Europa

León XIV le pide a Sarah Mullally seguir “el ejemplo de María” tras ser investida como arzobispa de Canterbury en pleno cisma

| 26/03/2026 - 14:59

  • Robert Prevost es consciente de que asume estas funciones “en un momento crucial de la historia” de su Iglesia, con muchas comunidades africanas en su contra
  • El Papa apela a los 60 años de diálogo ecuménico entre ambas confesiones: “Creo firmemente que debemos continuar dialogando en la verdad y el amor”





Desde ayer, 25 de marzo, Sarah Mullally es oficialmente la arzobispa de Canterbury y, por tanto, simbólica primada de la Comunión Anglicana, a la que pertenecen casi 100 millones de fieles en todo el mundo. Todo después de una ‘ceremonia de instalación’ que acogió la catedral cantuariense y en la que 2.000 fieles llenaron el templo; entre ellos, los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, y el primer ministro, el laborista Keir Starmer.



Mullally, enfermera de profesión, tiene 63 años, está casada y es madre de dos hijos. Pero ante todo estamos ante alguien que ha marcado un hito histórico. Y es que, por primera vez en sus cinco siglos de historia, ella es la primera mujer en dirigir la Iglesia de Inglaterra.

Oposición de GAFCON

Con tal motivo, el papa León XIV le ha remitido un mensaje de felicitación, compartiendo con ella “mis más sinceras oraciones” ante el inicio de su misión pastoral. Y es que Robert Prevost es consciente de que asume estas funciones “en un momento crucial de la historia de la comunidad anglicana. Hasta el punto de que esta condición se la discuten muchas comunidades más allá de la Iglesia de Inglaterra, especialmente en África, donde la plataforma GAFCON (Global Anglican Future Conference, que aglutina en un Consejo de Primados al 80% de sus fieles a nivel mundial) ha proclamado recientemente una Comunión Anglicana paralela.

Por ello, el Pontífice agustino le ofrece su apoyo: “Al pedirle al Señor que le conceda la sabiduría, ruego que el Espíritu Santo le guíe al servir a sus comunidades y que se inspire en el ejemplo de María, la Madre de Dios”.

Además, León XIV la anima a proseguir las buenas relaciones entre católicos y anglicanos que han marcado las últimas décadas. Una senda ecuménica que nació hace justo ahora 60 años. Entonces, “durante su histórico encuentro en Roma, nuestros predecesores, de grata memoria, san Pablo VI y el arzobispo Michael Ramsey, comprometieron a católicos y anglicanos a ‘una nueva etapa en el desarrollo de las relaciones fraternas, basada en la caridad cristiana’”.

La ‘Declaración Conjunta’

Apelando a ese párrafo recogido en la ‘Declaración Conjunta’ que Montini y Ramsey firmaron el 24 de marzo de 1966, Prevost recalca que “ese nuevo capítulo de respetuosa apertura ha dado muchos frutos en las últimas seis décadas y continúa hasta el día de hoy”.

Siendo uno de los resultados de ese encuentro el acuerdo de “iniciar un diálogo teológico”, este se tradujo en la creación de la Comisión Internacional Anglicana-Católica Romana (ARCIC), que “ha contribuido enormemente al crecimiento del entendimiento mutuo desde su creación. Los frutos de esta valiosa labor nos han liberado para dar testimonio juntos con mayor eficacia”. Algo que “es especialmente vital dados los múltiples desafíos que enfrenta nuestra humanidad hoy en día. Por lo tanto, agradezco que este importante diálogo continúe”.

Obispa en la toma de posesión de Mullally

En este punto, el Papa es realista y reconoce que “el camino ecuménico no siempre ha sido fácil. A pesar de los grandes avances, nuestros predecesores inmediatos, el papa Francisco y el arzobispo Justin Welby, reconocieron con franqueza que ‘las nuevas circunstancias han generado nuevas discrepancias entre nosotros’. Sin embargo, hemos seguido caminando juntos, porque las diferencias ‘no pueden impedirnos reconocernos como hermanos y hermanas en Cristo por nuestro bautismo común’”.

Juntos hacia la gracia

Desde esta cita de la ‘Declaración Conjunta’ que Bergoglio y Welby actualizaron el 5 de octubre de 2016, el Pontífice insiste en que “creo firmemente que debemos continuar dialogando en la verdad y el amor, pues solo en la verdad y el amor llegamos a conocer juntos la gracia, la misericordia y la paz de Dios (cf. 2 Jn 1,3), y así podemos ofrecer estos preciosos dones al mundo”.

Y es que “la unidad que buscan los cristianos nunca es un fin en sí misma, sino que está orientada a la proclamación de Cristo, para que, como el mismo Señor Jesús oró, ‘el mundo crea’ (Jn 17,21)”.

Un anhelo que ilustra con este extracto de Bergoglio al dirigirse, 2 de mayo de 2024, a los primados de la Comunión Anglicana: “Sería un escándalo si, debido a nuestras divisiones, no cumpliéramos nuestra vocación común de dar a conocer a Cristo”. León XIV, dirigiéndose a su “querida hermana”, Sarah Mullally, enfatiza que “hago mías estas palabras, pues es a través del testimonio de una comunidad cristiana reconciliada, fraterna y unida que la proclamación del Evangelio resonará con mayor claridad”.

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