La expareja del ‘padre Fran’ denuncia el silencio de la Iglesia: “El obispo no quiso escucharme”

La testigo detalló en el juicio cómo descubrió el material y lamentó la actitud del emérito Jesús Catalá

La expareja del ‘padre Fran’ denuncia el silencio de la Iglesia: “El obispo no quiso

Este lunes ha comenzado en la Audiencia Provincial de Málaga el juicio contra el sacerdote, conocido como el ‘padre Fran’, acusado de sedar y agredir sexualmente a cuatro mujeres. La sesión inaugural ha estado protagonizada por el duro testimonio de su expareja, quien, protegida tras un biombo, ha relatado el momento en el que descubrió las pruebas de los presuntos abusos.



Según detalla Málaga Hoy, entre sollozos, la mujer explicó el hallazgo de un disco duro con material de chicas aparentemente drogadas y aseguró que el acusado “tenía las carpetas repartidas como un psicópata”. Durante el interrogatorio, confesó que recuerda “cada noche” las grabaciones de una de las afectadas: “Esa imagen no me la puedo quitar”, declaró ante el tribunal.

El inicio de la relación

La testigo y el acusado mantuvieron una relación sentimental entre mayo de 2022 y mayo de 2023, aunque ya se habían visto antes. “Lo conocía antes de los bares. Él era el típico hombre de fiesta que llama la atención, pero yo no sabía que era sacerdote”, detalló.

Descubrió que era presbítero durante un Miércoles de Ceniza: “Todavía íbamos con mascarilla y, cuando se la quitó para ponérmela vi que era él”. Tras ese encuentro, al empezar “a tener sentimientos por él”, la mujer tomó la decisión de “apartarse” de la institución religiosa.

El hallazgo del material

El detonante del caso ocurrió en las Navidades de 2022, algo que la testigo confesó en algunos medios y ha ratificado este 25 de mayo en sede judicial.

Aprovechando que el sacerdote viajó a la Península –estaba destinado en Melilla– con su familia, ella se quedó sola en la casa parroquial: “Encontré un disco duro en un mueble del salón. Lo conecté a la televisión y apareció la foto de una chica a la que conocía. Estaba como drogada”.

Al revisar el contenido, logró identificar al cura “por sus manos y sus lunares” mientras abusaba de una joven aparentemente inconsciente en un coche.

De inmediato, contactó a una amiga para alertar de “que esta persona estaba violando a gente”. Con el temor de que el sacerdote borrara los archivos, regresó en varias ocasiones hasta que pudo hacer una copia y entregarla a un amigo policía, quien derivó el material a la UFAM, la Unidad de Atención a la Familia y Mujer.

La testigo confesó que no denunció hasta el verano por miedo a las reacciones del investigado, quien se “autolesionaba cuando discutían”. “Necesitaba hacer creer que estaba de su parte; tenía pesadillas con esas niñas”, admitió. Él intentó disuadirla asegurando que “todo tenía explicación, eran cosas del pasado y ya había sido perdonado por el obispo”, lo que la llevó a confesar: “Empezó a darme miedo”.

“Nadie quiso escucharla”

Antes de recurrir a la Policía, la mujer intentó por todos los medios que la Iglesia interviniera internamente, pero asegura que “nadie” quiso escucharla. Afirmó haber acudido reiteradamente a la diócesis a través del vicario de Melilla (“Fui más de cinco veces”) con un objetivo claro: “Yo quería poner todo esto en conocimiento de la Iglesia”.

En su empeño, envió dos cartas al entonces máximo responsable, Jesús Catalá, advirtiendo que era “testigo de un delito” y solicitando “una cita con él”. La respuesta del Obispado fue que la agenda del prelado “estaba muy ocupada con Comuniones”.

“Con todo mi dolor escribí una segunda carta; dije que no podía contar por escrito lo que había visto y que sentía mucha presión desde fuera”, relató. Al ser recibida únicamente por un secretario, se lamentó: “No podía creer que me cerraran las puertas”.

Finalmente, concluyó con dureza: “El obispo no quiso escucharme”, lo que la dejó sintiéndose “vacía” y, en su condición de cristiana, “rechazada por la Iglesia”. Por el contrario, la semana pasada, el actual obispo, José Antonio Satué, pidió perdón públicamente en nombre de la Iglesia y se comprometió a reparar económicamente el daño si se demuestra la culpabilidad del acusado.

Situación judicial

El sacerdote de 35 años lleva en prisión provisional desde septiembre de 2023. La Fiscalía solicita para él 72 años de cárcel bajo el siguiente marco:

  • Los cargos: abuso sexual a cuatro mujeres entre 2014 y 2018, además de grabarlas y fotografiarlas sin consentimiento.
  • El modus operandi: el Ministerio Público sostiene que se aprovechaba de la confianza de su posición religiosa para suministrar sustancias que dejaban a las víctimas en un estado de somnolencia e indefensión.
  • El calendario: tras esta primera vista, el juicio continuará los días 27, 28 y 29 de mayo. Pasarán por la sala hasta 16 testigos (incluidas las denunciantes) y numerosos peritos y agentes. Está previsto que el acusado dé su versión de los hechos este jueves.

Comienza el juicio contra el sacerdote acusado de agredir sexualmente a cuatro mujeres Foto: EFE

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