Obispo Robert Barron y presidente Donald Trump. Foto: Obispo Robert Barron
Donald J. Trump ha traspasado en las últimas horas todos los límites en su relación con el catolicismo. Primero, al desatar en sus redes sociales una crítica sin parangón contra León XIV, al que acusa de “hacer daño a la Iglesia” por tratar de “complacer a la izquierda radical”. Pero, aún más, al compartir una imagen deplorable en la que se presenta él mismo como si fuera Jesús de Nazaret. En una supuesta estampita ‘devota’, el líder republicano aparece sanando a un enfermo mientras de sus manos emana la fuerza del Espíritu Santo…
Con esta provocación no hace sino ahondar en una herida abierta, pues muchos católicos estadounidenses no olvidan cuando, hace un año, antes del cónclave, divulgó otra imagen parecida en la que él mismo aparecía revestido como papa.
Aunque, sobre todo, ha sido la guerra contra Irán, y el consiguiente ataque de su socio Israel contra un país cristiano como Líbano, lo que ha generado una ruptura en su relación con varios líderes católicos del movimiento MAGA que, en las últimas semanas, están cuestionando al presidente de Estados Unidos, al que hasta hace unas semanas apoyaban sin fisuras. El caso más sonado es el del obispo emérito de Tyler (Texas), Joseph Strickland, quien, días atrás, recalcó que, “como católicos, nuestra lealtad no es hacia ninguna figura política, partido o movimiento. Nuestra lealtad es hacia Jesucristo, quien es ‘el camino, la verdad y la vida’ (Juan 14.6)”.
Conmocionado por Líbano (“lo que estamos presenciando no es simplemente una guerra, sino un grave asalto a la dignidad humana”), el prelado ha llamado a “la conversión de aquellos que ostentan el poder sin misericordia”. Lo que, entre otras cosas, pasa porque “Dios traiga arrepentimiento a aquellos que actúan sin consideración por la santidad de la vida”.
También ha sido muy significativo el caso de Carrie Prejean Boller, una de las mayores exponentes del MAGA católico, que denuncia que ha sido expulsada de la Comisión de Libertad Religiosa, creada por el actual Gobierno estadounidense y donde hay cristianos de diferentes confesiones. Siendo ella católica, clama que ha sido cesada del órgano “por mantenerme firme en mis creencias religiosas”. De ahí su llamada, “a cada cristiano, a dimitir inmediatamente de esta Administración. Si no lo hacen, la sangre de la vida humana inocente estará en sus manos. Trump es un psicópata malvado”.
En ese sentido, Prejean es muy crítica con Robert Barron, obispo de Winona-Rochester y quien se mantiene, pese a la situación, como miembro de la Comisión de Libertad Religiosa; además, sin mostrarse crítico con la expulsión de ella. Para muchos católicos estadounidenses, demócratas o republicanos, es un hecho que Barron antepone su seguidismo político a su labor como pastor.
Algo que hoy ha podido llegar a su fin. Y es que, tras la difusión de la imagen blasfema de Trump y sus furibundas críticas a León XIV, Barron ha publicado un mensaje en X en el que, al fin, se desmarca del presidente, considerando que sus declaraciones son “totalmente inapropiadas e irrespetuosas”. Así, “no contribuyen en absoluto a una conversación constructiva. Es prerrogativa del Papa articular la doctrina católica y los principios que rigen la vida moral. En cuanto a la aplicación concreta de esos principios, las personas de buena voluntad pueden y de hecho discrepan”.
Por ello, “recomendaría encarecidamente que los católicos serios dentro de la Administración Trump (el secretario Rubio, el vicepresidente Vance, el embajador Brian Burch y otros) se reúnan con funcionarios vaticanos para que pueda tener lugar un diálogo real. Esto es infinitamente preferible a las declaraciones en las redes sociales”.
Tras declararse “muy agradecido por las muchas formas en que la Administración Trump ha tendido la mano a los católicos y a otras personas de fe”, Barron añade que “ningún presidente ha mostrado una mayor dedicación a defender nuestra primera libertad”.
Con todo, el obispo de Winona-Rochester concluye apuntando que “ha sido un alto honor servir en la Comisión de Libertad Religiosa”… Lo que puede interpretarse como que abandona dicho organismo. Más cuando zanja que “el presidente le debe al Papa una disculpa ”.
Esta realidad está poniendo sobre la mesa otro fenómeno: el choque directo entre cierto sector católico hasta ahora trumpista y el bloque de los pastores evangélicos que siguen apoyando sin fisuras al presidente, llegando a bendecir solemnemente su guerra en Irán. Ligados muchos ellos a la Teología de la Prosperidad y al sionismo cristiano, los comanda la pastora Paula White, directora de la Oficina Religiosa creada por la Administración republicana en este segundo mandato”. Para Prejean, aunque ella se considera “una reina”, en realidad es “una hereje”.