El cardenal Jaime Spengler, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), recordó que en 2027 se cumplirán 20 años de Aparecida, la emblemática V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que puso los cimientos al pontificado de Francisco.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Entonces por qué no celebrar una VI Conferencia después de la Asamblea Eclesial Mundial de 2028: “Los tiempos pasan muy rápido, vayamos pensando, ya es momento de ir pensándola”.
Así lo dejó caer el purpurado a los secretarios generales de los episcopados de América Latina, convocados el 12 y 13 de marzo en Bogotá para analizar la realidad social y eclesial de la región a la luz de la constitución apostólica ‘Praedicate evangelium’ y el proceso sinodal.
Desafíos regionales
“Aquí estamos como secretarios generales, no genéricos, saludaba el cardenal, en un tono afable, cercano y fraterno, a los presentes.” Un total de 17 representantes asistieron, con una ausencia muy sentida, la del nicaragüense Jorge Solórzano, que, en medio de la relación tan tensa con el régimen sandinista, prefirió no arriesgarse a salir del país, y Donald Chambers, de las Antillas, que se conectó de manera telemática. El purpurado acompañó los trabajos, convencido de que entre los secretarios hay una “dignidad que conduce la vida ordinaria de los episcopados”.
El también presidente de los obispos de Brasil aseveró que ellos llevan el timón de la barca, “trabajan verdaderamente” porque son la cara visible de cada uno de sus episcopados. Además, el arzobispo de Porto Alegre rescató una palabra para resumir este encuentro: conversión. Aseguró que identificaron algunos temas “inspirados por el Espíritu”. Entre estos la identidad ministerial del obispo para romper de una vez por todas con el estereotipo principesco de quien está en la cúspide y, al ejemplo de Jesús, encarnarse para ser “un servidor más”.
Con este telón de fondo, los secretarios generales, divididos en cuatro regiones: Centroamérica y México (Camex), Caribe, andina y cono sur, aplicando la metodología de la conversación en el espíritu –utilizada en el Sínodo de la Sinodalidad–, realizaron una radiografía social de la región. Así, señalaron que Camex enfrenta una grave crisis de seguridad marcada por la violencia estructural y el crimen organizado.
En este sentido, México supera los 30.000 homicidios anuales y registra más de 110.000 desapariciones. El Caribe es altamente voluble al cambio climático, con huracanes más intensos y erosión costera, que impacta en el alto costo de vida y el endeudamiento público. Particularmente, hablaron de Cuba, que vive una crisis sistémica con escasez de alimentos, medicamentos y apagones prolongados, producto en gran parte del modelo económico que se debate entre sanciones de Estados Unidos y la fuerte represión del régimen castrista.
En los países andinos aumenta la polarización política. Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia abanderan la desigualdad estructural y diversas violencias. La zona está marcada por la corrupción. El cono sur, conformado por Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y Argentina, registran una creciente crisis demográfica. Y es que todas estas naciones enfrentan envejecimiento poblacional y caída de la natalidad. Por ejemplo, Chile registra la tasa de fecundidad más baja de América con un índice de 1,06%. Tras este diagnóstico, Spengler invitó a anunciar el Evangelio “en armonía, en unidad” como “nos pide la Iglesia hoy”.