León XIV saluda a Rafael Zornoza
El caso Zornoza está archivado por parte del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Pero eso no significa que esté cerrado definitivamente. Según varios canonistas consultados por ‘Vida Nueva’, León XIV podría utilizar varias vías para reabrir el caso, teniendo en cuenta que el Tribunal de la Rota instó al Vaticano a abrir un proceso penal tras elaborar un informe vinculado a la denuncia por presuntos abusos sexuales por parte del ahora obispo emérito de Cádiz, Rafael Zornoza a un menor en los años 90. Este viernes el diario El País desvelaba el carpetazo del antiguo Santo Oficio por un “tecnicismo jurídico” que impediría juzgar al prelado por no poder confirmar si el denunciante era menor de edad cuando sucedieron los hechos.
“Al tratarse de un obispo, su autoridad eclesiástica inmediatamente superior es el Papa. No va a poder haber un proceso judicial, pero tras contrastar la verosimilitud de unos hechos tan execrables, sí se pueden y se deben adoptar medidas en el ámbito disciplinar”, explica uno de los juristas a esta revista.
El Papa León XIV tendría tres posibles vías de actuación. Por un lado, tomar una decisión unipersonal más o menos inmediata sin pasar por ningún departamento vaticano, como sucedió con el cardenal irlandés Keith O’Brien. Por otro lado, ordenar a Doctrina de la Fe que asuma y reabra el caso al margen de la edad al estilo Rupnik. La tercera opción pasa por encaminar le proceso al Dicasterio para los Obispos con el fin de estudiar desde allí sanciones disciplinarias sin pasar por un juicio penal, toda vez que se hubieran demostrado los abusos.
Fuentes eclesiales insinúan que el Papa podría de cantarse por el cauce del Dicasterio de los Obispos. Y es que las sanciones que puede dictar el departamento que dirigió Robert Prevost como prefecto podrían alcanzar lo más cercano a una inhabilitación casi total. Se le podría prohibir ejercer el ministerio sacerdotal: ni misas en público ni direcciones espirituales… Además se le podría instar a vivir en un lugar retirado y vetar si participación en cualquier acto social. Solo el Dicasterio de la Fe o el Papa podrían expulsarlo del estado clerical.
En paralelo, los canonistas consultados comentan que la víctima podría dar la batalla en España para lograr una indemnización, al encajar dentro de los casos prescritos por la justicia civil: “Si yo fuera el abogado de la víctima, sin duda llevaría el caso al Plan de Reparación Integral para Víctimas de Abusos de la Iglesia o al Defensor del Pueblo”.
En cualquier caso, León XIV se topa con esta encrucijada dos meses antes de su aterrizaje en España. Sobre la decisión de Doctrina de la Fe, uno de los canonistas especializados en lucha antiabusos considera que “se ha actuado con opacidad y arbitrariedad. Si Doctrina de la Fe hubiera querido, habría aplicado la instrucción ‘Crimen sollicitationis’, vigente cuando tuvieron lugar los abusos”. “Permite juzgar como un ‘delicta graviora’, esto es un delito grave, las relaciones homosexuales por parte de clérigos, independientemente de la edad de la otra persona”, aclara.
Otro de los expertos juristas comparte que “nos guste o no, Roma ha actuado con una escrupulosa limpieza jurídica, se ha ajustado a ley”. “Eso no significa que a partir de ahí haya que lavarse las manos. Independientemente de la edad de la víctima se puede sancionar al denunciado y ejercer la justicia restaurativa con la víctima, si como parece, se demuestra que ha habido abuso independientemente de la edad del abusado”, apostilla.
En febrero 2013, dos semanas después de que Benedicto XVI anunciara su renuncia, el fallecido cardenal irlandés Keith O’Brien presentaba su dimisión como arzobispo de Edimburgo por la presión que ejerció el Papa sobre él. Confirmados los abusos que había cometido contra un sacerdote y dos seminaristas, Ratzinger logró que se plantara con voz y voto un mes después en el cónclave que elegiría a Francisco. No hizo falta probar ni juzgar el delito por la vía de Doctrina de la Fe. El Papa argentino, en 2015, impuso más sanciones contra él: prohibición de ejercer el ministerio público y de participar en actos oficial, y negativa a utilizar cualquier insignia como purpurado.
El caso más reciente de intervención directa de un Pontífice en un caso de abusos de un sacerdote a adultos es el esloveno Marko Rupnik, el creador de mosaicos denunciado por una veintena de mujeres desde los años 80. Después de una investigación previa que daba verosimilitud a las acusaciones, Doctrina de la Fe llegó a decretar su excomunión, levantada cuatro meses después. Posteriormente el Vicariato de Roma también le absolvió de otra investigación paralela. Francisco fue advertido de que algo habría sido adulterado en el proceso, tomó las riendas y en octubre de 2023 levantaba la prescripción para que Doctrina de la Fe reabriera el caso. Tras desempolvar el expediente, este octubre se constituía el tribunal para juzgarlo.