México

Obispo mexicano: “Solo una cultura que coloque a la persona en el centro podrá construir una sociedad justa”

| 20/03/2026 - 08:00

El responsable de la Dimensión Episcopal de Vida, Ramón Salazar, refiere que el papa León XIV “nos recuerda que toda vida es un don y que su dignidad exige protección, promoción y acompañamiento”





El responsable de la Dimensión de Vida de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el obispo auxiliar de Guadalajara, Ramón Salazar Estrada, aseguró que “solo una cultura que coloque a la persona en el centro podrá construir una sociedad verdaderamente justa y humana… El cuidado integral de la vida humana en todas sus etapas no es una tarea opcional ni delegable. Es una responsabilidad moral que compromete a personas, familias, comunidades religiosas y autoridades civiles”.



Asimismo, refirió que “el Magisterio de la Iglesia, reafirmado en el reciente mensaje del papa León XIV a la Pontificia Academia para la Vida, nos recuerda que toda vida es un don y que su dignidad exige protección, promoción y acompañamiento“.

En el documento firmado por el obispo, titulado ‘Mensaje por la vida 2026’,  destacó que el Papa invitó a “la humanidad entera a asumir con responsabilidad el cuidado de la salud, la promoción de la calidad de vida y la protección de los más vulnerables desde una perspectiva integral”.

Comunidad parroquial. Foto: Parroquia San Maximiliano María Kolbe

“La responsabilidad en el cuidado de la vida es compartida”

A ese respecto explicó que “hablar del cuidado integral implica superar una visión reduccionista de la persona. El ser humano es mucho más que un organismo biológico que requiere atención médica, es la unidad de cuerpo y espíritu, inserto en una red de relaciones familiares, sociales, religiosas y culturales. Por ello, el cuidado auténtico debe atender tanto las necesidades físicas como las afectivas, sociales y espirituales. La Iglesia llama a que la salud no se vea solamente como ausencia de enfermedad, sino como un estado de bien integral que permita a la persona desarrollarse plenamente conforme a su dignidad”.

En ese sentido detalló los cuidados correspondientes, en las diferentes etapas del ser humano: prenatal, infancia, adolescencia, juventud, edad adulta y la etapa final de la vida.

Enfatizó que la responsabilidad en el cuidado de la vida es compartida y se articula en diversos niveles: “en el ámbito personal y familiar, cada individuo está llamado a adoptar estilos de vida saludables, a buscar el bien común y a asumir con responsabilidad las decisiones que afectan su salud y la de los demás. En el ámbito eclesial, la comunidad cristiana debe ser un espacio de acogida y servicio, donde los enfermos y los vulnerables encuentren apoyo concreto y espiritual. Toda institución y los profesionales de la salud tienen la noble tarea de integrar la excelencia de su servicio con una visión ética coherente con la dignidad humana”.

Añadió que toda instancia social tiene el deber humano de aportar para llegar a ofrecer el derecho universal a la salud; “esto implica apoyar en la búsqueda de estrategias públicas que aseguren el acceso equitativo a servicios médicos de calidad, promover la investigación científica orientada al bien común y regular las prácticas biomédicas conforme a principios éticos sólidos. La Iglesia, siempre comprometida en el ejercicio de la caridad, puede contribuir a la construcción de sistemas de salud más humanos y solidarios“.

Noticias relacionadas