Han planteado que este tipo de canto no debe ser considerado “un elemento ornamental”, sino “una dimensión constitutiva de la acción celebrativa de la Iglesia”
Coro en parroquia
Pereira, eje cafetero de Colombia, fue sede del encuentro regional de liturgia, un espacio en el que obispos, presbíteros, diáconos, seminaristas, religiosos y laicos adscritos a ministerios de música reflexionaron sobre el valor del canto litúrgico en la evangelización.
Es que el canto litúrgico no debe ser considerado “un elemento ornamental”, sino que es “una dimensión constitutiva de la acción celebrativa de la Iglesia”.
De hecho, recordaron que el Concilio Vaticano II define el canto sagrado una parte esencial de la liturgia, porque en este se alaba a dios, expresa el lenguaje sacramental y manifiesta la comunión eclesial.
La diócesis lideró esta plenaria, que se convierte en la antesala del encuentro nacional, pautado para mayo de este mayo en Bogotá en el que esperan participen más de 600 músicos de toda Colombia.
Los participantes han identificado también varios desafíos, entre estos, la merma de este canto en algunas celebraciones, la confusión entre música litúrgica y música religiosa en general y la insuficiente formación litúrgica de músicos y coros parroquiales.
Frente a este panorama, coincidieron en la importancia de fortalecer la formación, promover un mayor conocimiento de los documentos del Magisterio y valorar el amplio patrimonio musical de la Iglesia.
Asimismo Nelson Jair Cardona Ramírez, anfitrión y obispo de Pereira, abordó la relación entre música y experiencia espiritual a partir de los salmos, señaló que el canto se convierte en una vía privilegiada para que el pueblo de Dios exprese su fe y su oración.
En esta plenaria destacaron el valor del canto gregoriano como modelo litúrgico, “no como una expresión del pasado, sino como una tradición viva donde la música nace del texto bíblico y litúrgico, ayudando a conducir a los fieles hacia el misterio celebrado”.
Por ahora, han planteado diseñar un cantoral litúrgico de la Iglesia de colombia, promovido por la Comisión Episcopal de Liturgia que busca ofrecer criterios comunes y fortalecer la identidad celebrativa de las comunidades.