Alba Quintas y Josan Hatero recogen los galardones Gran Angular y El Barco de Vapor
La reina Letizia, en los Premios SM 2026. Foto: Efe
Irrumpe en el estrado. Sin papeles en las manos. Solo con dos libros. Comienza su intervención. Parece que improvisa. Pero no. Una alocución milimétricamente trabajada. E interiorizada. Expone. Declama. Los que están enfrente, enganchados. La oradora es Letizia Ortiz. La reina. El marco, la entrega de los Premios SM 2026. En la tarde del martes 12 de mayo. Real Casa de Correos. En el Kilómetro Cero de Madrid.
Elogia, como cada año, la inversión que supone la lectura. Para los niños. Para los jóvenes. Para la sociedad. Se detiene en las dos novelas galardonadas: La memoria de las bicicletas, de Josan Hatero, que se lleva el Premio El Barco de Vapor; y La cuarta vida de Blanca Cuervo, de Alba Quintas Garciandia, ganadora de Gran Angular. Ambos tienen una dotación de 35.000 euros cada uno, la mayor del mundo de habla hispana en sus categorías.
“Quizá, la lectura, siempre y cuando incluya comprensión, además de analgésica, sea la razón última y la excusa perfecta. Todos aquí sabremos por qué podría ser la razón última y para qué la excusa perfecta”, comenta interpelante la reina, que no duda en echar mano de Arturo Pérez-Reverte para subrayar que el acto de ponerse frente a un libro puede que “no solucione nada, pero quita el dolor”.
En un momento determinado, elogia la obra de Hatero como “una comedia luminosa de verano donde se reivindica la escritura a mano, las cartas en papel y los clubes de lectura para niños”. “No hay ni rastro de inteligencia artificial ni de redes sociales. ¡Qué maravilla!”, se le escapa de manera intencionada. Y es que, a Letizia Ortiz parece preocuparle todo lo que hay detrás de un móvil. Así lo expresa cuando presenta ante el auditorio el texto de Quintas, que investiga el caso de la desaparición de una adolescente, con el universo digital de por medio. “Me gusta creer que, después de leer este libro, muchas chicas, quizá también un algún chico, se lo pensarán antes de adentrarse en este mundo, indagar y bucear en algunos lugares”. Y es ahí cuando decide compartir un fragmento de la obra. Un ejercicio de lectura en voz alta que no solo capta la atención de quienes la escuchan allí, sino que se convierte en fenómeno viral al instante.
Por todo esto, y mucho más, la reina destaca cómo la lectura permite “construir la arquitectura de una mirada”. “Por eso, los niños y los jóvenes que lean estos libros de Alba Quintas y de Josan Hatero van a formar su propio criterio”, argumenta.
La reina cerró un acto, en el que estuvo flanqueada, entre otros, por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón; el presidente de SM, José Manuel Cidad; y la directora de la Fundación SM, Mayte Ortiz.
Para Díaz Ayuso, la lectura es la “primera línea de aprendizaje”, algo “fundamental en la era digital”. La presidenta consideró que “el amor por la cultura empieza en la infancia”, con unos libros que “abren las puertas a territorios inabarcables en sus páginas” y hacen que, a través de la lectura, “todo sea posible”. Por su parte, la ministra apreció que, “detrás de cada lector joven, suele haber un profesor o una profesora que recomendó una historia concreta a un estudiante concreto”. Tolón defendió en su intervención que la escuela que fomenta la lectura “está formando estudiantes más libres, más críticos y mejor preparados”.
Cidad, por su parte, se detuvo en cómo “las historias tienen la capacidad para mirar mejor, para alzar la mirada y habitar la realidad con mayor profundidad”. Desde ahí, defendió el compromiso de la Fundación SM, consciente de que la literatura tiene “una misión y una responsabilidad”. La misma es hacernos conscientes de “la complejidad del mundo en el que vivimos” y “arrojar luz sobre los valores esenciales”.