Europa

León XIV y Sarah Mullally se reunirán en Roma para seguir trabajando por “la unidad plena y visible” entre todos los cristianos

| 27/03/2026 - 13:19

  • La nueva arzobispa de Canterbury agradece la carta previa del Papa y anuncia que le visitará en abril
  • También ha protagonizado otro simbólico gesto al rezar junto al cardenal Koch en el lugar del martirio de santo Thomas Becket





Desde el miércoles 25 de marzo, Sarah Mullally es oficialmente la arzobispa de Canterbury y, por tanto, simbólica primada de la Comunión Anglicana, a la que pertenecen casi 100 millones de fieles en todo el mundo. Enfermera de profesión, tiene 63 años, está casada y es madre de dos hijos. Pero ante todo estamos ante alguien que ha marcado un hito histórico. Y es que, por primera vez en sus cinco siglos de historia, ella es la primera mujer en dirigir la Iglesia de Inglaterra.



Con tal motivo, el papa León XIV le ha remitió al día siguiente un mensaje de felicitación… y apoyo. Y es que Robert Prevost es consciente de que su “querida hermana” asume estas funciones “en un momento crucial de la historia de la comunidad anglicana”. Hasta el punto de que no es reconocida por muchas comunidades más allá de la Iglesia de Inglaterra. Un fenómeno especialmente fuerte en África, donde la plataforma GAFCON (Global Anglican Future Conference, que aglutina en un Consejo de Primados al 80% de sus fieles a nivel mundial) ha proclamado recientemente una Comunión Anglicana paralela.

El ejemplo de María

Por ello, el Pontífice agustino le ofreció su apoyo: “Al pedirle al Señor que le conceda la sabiduría, ruego que el Espíritu Santo le guíe al servir a sus comunidades y que se inspire en el ejemplo de María, la Madre de Dios”. Además, el Papa la animó a proseguir las buenas relaciones entre católicos y anglicanos que han marcado las últimas seis décadas, desde que, en 1966, “nuestros predecesores, de grata memoria, san Pablo VI y el arzobispo Michael Ramsey, comprometieron a católicos y anglicanos a ‘una nueva etapa en el desarrollo de las relaciones fraternas, basada en la caridad cristiana’”.

Apenas unas horas después, el propio Arzobispado de Canterbury ha anunciado que Mullally “visitará Roma del 25 al 28 de abril”. Una estancia en la que “la arzobispa se reunirá con el papa León XIV en el Vaticano”.

Además, la primada anglicana ha respondido a la misiva del pontífice con otra en la que le agradece “profundamente” su “amable carta” y la “promesa de sus oraciones”. “Recibo con profunda gratitud sus palabras de aliento y su invocación a la guía del Espíritu Santo”, recalca.

Instrumento de comunión

Comentando también su apoyo en un momento convulso para su confesión, Mullally reconoce que, “como arzobispa de Canterbury, yo también estoy llamada a servir como instrumento de comunión dentro de la Comunión Anglicana”. Una vocación que hace plenamente ecuménica, al ofrecer su abrazo al catolicismo y al resto de Iglesias cristianas, con las que tratará de “buscar la unidad plena y visible a la que nuestro Señor nos ha llamado a todos (Juan 17:21)”.

De cara a su próximo encuentro, la cabeza de la Iglesia de Inglaterra reconoce que “tengo muchas ganas de reunirme con Su Santidad en un futuro próximo y de seguir fortaleciendo los lazos de amistad y nuestro compromiso compartido”.

Un primer gesto de cercanía entre ambas Iglesias ya se ha visibilizado en las últimas horas, cuando la Catedral de Canterbury ha acogido “un servicio de oración” con la delegación católica que había acudido a la toma de posesión de la arzobispa y, también, a conmemorar el 60º aniversario de la Declaración Conjunta que, el 24 de marzo de 1966, suscribieron Montini y Ramsey. Un documento histórico con el que se retomaron las relaciones ecuménicas, rotas cinco siglos antes con el cisma protagonizado por Enrique VIII al fundar la Iglesia anglicana.

Oración compartida

La delegación vaticana ha estado encabezada por el cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Se ha tratado de un emotivo momento de oración compartida, rezando juntos Mullally y el purpurado “en el lugar del martirio de santo Thomas Becket, en el coro de la catedral”. Algo que ya hizo Juan Pablo II en 1982, cuando oró en el mismo lugar junto al entonces arzobispo de Canterbury, Robert Runcie. En ese sentido, hay que destacar que Becket es venerado como santo por las iglesias católica y anglicana, pues fue asesinado en 1170 por defender los derechos eclesiales ante el rey Enrique II.

Koch y Mullally

Recordando ese primer abrazo entre Pablo VI y Ramsey, Mullally valoró que, “hace sesenta años, presentaron a nuestras Iglesias una visión de reconciliación basada en la caridad, la verdad y el deseo compartido de unidad en Cristo. Su encuentro marcó un nuevo comienzo en las relaciones anglicano-católicas; una relación que sigue dando frutos en diálogo, amistad y testimonio común en todo el mundo”.

Así, “doy gracias por este camino compartido, que continúa creciendo”. Un punto en el que la arzobispa ha aplaudido “especialmente” la visita del rey Carlos III, cabeza seglar del anglicanismo, a León XIV en Roma, meses atrás cuando ambos rezaron juntos en la Capilla Sixtina.

Diálogo constante

Una senda que en hay que seguir incidiendo a diario, pues, “mediante un diálogo constante, que incluye la labor de la Comisión Internacional Anglicana-Católica Romana (ARCIC) y a la Comisión Internacional Anglicana-Católica Romana sobre la Unidad y la Misión (IARCCUM), seguimos buscando esa unidad en Cristo, en quien encontramos tanto la fuente como la plenitud de nuestra comunión”.

“Oramos para que el Espíritu Santo continúe guiándonos hacia toda la verdad, profundice nuestra comunión y nos conduzca cada vez más cerca de la unidad visible por la que Cristo oró”, remachó Mullally.

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