Las Tres Mil Viviendas también tiene su hermandad

El barrio sevillano de menor renta neta media anual por persona de todo el país, estrenaba su

A las cinco de la tarde del Viernes de Dolores, un centenar de nazarenos echarán a andar desde la sevillana parroquia de Jesús Obrero. La Hermandad de Bendición y Esperanza, erigida como hermandad de penitencia en mayo de 2024, hará por segunda vez estación de penitencia como tal desde el Polígono Sur hasta Santa Genoveva, en el Tiro de Línea. Y, con ello, lo que va a pasar en las Tres Mil Viviendas afianza el resultado de años en los que una comunidad ha intentado hacerse hueco, rezar junta, organizarse, crecer y demostrar que también en uno de los barrios más golpeados de Sevilla puede florecer una hermandad.



“Es un conjunto de fieles que lleva más de 15 años en la parroquia de Jesús Obrero, en uno de los barrios más pobres de España. Pero eso no es lo que define al barrio, sino muchas otras cosas”, explica a ‘Vida Nueva’ Marcelino Manzano, delegado diocesano de Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis de Sevilla. De esta manera, el relato público sobre el Polígono Sur, en el que casi siempre pesa antes la pobreza que la vida, se rompe para dar lugar a algo diferente: un grupo de cristianos que, “muy imbuidos de la religiosidad popular sevillana, quisieron fundar una hermandad”.

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A lo largo de los años, explica Manzano, “se han ido formando en lo que significa el compromiso cristiano, la vivencia de la Iglesia, la formación doctrinal y el ejercicio de la caridad, que en ese barrio, desgraciadamente, tiene mucho campo”. Ese proceso, insiste, no se entiende sin la parroquia ni sin los salesianos de Jesús Obrero. “Todo este proceso ha estado acompañado por los párrocos de Jesús Obrero, de la comunidad salesiana, y culminó en que en 2025, por primera vez, pudieron salir con hábitos de nazareno”. “En la diócesis acompañamos a estos grupos que quieren ser hermandad y, cuando llega el momento, los erigimos como tal y les autorizamos a salir con hábito penitencial”, explica Manzano.

Atención a la caridad

“Esta ilusión viene de hace muchos años. Éramos niños cuando empezamos con una cruz de mayo. Siempre tuvimos el deseo de tener una hermandad de penitencia en nuestro barrio”, recuerda Ángel Hartmann, hermano mayor. “Vivimos y participamos en todos los eventos que se promueven allí, además de los que organizamos como hermandad”, señala. Es, en definitiva, una prolongación de la vida cristiana del barrio. “Intentamos convivir, participar y ayudar en todo lo que se mueve en el barrio, independientemente de nuestros propios proyectos como hermandad de penitencia”.

“Prestamos mucha atención a la caridad, especialmente en el barrio en el que estamos, donde hay necesidades que cubrir”, añade Hartmann. “Dentro de nuestros medios y con las ayudas que recibimos, llevamos adelante un proyecto solidario para paliar las necesidades de las familias”, añade, subrayando que trabajan en coordinación con Cáritas y “siempre caminando junto a la parroquia, como no puede ser de otra manera”. “Intentamos ayudar a los vecinos en lo que se pueda y que la hermandad sea un oasis donde se pueda vivir en paz, con el Señor”, insiste Hartmann.

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