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Sacerdote misionero señala que Haití necesita elecciones y recuperar su dimensión democrática

| 09/04/2026 - 17:28

Sin embargo, manifiesta que “celebrar unas elecciones mientras las bandas controlan casi todo, provoca una falta de democracia y pone en crisis la legitimidad, ya que mucha gente no podría ir a votar”





El sacerdote italiano Massimo Miraglio, misionero camiliano en Haití desde hace 20 años y párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Pourcine Pic-Makaya, una zona montañosa del departamento de Grand’Anse, aseguró que el país caribeño necesita elecciones y recuperar su dimensión democrática.



En declaraciones a Vatican News lamentó que, si bien este año debieran llevarse a cabo elecciones generales para renovar al presidente de la república, así como miembros del senado, la cámara y responsables de municipios, debido al “problema de la seguridad: celebrar unas elecciones mientras las bandas controlan casi todo, creo que provoca una falta de democracia y pone en crisis la legitimidad, ya que mucha gente no podría ir a votar”.

“Las bandas también están poniendo en serias dificultades la estabilidad democrática nacional… hay 320 partidos políticos. Y esto ya da la imagen de una nación políticamente confusa”, añadió el padre Miraglio.

La Pascua, “ocasión para recordar que Dios no se olvida de ellos”

En el artículo de Federico Piana relata que en Puerto Príncipe, ciudad capital, “muchas parroquias de la parte histórica de la ciudad llevan ya tiempo cerradas, ya no existen. La sangrienta e interminable guerra de bandas ha obligado a los sacerdotes a trasladarse y a suspender toda actividad sacramental y pastoral. En otras zonas más periféricas, en cambio, las parroquias siguen llevando a cabo todas sus actividades, pero con un alto riesgo tanto para los sacerdotes como para los fieles. Porque los miembros de las bandas no tienen ningún respeto por la Iglesia: cuando se les presenta la ocasión, matan y secuestran incluso a quienes llevan sotana o acuden a una capilla a rezar”.

Viernes Santo en Haití (2024). Foto: EFE

Al respecto, el padre Miraglio explicó que Haití está dividido en dos: “en lo que se denomina el Gran Sur —los departamentos de Jérémie, Les Cayes, Jacmel y Miragoâne— no hay grandes problemas, las actividades eclesiásticas continúan con normalidad. Mientras que en el norte y en el centro, donde las bandas son más activas, la situación es extremadamente peligrosa incluso para la Iglesia“.

Manifestó que durante la Semana Santa las personas encontraron en la fe la fuerza para seguir adelante: “la gente confía en Dios, en quien deposita toda su esperanza. Para la fe popular, el Viernes Santo desempeña un papel fundamental, sobre todo el momento en que Jesús muere en la cruz: es el punto álgido porque representa también la experiencia del dolor que el pueblo vive cada día… la Pascua se convierte en una ocasión para recordar que Dios no se olvida de ellos. La comunidad internacional y los Estados Unidos pueden hacerlo, pero Dios no”.

Pandillas que “dictan la ley… en detrimento incluso de las iglesias”

El padre Miraglio sostuvo que las pandillas controlan más del 80% de Puerto Príncipe; “son ellos quienes, en algunos barrios de la capital, dictan la ley y organizan la vida social. En detrimento de todas las instituciones, como las escuelas, las oficinas públicas e incluso las iglesias”.

Las acciones criminales -dijo- “están llevando el sufrimiento también a la provincia, obligando a la gente a abandonar lo poco que tiene, los campos que cultiva, para trasladarse a entornos aún más precarios… En los campos de refugiados donde a menudo encuentran alojamiento no hay una asistencia propiamente dicha. Viven en barrios marginales que surgen en zonas un poco más tranquilas, pero donde realmente falta de todo”.

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