Francisco Javier Múnera, presidente del Episcopado, aseguró que la cultura del cuidado no es una obligación extraña, sino “una exigencia evangélica”
Obispos colombianos
La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) ha dado un nuevo paso en su protocolo de prevención de abusos al actualizar la segunda versión del documento “Cultura del Cuidado en la Iglesia Católica Colombiana”, más conocidas como líneas guía.
Respondiendo a la Sentencia de Unificación 315 de 2025 de la Corte Constitucional, que redefine la responsabilidad de las instituciones religiosas y civiles frente a delitos sexuales contra menores, los obispos han establecido un protocolo concreto o líneas operativas para formular denuncias.
El objetivo es establecer mecanismos verificables, incluyendo procesos de selección, formación, generación de ambientes seguros — como en entornos digitales—, para lograr la atención efectiva de las víctimas.
De hecho, las nuevas orientaciones reafirman la centralidad de las víctimas y/o sobrevivientes como eje transversal de toda la acción eclesial, por lo que estas líneas guía y operativa, adaptadas a la realidad de cada diócesis, deberán garantizar la denuncia inmediata frente a cualquier noticia o sospecha de abuso sexual.
Esta decisión fue adoptada por los obispos tras su asamblea plenaria, realizada en febrero de este año. En esta actualización se incluye también el magisterio reciente de León XIV, la normativa canónica vigente y las órdenes dadas por la Corte Constitucional de Colombia.
Ambos documentos insisten en la importancia de implementar mediante decretos diocesanos, medidas que adquieran carácter vinculante en cada jurisdicción eclesiástica. En particular, las Líneas operativas establecerán estas orientaciones que deben concretarse en normas, protocolos y procedimientos propios.
El Episcopado ha reiterado su petición de perdón y la necesidad de fortalecer procesos de atención y reparación integral, incluyendo el acompañamiento espiritual, psicológico y terapéutico, en un marco de respeto por los derechos de todas las personas involucradas.Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, subrayó que “se trata de ayudar a formar, en toda la Iglesia, una cultura del cuidado, en la que la protección de los menores y de las personas en situaciones de vulnerabilidad no se considere una obligación extraña, sino una exigencia evangélica”.