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León XIV reza este mes de abril por los sacerdotes en crisis

| 31/03/2026 - 17:28

La intención de oración del pontífice para el mes pone el foco en el acompañamiento humano y espiritual de los presbíteros





En plena Semana Santa, el papa León XIV ha publicado su intención de oración para el mes de abril, dedicada a los sacerdotes en crisis, abriendo un espacio de reflexión sobre la necesidad de cuidarlos, escucharlos y acompañarlos, según informan desde la Red Mundial de Oración del Papa –con la campaña “Reza con el Papa”–.



Momentos de dificultad

El pontífice invita a detenerse un momento en oración, “para reconocer y profundizar en que detrás de cada ministerio hay una vida que también necesita cercanía y escucha”, según los promotores de la iniciativa. En su oración, el Papa dirige una súplica profunda por los sacerdotes que atraviesan momentos de dificultad: “cuando la soledad pesa, las dudas oscurecen el corazón y el cansancio parece más fuerte que la esperanza”. Y es que, recuerda el Papa, los presbíteros “no son funcionarios ni héroes solitarios, sino hijos amados, discípulos humildes y queridos, y pastores sostenidos por la oración de su pueblo”.

Prevost subraya también la importancia de redescubrir la dimensión comunitaria del ministerio sacerdotal. En particular, invita a los fieles a “escuchar sin juzgar, agradecer sin exigir perfección y acompañar con cercanía y oración sincera”, reconociendo que el cuidado de los sacerdotes es una responsabilidad compartida por todo el Pueblo de Dios. Además apuesta porque tengan “amistades sanas, redes de apoyo fraterno” y la gracia de redescubrir la belleza de su vocación.


Texto íntegro de la oración del Papa

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Señor Jesús,

Buen Pastor y compañero de camino,
hoy ponemos en tus manos a todos los sacerdotes,
especialmente a quienes atraviesan momentos de crisis,

cuando la soledad pesa, las dudas oscurecen el corazón y el cansancio parece más fuerte que la esperanza.

Tú que conoces sus luchas y heridas,
renueva en ellos la certeza de tu amor incondicional.
Hazles sentir que no son funcionarios ni héroes solitarios, sino hijos amados,
discípulos humildes y queridos,
y pastores sostenidos por la oración de su pueblo.

Padre bueno,
enséñanos como comunidad a cuidar de nuestros presbíteros: a escucharlos sin juzgar,
a agradecer sin exigir perfección,
a compartir con ellos la misión bautismal de anunciar el Reino con gestos y palabras,
y a acompañarlos con cercanía y oración sincera.
Que sepamos sostener a quienes tantas veces nos sostienen.

Espíritu Santo,
aviva en nuestros sacerdotes la alegría del Evangelio. Concédeles amistades sanas, redes de apoyo fraterno,
sentido del humor cuando las cosas no salen como esperaban,
y la gracia de redescubrir siempre la belleza de su vocación.
Que nunca pierdan la confianza en Ti,
ni el gozo de servir a tu Iglesia con corazón humilde y generoso. Amén.

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