León XIV ha recibido este lunes, en el Palacio Apostólico Vaticano, a una delegación del Círculo Ecuestre de Barcelona, una de las instituciones empresariales y sociales más emblemáticas de la capital catalana, con motivo de su aniversario fundacional.
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Acompañados por el cardenal Juan José Omella, los miembros de la entidad mantuvieron un encuentro con el Pontífice en el que el Papa centró su intervención en la caridad cristiana y en la necesidad de poner a Cristo en el centro de la vida pública y personal.
“Os agradezco este gesto de cercanía”, señaló León XIV al inicio de su discurso, antes de recordar que todo cristiano está llamado a “mantener abierta la propia existencia a la acción del Espíritu Santo” y vivir “en actitud de incansable disponibilidad” hacia los demás.
Gestos de servicio
“El cristiano no es un simple filántropo, sino alguien compasivo, que ama sin interés y busca activamente el bienestar integral de los demás”, ha recordado el pontífice durante su discurso. En este sentido, León XIV invitó a los presentes —muchos de ellos vinculados al mundo empresarial y económico catalán— a “mantener la mirada fija en Cristo”, asegurando que solo así es posible “reconocer su presencia en los hermanos y hermanas más pequeños y necesitados”.
El Pontífice ha insistido, además, en que la fe debe traducirse en gestos concretos de acompañamiento y servicio. “Que a través de vuestra entrega personal al servicio de Dios y de los demás, dispuestos a acompañarlos con paciencia y compasión, el Señor os conceda crecer en su amor”, deseó al final de la audiencia.
