Un grupo de expertos de diferentes universidades continúa los estudios de las evidencias genéticas iniciado por el profesor Pier Luigi Baima Bollone de Padua
Nuevas investigaciones sobre los rastros de ADN hallados en la Sábana Santa de Turín indican una alta probabilidad de que esta reliquia haya estado en Oriente Medio. Estos hallazgos se desprenden de un artículo científico, que se publicará en breve, que expone los resultados de los análisis realizados sobre el material proporcionado por el profesor Pier Luigi Baima Bollone. Este reconocido experto en medicina legal, fallecido antes de la publicación del estudio, ya había afirmado en la década de los ochenta haber detectado sangre humana del grupo AB en el Sudario, según recogen los medios vaticanos.
El reciente documento está encabezado por Gianni Barcaccia, catedrático de Genética y Genómica de la Universidad de Padua, en colaboración con investigadores de diversas universidades. Este equipo continúa la línea de trabajo de un importante estudio que Barcaccia y sus colegas publicaron en 2015 en la revista ‘Nature Scientific Reports’. En aquel entonces, los científicos revelaron el descubrimiento de ADN procedente de la contaminación de las personas que habían tocado la tela, identificando que más del 55,6% provenía de Oriente Próximo, alrededor de un 38,7% de la India y menos del 5,6% de Europa.
La significativa presencia de linajes étnicos indios se asocia a las interacciones históricas y a la importación de lino por parte de los romanos desde regiones cercanas al valle del Indo. Según explican los autores y especialistas como la paleógrafa Ada Grossi o el estudioso bíblico Lavergne, el término “Sábana Santa” deriva del griego “Sindôn”, que significa lino fino, y podría estar fuertemente relacionado con Sindh, una región célebre por sus tejidos de alta calidad. En la antigüedad, estos valiosos linos indios eran importados y utilizados, por ejemplo, en las vestiduras del Sumo Sacerdote del Templo de Jerusalén durante los rituales vespertinos de la fiesta de Yom Kippur. Esta reevaluación sugiere una amplia difusión del tejido en la región mediterránea y la posibilidad de que el hilo se produjera originariamente en la India.
La nueva investigación profundiza en estos orígenes geográficos al confirmar la presencia del haplogrupo H33, un linaje genético que es predominante en Oriente Próximo y especialmente frecuente entre la población drusa. El estudio detalla que los drusos comparten un origen genético común con judíos y chipriotas, y que a lo largo de la historia se han mezclado con diversas poblaciones levantinas, incluyendo sirios y palestinos, lo que traza un mapa claro de las personas que interactuaron con la reliquia a lo largo de su trayectoria histórica.
Además del ADN humano, el análisis del microbioma reconstruido de la Sábana Santa ha revelado una rica variedad de microorganismos típicos de la epidermis humana, así como comunidades de hongos, mohos y arqueas halófilas. La presencia de estos últimos microorganismos resulta especialmente reveladora, ya que prosperan en entornos con una salinidad muy elevada. Esto indica que la tela experimentó una conservación o fue almacenada en un ambiente salino, similar al que se encuentra cerca del Mar Muerto. Todas estas evidencias genéticas y microbiológicas añaden una nueva pieza al mosaico científico, respaldando de forma contundente la estancia del lienzo en Oriente Medio y aportando datos a favor de su autenticidad.