“Necesitaremos voluntarios, técnicos, profesionales, personas generosas que den un poco de su tiempo para que todo salga adelante”, ha explicado el arzobispo ante la próxima llegada del Papa
José Cobo, con León XIV
“‘¿Me amas?’, pregunta Jesús resucitado a Pedro. Y en él, la replica a todos nosotros como Iglesia y como sociedad. La visita del papa León XIV será una oportunidad para responder juntos a esa pregunta”. Así lo ha afirmado el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, en su carta pastoral ante la visita del Papa a la ciudad el próximo mes de junio.
“Al finalizar el tiempo pascual, como Iglesia que camina en Madrid, acogeremos la visita del papa León que viene a encontrarse con nosotros, en el marco de su viaje a diversas diócesis de España”, explica el arzobispo, convencido de que la presencia del Papa “será para nuestra Iglesia local un verdadero signo de comunión”, ya que “viene a traernos el abrazo de la Iglesia universal”. “Renovados por el Bautismo, podremos corresponder a ese abrazo, alargando los brazos de nuestra diócesis y uniendo nuestro corazón al suyo”, asevera.
Al mismo tiempo, Cobo reconoce que “recibiremos al Papa en medio de una situación social y mundial compleja”, ya que “nuestro tiempo vive el drama de la violencia y muchas guerras abiertas en distintas regiones del mundo”. Por ello, el cardenal apunta que León XIV traerá consigo las palabras de Jesús resucitado, “la paz sea con vosotros”.
“Escuchar este saludo será un alivio, porque la paz viene de Dios como un don”, subraya el arzobispo de Madrid, pero “también será una tarea que deberemos acometer con responsabilidad. Acoger al que viene a traer la paz de Cristo supone dejarnos conmover por una misión común que renovaremos juntos y nos compromete a trabajar por una paz ‘desarmada y desarmante’”.
Para el cardenal, la presencia del Papa en Madrid “nos ayudará a vislumbrar el sentido de la vida, anunciará una esperanza trascendente a nuestros jóvenes y a nuestra sociedad cansada y nos situará ante el regalo de la vida eterna que celebramos en la Pascua”. Y es que “vendrá a recordarnos que nuestro mundo tiene futuro y que los cristianos tenemos mucho que ofrecer desde la espiritualidad, el encuentro y la fraternidad”.
Por todo esto, Cobo explica en su carta que “desde hace unos meses muchas personas están trabajando con gran generosidad para preparar esta acogida al Santo Padre; y también a tantos otros que llegarán para vivir una experiencia especial de Iglesia católica, abierta y misionera”. Preparando esta visita con “ilusión, esperanza y espíritu de servicio”, el cardenal muestra su convencimiento de que será “una oportunidad para fortalecernos en la fe como Iglesia que camina unida y que mira a nuestro mundo como campo de misión”.
Ante esto, el cardenal es claro sobre lo que precisa ahora la archidiócesis: “te necesitamos”. “Necesitamos lo que puedas ofrecer tú, tu parroquia, tu comunidad o realidad eclesial. Necesitamos que te movilices para ayudarnos a hacer visible una parábola de lo que es la Iglesia en medio del mundo: aquella que ayuda a alzar la mirada para que todos puedan ver, en nuestras palabras y gestos, lo que significa el amor de Dios y la vida del Evangelio”, explica.
“Queremos mostrar que el anuncio del Evangelio nace de familias y comunidades concretas, católicas y universales, que tienen mucho que aportar a la sociedad y que asumen la tarea de regenera r el tejido social desde el encuentro, la reconciliación y el cuidado”, asevera. Además, añade que acoger al Papa y a los peregrinos que llegarán “será también una oportunidad para preguntarnos cómo nos abrimos a la vida de la Iglesia y qué nos pide hoy el Señor para seguir caminando juntos”.
“Necesitaremos voluntarios, técnicos, profesionales, personas generosas que den un poco de su tiempo para que todo salga adelante”, explica. “No podremos dilatar mucho nuestra respuesta pues todo está a punto y este es una etapa importante para preparar lo que será cada encuentro”, concluye el purpurado, subrayando que, en definitiva, se trata de responder ante la visita del Papa. Pero, sobre todo responder a la pregunta de Jesús a Pedro: “¿Me amas?”. “Pues, en el fondo, toda vida cristiana nace y se sostiene en esa pregunta”.