España

Amador Marqués: “Me revuelve que haya partidos que busquen apropiarse de la identidad cristiana”

| 19/03/2026 - 16:22

  • El diputado socialista confesó su fe en el Congreso en medio del debate de una proposición del PP sobre la defensa de los cristianos perseguidos que salió adelante con la abstención del PSOE
  • “Si hoy la Sagrada Familia viviera entre nosotros, el PP la calificaría de inquiokupa y Vox la expulsaría por migrante”, dijo a ambos partidos
  • El político aranés conversa con Vida Nueva sobre el voto católico, cómo compatibiliza su fe con la acción política o la visita de León XIV a la cámara





Amador Marqués Atés (Valle de Arán, 1984). Su nombre, hasta el martes, probablemente desconocido para el gran público. Pero el diputado del PSC es reconocido hoy por dar testimonio de su fe en medio de un pleno del Congreso y por poner a Vox y PP frente al espejo: “Si hoy la Sagrada Familia viviera entre nosotros, el PP la calificaría de inquiokupa. Luego, le negaría el escudo social. Y, para rematar, vendría Vox y la expulsaría del país por migrante”.



El político aranés se confesó como “cristiano” en el hemiciclo con un mensaje para las derechas: “No hagáis como los escribas y fariseos, porque buscan aparentar y ocupar los primeros puestos, pero descuidan lo más importante, que es la justicia y la misericordia”.

Como recordó Marqués en la tribuna, “la fe es apertura al otro, al misterio, supone amor y esperanza. Nunca puede ser un azote para excluir”. En este sentido, pidió a ambos partidos que “dejen de usar la fe de los cristianos y hagan política con más amor, es decir, con más caridad”. “¿Harán ustedes examen de conciencia y propósito de enmienda?”, concluyó.

Veinticuatro horas después de su intervención en medio del debate de una proposición no de ley presentada por el PP sobre la defensa de los cristianos perseguidos -que ha salido adelante con la abstención del PSOE-, Marqués conversa con Vida Nueva sobre el voto católico, cómo compatibiliza su fe con la acción política o la visita de León XIV a la cámara el próximo 8 de junio.

“Un político cristiano no debería abrazar un discurso que genera confrontación”

PREGUNTA.- ¿Sorprendido con el revuelo mediático tras su intervención parlamentaria?

RESPUESTA.- La verdad es que sí, bastante. No me lo esperaba. Es verdad que me he quedado gratamente sorprendido, porque la mayoría de reacciones han sido bastante positivas. Tengo la sensación de que había hambre en mucha gente de que alguien que compatibiliza su fe con su compromiso político se exprese de esta manera.

P.- ¿Y es más fácil o más difícil prepararse una intervención que a uno le toca de cerca?

R.- Viene bastante solo, porque ya hace tiempo que siento esa inquietud desde mi escaño, cuando oigo según qué discursos que me interpelan muchas veces de forma negativa, sobre todo cuando implica una deshumanización, un ataque al otro, y que, precisamente, vienen de personas con las que se supone que comparto la fe, aunque sean de otras ideologías, ya que el creer va más allá. Se trata de una reflexión que vengo madurando en mi conciencia y me alegra haberla podido expresar tranquilamente ante un tema tan grave, como es la persecución de los cristianos y de las minorías religiosas en el mundo. A partir de ahí, he descubierto que no estoy solo y eso me ha producido una grata sorpresa.

P.- Llevar a los cristianos perseguidos al Congreso es siempre una Buena Noticia. No obstante, su intervención deja entrever que considera que el PP está en una pugna con Vox por hacerse con el voto católico…

R.- Sí, esa es la idea que expresé, porque además era una iniciativa que ya se había visto en comisión y es raro ver una misma iniciativa que pase por comisión y luego que vaya a pleno. El PP quiere abundar en una agenda que busca apropiarse de la identidad cristiana. Y eso es lo que a algunos nos revuelve, porque la identidad cristiana es de los cristianos. Lo que nos define como cristianos es la misericordia y eso es incompatible con discursos que borran al otro, que lo deshumanizan, sea al adversario visto como enemigo o sea a la persona que acaba de llegar al país para ponerlo en una situación de guerra contra el penúltimo, que me parece algo perverso y profundamente antievangélico. Y lo digo siendo consciente de que yo tampoco soy nadie para sentar cátedra en ese sentido, pero quiero hacer ver que hay otras sensibilidades dentro del cristianismo y que se expresa también en distintos compromisos. Mi crítica es a un uso de nuestra fe por parte de algunos, pero como un recurso en contra del otro, en contra del musulmán o en contra del que no comparte una cierta concepción de lo que tiene que ser España.

Lo que más me inquieta es la instrumentalización de la fe por parte del PP, porque que lo haga un partido como Vox, pues se le presupone. Pero es que el PP se enmarca en lo que es la familia de la democracia cristiana europea, que ha construido junto a la socialdemocracia lo que hoy entendemos que es un gran espacio de libertad y de protección social, que es la Unión Europea. Me parece grave la forma de actuar del PP. Y voy más allá. Tras el debate sobre los cristianos perseguidos, el orden del día incluía ese día una moción del PP contra la regularización de los migrantes, con un discurso que era incluso, en algunos aspectos, más extremista que el de Vox. El PP se está alejando de la democracia cristiana para abrazar una agenda extremista de exclusión del otro y con un discurso muy peligroso, que, al final, va calando en la calle. Es un discurso que genera confrontación social, es una deriva que puede afectar a la convivencia y que un político responsable no tendría que transitar, máxime si se dice cristiano o, al menos, inspirado en los valores del humanismo cristiano.

Amador Marqués, diputado socialista, en el Congreso

“Entiendo que a más de uno le estalle la cabeza por ser cristiano y socialista”

P.- Cristiano y socialista. Algunos dicen que es un oxímoron…

R.- (Se ríe) Entiendo que a más de uno le puede estallar la cabeza, yo lo respeto. Hoy no hay nada más contracultural que profesar la fe cristiana con todas sus consecuencias. También es contracultural que en el compromiso político uno se considere socialista, socialdemócrata o como quieras llamarlo. Y si, además, juntamos estas dos condiciones, pues, evidentemente, a alguno le estalla la cabeza. Yo no tengo el monopolio de la verdad. Yo entiendo que la fe nos hace salir de nosotros mismos, de nuestra individualidad y egoísmos de los que estamos un poco saturados en nuestra sociedad. La fe nos hace salir al encuentro del otro. Y la traducción que yo he hecho políticamente de eso ha sido vehicularlo a través de la socialdemocracia. Es como yo entiendo quedebe articularse la caridad política o cómo se adecúa mejor a lo que yo entiendo que es mi fe de puertas afuera en la construcción de una comunidad.

P.- ¿Y ha sido en algún momento incompatible su fe con su acción política?

R.- En los tiempos que vivimos, al contrario, me he visto reforzado. Por ejemplo, me sentí muy satisfecho cuando el presidente del Gobierno anunció la regularización extraordinaria de migrantes, que era una reivindicación continua, constante, de la Iglesia y de los movimientos sociales. Fue un gran momento que viví como cristiano. Es coherente con lo que yo expreso y siento. Pero también cuando aprobamos medidas sociales a favor de las familias o en relación con la transición ecológica.

“El cristianismo está más en sintonía con los valores de la socialdemocracia”

P.- No tengo duda de que Jesús sería hoy incómodo para todos los partidos, pero, permítame la banalidad, ¿estaría más cerca de Pedro Sánchez o de Alberto Núñez Feijóo? 

R.- Pues eso no me atrevo a afirmarlo. Yo creo que el mensaje de Jesús trasciende el plano partidista, porque, como recuerda san Pablo en la Carta a los Gálatas, vivir en Cristo es mucho más. Jesús nos interpela a todos a diario. Ser cristiano no es fácil, porque exige mucho. Muchos me dicen que es un consuelo creer en algo, pero yo creo firmemente lo contrario: ser cristiano es vivir en inquietud constante. Sin embargo, en el punto en el que estamos ahora, en que todo está muy crispado, sobre todo por parte de algunos, sí puedo decir que estoy más cómodo en este espacio político, que quiere ejercer su servicio en favor de los demás y especialmente de los que más necesitan de lo público. El sentido comunitario del cristianismo está más en sintonía con los valores que expresa en estos momentos el socialismo democrático y la izquierda en general.

P.- Venimos de un nacionalcatolicismo. ¿Ve ya a la Iglesia jerárquica en un ámbito de neutralidad política?

R.- La Iglesia la constituyen hombres y mujeres diversos, que ejercen su ministerio, su servicio, como lo entienden, cada uno desde su carisma y, obviamente, hay sensibilidades distintas. En primer lugar, algún obispo haría bien en discernir a la luz del Evangelio cómo servir a su comunidad. Sin embargo, hay otros obispos que ese discernimiento quizás lo tienen más madurado. En este sentido, el papa Francisco marcó un punto de inflexión y recuperó también el sentido de lo que es la vida cristiana. Fue el Papa de la misericordia, porque esa palabra es lo que mejor puede definir su magisterio. Y en este sentido, aunque con reticencias, la Iglesia española no puede obviar el sentido de este magisterio que, afortunadamente, tiene continuidad con León XIV. El Concilio Vaticano II fue claro a la hora de recordar a los pastores que los católicos no tienen un partido político y es un signo de inteligencia que los obispos no estén hoy escorados en una opción determinada. Por eso soy muy crítico con este uso de la fe por parte de algunos sectores de la Iglesia y algunos sectores políticos en contra de quienes tenemos otro tipo de sensibilidad social. Me parece que eso es totalmente injusto, que no va en la línea del Vaticano II ni del Evangelio.

P.- Terminemos con León XIV. ¿Qué espera de su discurso ante los parlamentarios españoles?

R.- Estoy muy ilusionado con la visita. En un mundo en llamas, con guerras, injusticias y una desigualdad rampante, León XIV debe ser una especie de conciencia moral. El Papa puede ayudar a iluminar nuestro quehacer político, para ser constructores de paz, para hacer una política más amable, más caritativa, más al servicio del otro, especialmente del necesitado. Estoy seguro de que alertará sobre los extremismos ideológicos que nos llevan al borrado del otro. No reconocer la dignidad del otro es lo más terrible y la Iglesia en este sentido tiene mucho que decir. Nosotros, desde la política, debemos, porque es nuestra obligación, garantizar el reconocimiento y la protección de la dignidad del otro, con el que compartimos comunidad. En general, hay un gran respeto por la presencia del Pontífice entre nosotros. Para unos viene a visitarnos un jefe de Estado, otros, sin embargo, sabemos que estamos ante el Sucesor de Pedro y no puedo vivirlo sino con esperanza.

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