Moisés Atisha: “Ayudemos a ver en las otras personas a iguales en dignidad”

El obispo de Arica y presidente de Cáritas-Chile describe el desarrollo y actuales desafíos en el 70 aniversario de la entidad eclesial

Moisés Atisha: “Ayudemos a ver en las otras personas a iguales en dignidad”

En el 70 aniversario de Cáritas Chile es una institución consolidada como un pilar fundamental de la justicia social y el desarrollo humano en el país. Su actual presidente es el obispo de Arica, Moisés Atisha Contreras, quien nació en Santiago, estudió en el Colegio Hispano Americano de los Padres Escolapios e hizo su profesión solemne en esa congregación en 1993, una vez terminada su formación en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile.



Ordenado sacerdote en 1994 se desempeñó en el ámbito educativo y como acompañante espiritual de los Colegios Hispano Americano y Calasanz, en Santiago. Autorizado por la Santa Sede, dejó su congregación y fue recibido en la arquidiócesis de Santiago donde fue párroco, responsable de la Oficina Pastoral de Denuncias del arzobispado y secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal de Chile.

En noviembre de 2014 el papa Francisco lo nombró obispo de San Marcos de Arica y fue consagrado en enero del año siguiente. Desde 2021 es Presidente de Cáritas Chile y, desde ese cargo, respondió a Vida Nueva.

PREGUNTA.- ¿Cuál ha sido el servicio más destacado de Cáritas?

RESPUESTA.- Según el periodo histórico concreto lo destacado ha sido diferente, pero hay una trayectoria que se ha mantenido permanente, el trabajo por resguardar la dignidad de cada persona, sin importar la condición o los estados en que se encuentre.

Cuidado de las personas y de su entorno

Vale la pena mencionar que Cáritas en estos 70 años ha sido la mano que se ha tendido con generosidad ante los diferentes desastres naturales o sociales que Chile ha vivido. Y lo ha hecho desde una perspectiva promocional y comunitaria, incorporando dos elementos importantes, primero el sentido integral que, junto al cuidado de personas y comunidades más vulnerables, también promueve el cuidado de sus entornos, del planeta, nuestra Casa Común. Un segundo elemento es su presencia a lo largo de Chile, constituyendo junto a las Cáritas y pastorales diocesanas una red nacional de colaboración y acción coordinada. Esto le ha valido el reconocimiento y validación al interior de las comunidades eclesiales y el país.

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P.- Y ¿cómo ha sido el desarrollo de Cáritas en este período?

R.- En este momento, las preocupaciones mayores que tenemos como Cáritas es mantener con eficiencia y eficacia el desarrollo de la solidaridad en la sociedad chilena. Significa romper con algunos paradigmas que se han instalado haciendo que la sociedad chilena se vuelva egocéntrica e individualista.

Parece contradictorio, pero los mismos desastres que nos ha tocado atender han sido la posibilidad de plantear que hay modos diferentes de construirnos como sociedad, y que el centrarse en el otro da sentido a la propia vida. Por ello, en los diferentes campos de acción de Cáritas se promueven los lazos sociales, la convivencia y el fortalecimiento comunitario.

P.- ¿Cuáles son sus principales desafíos actuales?

R.- En consonancia con lo anterior, es ayudar a ver en las otras personas a iguales en la dignidad que yo poseo, a las que desde el mandato evangélico el Señor me llama a hacerme samaritano, aquí es muy inspirador el mensaje de la exhortación ‘Dilexi te’, al recordarnos que la opción preferencial por los pobres surge desde una realidad teológica, la encarnación (n°16-17) y no desde una ideología. De igual manera sigue vigente lo que encontramos en la encíclica ‘Fratelli tutti’, el trabajo por la amistad cívica, la construcción de puentes y no de muros y el reconocernos en nuestra dignidad que nos viene desde la creación, son grandes desafíos.

Una limitación: la primacía del yo

Todo lo que podamos hacer para operativizar la opción por los pobres y el trabajo por la dignidad humana son grandes desafíos para nosotros y el tiempo que nos corresponde vivir. En esta línea, un desafío importante que venimos trabajando y esperamos ir ampliando hacia los equipos diocesanos, es el fortalecimiento institucional, contar con una gestión eficiente y eficaz, transparente, que dé sustentabilidad a nuestra acción, en el contexto de la cultura del cuidado.

P.- ¿Qué limitaciones encuentra?

R.- Nos encontramos con un ethos cultural que da más importancia a lo individual, lo particular, dando primacía al yo y a lo mío. Esto es una limitación para plantear el evangelio social que Jesús nos ha legado, dado que en este evangelio cobra un valor importante el nosotros, es desde ahí que el yo se vive en su justa realidad. Este criterio de construcción de sociedad es muy complejo de convertir, pero al mismo es un aliciente para descubrir nuevos métodos y formas de evangelizar.

En otro plano, a nivel global hoy se vive una crisis del sistema de cooperación internacional por lo que hay menos posibilidades de gestionar recursos para iniciativas de carácter social. Frente a ello estamos redoblando los esfuerzos para contar con recursos nacionales y suscitar la solidaridad frente a las profundas pobrezas y vulnerabilidades que existen en nuestro país.

Mundo migrante

P.- La migración en el país, ¿qué lugar ocupa en el servicio de Cáritas?

R.- Desde 2019 ha estado muy presente, debido al endurecimiento de la realidad de los países de la región, que fueron viendo en Chile el lugar donde poder realizar el proyecto de vida que fueron visualizando y que en la propia patria no les permitía llevar adelante.

Por otra parte, desde siempre es una preocupación que Cáritas ha tenido y que, por medio del Instituto Católica de Migración (INCAMI) como ente especializado, ha asumido el acompañamiento de los migrantes en todo el país.

P.- El nuevo gobierno en el país, ¿presenta nuevos desafíos para el servicio de Cáritas?

R.- Siempre un cambio de gobierno representa desafíos al servicio de la Caridad. En este caso concreto, el planteamiento de la emergencia económica representa una preocupación, para el servicio de la caridad se necesitan recursos, si estos son escasos, lo son para todos. Esto puede limitar la capacidad de responder a la necesidad de los hermanos.

Las propuestas que se han explicitado con respecto del mundo migrante también despiertan desafíos, tendremos que mantenernos alertas para poder acompañar a quienes se encuentran en esta condición, de modo que ante todo su dignidad no se pase a llevar. Promoviendo también una mirada sin estigmas sobre la migración, que no solo plantea desafíos sociales, económicos y culturales, sino también constituye un aporte a las sociedades de acogida en esos mismos planos.

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