, amicitia et patria— y ha destacado que, frente a “el despotismo y las ideologías del pasado”, la fe católica nunca ha sido para ellos “un barniz o una etiqueta”, sino “un modo de vida” que se comparte en la universidad, en el trabajo y en la sociedad.
“Vuestra fraternidad sigue creciendo como levadura evangélica en contextos científicos y políticos, así como en diversos círculos académicos, profesionales y sociales”, ha añadido el pontífice.
León XIV ha advertido, ademaás, de que ante los desafíos de la revolución tecnológica, es necesario dedicar una atención especial “al estudio y la promoción de nuestra humanidad común”.
Así, el Papa ha afirmado que la persona, “en su expresión irreductible como hombre o mujer”, es siempre relacional y limitada y, precisamente por ello, está llamada a convertirse “en una tarea para sí misma y en un don para el otro”.
En esta línea, ha defendido que tanto el ejercicio de la razón como la luz de la fe ayudan a discernir “las promesas y los engaños del tiempo presente”. Por ello, ha animado a los estudiantes a dar lo mejor de sí mismos para construir “una sociedad justa y pacífica”.
Por otro lado, el Papa ha recordado que los católicos no están llamados a llevar “banderas partidistas”, sino a representar en la sociedad los valores católicos como servidores del bien común de la humanidad.
“La misma fe católica fortalece nuestra cooperación sin comprometerse con las modas del momento ni anteponer preferencias individualistas a la Tradición común de la Iglesia”, ha aseverado León XIV.
Por eso, ha animado a los estudiantes a promover “la evangelización de la cultura” y ha destacado que sus organizaciones universitarias siguen atrayendo a nuevos jóvenes porque dan testimonio de “pasión, competencia y auténtica amistad cristiana”.
Asimismo, el Papa ha animado a los jóvenes a no perseguir una profesión, sino descubrir una vocación. “La búsqueda de la verdad es un bien que merece ser deseado y transmitido”, ha señalado. Por ello, ha insistido en que ningún campo de estudio puede reducirse a mera especulación, ya que estudiar implica inteligencia, voluntad, disciplina y conversión.
“Haciendo lo mejor posible, nos convertimos en administradores responsables en la sociedad sin dejarnos seducir por carreras centradas en el dinero”, ha afirmado, animándoles, además, a ser testigos del humanismo cristiano frente a todo aquello que deshumaniza, especialmente a “los pequeños, los pobres o los enfermos”.
En su discurso, León XIV ha recordado también a Benedicto XVI, antiguo miembro destacado de una de estas asociaciones estudiantiles, y ha recuperado una de sus expresiones más conocidas: la necesidad de desarrollar una “ecología del hombre”.
“El hombre también tiene una naturaleza que debe respetar”, ha citado el Papa, retomando el discurso que Benedicto XVI pronunció ante el Bundestag en 2011. “No somos agregados aleatorios de partículas, sino cuerpos abiertos a la trascendencia”, ha afirmado.