León XIV en el monumento a los mártires de Argelia. Foto: Vatican Media
“El futuro pertenece a los hombres y a las mujeres de paz”. Este ha sido el primer mensaje de León XIV en su llegada a África. Una llamada a la paz que ha hecho desde el Monumento a los Mártires de Maqam Echahid en Argel, donde ha depositado una corona de flores.
El Papa da, así, comienzo a su viaje apostólico por África, en el que visitará Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial entre el 13 y el 23 de abril. De hecho, tal como ha recordado en el que ha sido su primer discurso, esta es la primera ocasión en la que visita Argelia como sucesor de Pedro, “después de haberlo hecho ya en dos ocasiones como hijo espiritual de san Agustín”.
“Pero, sobre todo, quien viene ante ustedes es un hermano, feliz de poder renovar, en este encuentro, los lazos de afecto que unen nuestros corazones”, ha asegurado el pontífice ante las 5000 personas reunidas en el monumento para darle la bienvenida al país.
“Mirándolos a todos, veo el rostro de un pueblo joven y fuerte, cuya hospitalidad y fraternidad he experimentado en repetidas ocasiones”, ha dicho León XIV, subrayando que “en el corazón argelino, la amistad, la confianza y la solidaridad no son simples palabras, sino valores importantes que dan calidez y fortaleza a la convivencia”.
“Argelia es un país extenso, con una larga historia y ricas tradiciones que se remontan a la época de san Agustín e incluso mucho antes de él”, ha señalado, recordando que la de este país africano es “una historia dolorosa, marcada incluso por períodos de violencia que, sin embargo, gracias a la nobleza de espíritu que los caracteriza y que siento viva ahora aquí, han superado con valentía y honestidad”.
León XIV ha explicado que “detenerse ante este Monumento es un homenaje a esa historia y al alma de un pueblo que ha luchado por la independencia, la dignidad y la soberanía de esta nación”. Y es que, en este lugar “recordamos que Dios desea la paz para cada país; una paz que no es sólo ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y de dignidad. Esta paz, que permite enfrentar el futuro con ánimo reconciliado, es posible solamente con el perdón”.
“La lucha verdadera por la liberación será ganada definitivamente sólo cuando la paz se haya conquistado finalmente en los corazones”, ha insistido el Papa, reconociendo que aunque “perdonar sea difícil”, en un mundo en el que “los conflictos se multiplican continuamente”, no se puede añadir “resentimiento al resentimiento, de generación en generación”.
“El futuro pertenece a los hombres y a las mujeres de paz”, ha insistido León XIV. “Al final, la justicia triunfará siempre sobre la injusticia, así como la violencia, más allá de toda apariencia, no tendrá nunca la última palabra”. Así, ha deseado que “Argelia, fortalecida por sus raíces y por la esperanza de sus jóvenes, continúe ofreciendo una contribución de estabilidad y diálogo en la comunidad de las naciones y en las costas del Mediterráneo”.
Y es que en este país, tal como ha señalado el pontífice, “la fe en Dios ocupa un lugar central: ilumina la vida de las personas, sostiene a las familias e inspira el sentido de la fraternidad”. “Un pueblo que ama a Dios posee la riqueza más verdadera, y el pueblo argelino guarda esta joya en su tesoro”, ha asegurado, subrayando que “nuestro mundo necesita este tipo de creyentes, hombres y mujeres de fe, sedientos de justicia y de unidad”.
“Por eso, ante una humanidad anhelante de fraternidad y de reconciliación, es un gran don y un bendito compromiso el declararnos con fuerza y ser siempre, juntos, hermanos entre nosotros e hijos de Dios”, ha concluido el pontífice.