España

La Santa Sede no impuso ni presionó la firma del acuerdo sobre las víctimas de abusos

| 01/04/2026 - 13:08

  • Fuentes eclesiales confirman a ‘Vida Nueva’ que la Iglesia española negoció “con autonomía” la vía complementaria del Defensor del Pueblo
  • Desde la Iglesia sí lamentan que “todo se enturbió cuando Bolaños coló a uno de los suyos” en el proceso de diálogo
  • Los Reyes habrían llegado a hablar del proyecto en su encuentro con León XIV el pasado 20 de marzo





“No se ha presionado. La Iglesia española trabaja con autonomía y lo ha hecho en todo este tiempo en una buena dirección”. Con estas palabras, fuentes vaticanas explican a ‘Vida Nueva’ su no injerencia en la negociación y la firma del protocolo entre el Gobierno, los obispos y las congregaciones para poner en marcha el 15 de abril una vía complementaria a través del Defensor del Pueblo para las víctimas que desconfían del Plan eclesial de Reparación de Víctimas de Abusos (PRIVA).



Desde la Santa Sede ‘bendicen’ y se felicitan por el acuerdo definitivo, a la vez que aclaran que no han azuzado, interferido, condicionado o precipitado la rúbrica que tuvo lugar este pasado lunes entre el ministro Félix Bolaños, el presidente de los obispos, Luis Argüello, el presidente de la CONFER, Jesús Díaz Sariego y el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo. “Simplemente, como hacemos en todo asunto vinculado con las relaciones Iglesia-Estado, se ha apelado al diálogo y al consenso”, comentan, lamentado que hay quien haya querido interpretarlo erróneamente como coacción o dirigismo.

Cauces oficiales e informales

Es más, desde el Vaticano aplauden la capacidad negociadora de los responsables eclesiales que han estado al frente del proyecto y subrayan la “proactividad” de los obispos a la hora de comunicarse con transparencia en cada pazo que se ha dado. “Se ha utilizado el cauce oficial, que es comunicar cada paso a la Nunciatura, pero, a la vez, se han tenido diálogos directos informales con Roma cuando se ha necesitado”, expone una voz eclesial que ha seguido todo esta encrucijada, sabedora de que León XIV también estaba informado con detalle. Y añade sobre el papel de la Santa Sede:  “Siempre nos han dejado libertad de acción. Es más, se ha puesto en valor cómo se ha abordado la crisis de los abusos a través de la comisión del PRIVA, poniéndolo como ejemplo a seguir por otras Conferencia Episcopales”.

Otra de las personas involucradas para llevar adelante esta vía complementaria desvela que “el punto en el que sí se ha insistido a través del nuncio, Piero Pioppo, es que trabajáramos en comunión entre la Conferencia Episcopal y la Conferencia Española de Religiosos”. Con este punto de partida, apunta que “la verdad es que, echando la vista atrás, nunca como ahora hemos ido tan de la mano a la hora de aunar criterios. Somos muy plurales, pero vamos juntos, y más cuando se trata de poner a las víctimas en el centro”.

La actuación del ministro

En cualquier caso, no ocultan cierto malestar por el papel que ha querido jugar el ministro de la Presidencia y responsable de las relaciones con las confesiones, Félix Bolaños: “Si el Papa y su equipo no confiaran en nosotros, habrían intentado meter prisa cuando hace dos semanas el ministro Bolaños quiso se firmara deprisa y corriendo el protocolo, precisamente para contárselo a Parolin y al Papa. Cuando él fue a Roma, todos los interesados sabían perfectamente cómo estaba la cuestión y avalaron el tiempo que se solicitó para terminar de perfilar cada punto”. Sobre esta presión ejercida por Bolaños en las jornadas previas a la audiencia del Papa a los Reyes el 20 de marzo, añaden que los propios monarcas “llegaron a hablar de los abusos y la negociación con León XIV”.

Fuentes episcopales también tumban la idea de que la Santa Sede hubiera presionado para dejar resuelta como fuera esta crisis de los abusos antes del viaje papal de junio: En esta misma línea, desde el Episcopado español desmienten que el Vaticano insistiera en dejar resuelta la cuestión antes del viaje de Robert Prevost en junio. “Evidentemente nosotros éramos los primeros interesados en cerrarlo. Pero no porque se pensara que el Papa o el Vaticano nos fueran a amonestar, sino porque sabemos como se las gasta Bolaños”. Y va más allá: “Estamos convencidos de que buscaría cómo sacar rédito mediático a las negociaciones abiertas o de presionar, por ejemplo, con las deducciones fiscales de los donantes del viaje papal”. En esta misma línea, se deja caer que “no sé por qué el ministro tiene ese empeño de jugar a que los obispos españoles son malos y puentearles para ir a Parolin con una cantinela distinta. Ni en este tema ni el del Valle de los Caídos hay disonancias entre Roma y la Iglesia española”.

Ángel Gabilondo, Jesús Díaz Sariego, Luis Argüello y Félix Bolaños. EFE/ Chema Moya

Al margen del ministro y sus intereses, todas las voces eclesiales consultadas por ‘Vida Nueva’, ponen en valor el papel de Ángel Gabilondo: “Consciente de la gravedad del problema, siempre se ha presentado como un facilitador. Su sensatez y la de su equipo han hecho posible que este asunto no se politizara”. Con la vista puesta en cómo se ejecutará el protocolo, no creen que se generen episodios de conflicto extremos: “Creemos firmemente en la palabra dada por Gabilondo de que no se va a utilizar esta vía complementaria como un arma arrojadiza. Nunca ha utilizado a las víctimas y no lo va a hacer ahora”. A la vez, añaden: “Afortunadamente, desde que se empezó a negociar todo esto desde noviembre de 2024 los equipos del Defensor del Pueblo y de la Iglesia han trabajado en una misma dirección. Solo se ha visto enturbiado cuando a última hora, Bolaños quiso fiscalizarlo todo colando a uno de los suyos. Pero no han logrado marcar ni los tiempos ni enmendar todo lo hecho previamente”.

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