El Servicio de Recogida Selectiva de Textiles ha recogido 539.140 kg de residuos, ahorrando las emisiones de 8.087 toneladas de CO₂
Moda re-
El Servicio de Recogida Selectiva de Textiles, gestionado por la UTE Ecocircular, formada por San Juan de Dios de Valladolid y Cáritas Diocesana Valladolid, fue la adjudicataria del contrato de prestación de este servicio otorgado por el Ayuntamiento de Valladolid: un encargo que ha permitido desarrollar un modelo público‑social basado en la eficiencia operativa, la inclusión laboral y la economía circular.
Ahora, tras su primer año de funcionamiento, desde San Juan de Dios subrayan que el servicio se ha consolidado combinando una gestión eficiente del residuo textil, la generación de empleo inclusivo y un alto impacto ambiental positivo.
Entre febrero de 2025 y enero de 2026, el servicio ha recogido 539.140 kg de residuo textil. Esta actividad se ha sostenido con 5.164 vaciados realizados en 201 contenedores distribuidos por la ciudad, lo que refleja una operativa constante y eficaz.
La evaluación del periodo acredita 8.087 toneladas de CO₂ evitadas, 1,13 millones de metros cúbicos de agua ahorrados (equivalentes al consumo anual de unas 20.000 personas) y el desvío de 539 toneladas del vertedero. Estos resultados cuantifican el aporte del servicio a la economía circular y a la mitigación del impacto ambiental en Valladolid.
La ropa depositada en los contenedores gestionados por Ecocircular Valladolid UTE es tratada a través de la cooperativa Moda re-. En sus cuatro plantas de clasificación, la ropa usada se clasifica manualmente según tipo, calidad y estado.
Las prendas en buen estado son limpiadas y preparadas para su reutilización a través de venta o donaciones sociales. Las prendas en mal estado se destinan al reciclaje de ropa, donde se transforman en nuevos productos textiles o materiales.
De esta manera, el balance del primer año confirma que el servicio funciona correctamente en términos operativos, genera impacto social directo al fortalecer el empleo inclusivo mediante Empresas de Inserción (EI) y Centros Especiales de Empleo de Iniciativa Social (CEEIS), y produce beneficios ambientales verificables.
“Se trata de un modelo replicable que refuerza la colaboración entre administración y entidades sociales, avanzando hacia una Valladolid más inclusiva y más sostenible”, subrayan desde San Juan de Dios.
El servicio ha afianzado una estructura que prioriza la inclusión laboral de colectivos con mayores dificultades de acceso al empleo. En la actualidad, cinco personas con discapacidad y tres en situación de vulnerabilidad forman parte del equipo operativo, desempeñando funciones de recogida, logística y apoyo en rutas. “Este dato evidencia la capacidad del proyecto para generar oportunidades laborales estables y acompañadas en el marco de un servicio público esencial”, aseveran desde la entidad.
Y es que, a lo largo del primer año, se han impulsado distintos módulos formativos orientados a la circularidad textil, la clasificación avanzada del residuo, la preparación para la reutilización y las operaciones logísticas asociadas a la recogida.
“Esta formación práctica se ha complementado con la tutorización de diez prácticas formativas no laborales para asegurar que este empleo sea estable, acompañado y adaptado a las necesidades de cada persona permitido, y reforzar las competencias profesionales de los participantes y mejorar sus posibilidades de acceso a un empleo futuro”, añaden.
David es una de las personas que ha encontrado empleo en este servicio. Tiene 26 años y antes de conseguir el contrato indefinido, hacía prácticas de carpintería: “Esto muy contento con todo, el trabajo, los compañeros. Este trabajo es muy importante para mí”. Además, David vive en una de las viviendas con apoyos de San Juan de Dios, y tener un trabajo indefinido le permite tener más estabilidad e independencia.
Otro caso es el de Junnior, una de las personas en proceso de inserción y que trabaja en la recogida textil en Arco Iris Prolava desde hace un año y medio. Con experiencia en el sector de la conducción en su país de procedencia, Perú, explica que “este trabajo me proporciona calidad de vida, el tiempo necesario para poder formarme profesionalmente y también la posibilidad de crecer como persona”.
Además, Junnior, a través del itinerario de inserción realizado en la empresa, ha conseguido seguir especializándose y ha obtenido el carnet profesional C.