Gareth Gore presenta al papa León XIV su libro sobre el Opus Dei
León XIV abre las puertas del Vaticano al periodista inglés Gareth Gore, autor del libro más crítico con el Opus Dei hasta la fecha y que la Obra ha argumentado que “ofrece una imagen falsa basada en hechos distorsionados, teorías conspirativas y mentiras”. Y va más allá subrayando que es “un compendio de despropósitos”.
El Pontífice ‘motu proprio’ pidió un encuentro con el autor de ‘Opus’ -publicado en octubre- a través de personas en común y esta mañana ha tenido lugar esa conversación de 40 minutos en la que, según Gore, ha relatado a Robert Francis Prevost “los abusos” ocurrido en el seno de la prelatura.
Ese ‘amigo’ común era Pedro Salinas, el periodista peruano que destapó, junto a Paola Ugaz, los abusos económicos y sexuales que llevaron a la supresión por parte del papa Francisco del Sodalicio de Vida Cristiana.
Gareth Gore presenta al papa León XIV su libro sobre el Opus Dei
Como relata en un escrito Gore, Salinas le dijo que el Papa era conocedor de su libro y quería conversar con él en privado en el Palacio Apostólico. El periodista aceptó y entonces llegó la invitación de la Prefectura de la Casa Pontificia. Un encuentro del que la Santa Sede ha informado que ha tenido lugar, pero sin referirse a su contenido, como acostumbra en cualquier audiencia privada.
Esta audiencia tiene lugar justo un mes después de que el Papa recibiera al prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, y a su vicario general, Mariano Fazio, en la que el Pontífice les confirmó que sus nuevos estatutos continúan “en fase de estudio” y sin “fecha de publicación”, pese a que en junio la Obra entregó su propuesta cumpliendo con la reforma encargada por Francisco en 2022 a través del ‘motu proprio’ ‘Ad charisma tuendum’.
El periodista señala tras el encuentro que “es posible que el Papa realmente quiera hacer lo correcto, que quiera escuchar la verdad”. Aunque evita referirse a lo que Prevost le transmitió, sí es claro a la hora de relatar lo que él le compartió al Papa agustino.
“Hablé extensamente sobre lo que antiguos miembros me habían contado acerca del funcionamiento del Opus Dei: cómo el grupo abusa de la legitimidad que le confiere la Iglesia católica para atraer a víctimas desprevenidas. Detallé las acusaciones sobre cómo el grupo se dirige activamente a niños pequeños, cómo los prepara y manipula para que se comprometan de por vida a servir a sus intereses desde los 10 u 11 años, sin consultar jamás a sus padres. Compartí testimonios y documentos que lo respaldaban y me ofrecí a poner en contacto al Vaticano con personas involucradas en este tipo de manipulación que testificarían sobre estas acusaciones”, detalla.
Y continúa: “También compartí con el Papa documentos y testimonios que detallan cómo el grupo controla y manipula la vida de sus miembros, y cómo se le acusa de violar el secreto de confesión y abusar de las sesiones de ‘orientación espiritual’ para recopilar información sobre católicos desprevenidos, con el fin de manipularlos y aprovecharse de ellos. Hablé de cómo el Opus Dei abusa de la fe de sus miembros para obtener dinero, favores y obediencia. Sostuve que el grupo debería ser considerado una secta abusiva que no muestra ningún respeto por sus víctimas ni por la Iglesia en general”.
Asimismo, “compartí relatos inquietantes de primera mano sobre un centro psiquiátrico en el norte de España, conocido entre los miembros del Opus Dei como ‘La cuarta planta’, donde se enviaba discretamente a los miembros para recibir tratamiento por el devastador impacto que la vida dentro del grupo había tenido en su salud mental. Me ofrecí a poner en contacto al Vaticano con personas que habían recibido tratamiento allí, así como con antiguos altos cargos de la organización que fueron presionados para enviar personas a dicho centro. Así, compartí testimonios que detallaban el uso generalizado de medicamentos recetados para ocultar enfermedades mentales, y casos de miembros que se suicidaron”.
Gore indica que habló con el Papa del caso de Argentina, “donde el Opus Dei ha sido acusado formalmente de trata de personas: de atraer a jóvenes vulnerables a una vida de servidumbre ofreciéndoles falsas promesas de una buena educación y una vida mejor, para luego traficarlas por todo el mundo y obligarlas a trabajar como sirvientas no remuneradas. Entregué personalmente al Papa una copia del informe elaborado por la fiscalía argentina tras una investigación de dos años sobre las prácticas del grupo. Dejé claro, además, que este no es un caso aislado, ya que han surgido acusaciones similares en muchos otros países, como Irlanda, Francia, México y España. Compartí detalles sobre la red de “escuelas de hospitalidad” establecidas en Latinoamérica, Europa, África y Asia, acusadas de reclutar a estas jóvenes”.
Según sus palabras, el periodista detalló al Pontífice los “esfuerzos del Opus Dei por encubrir sus abusos: de cómo intentó amenazarme e intimidarme a mí y a mi editor para que destruyéramos el libro, de cómo lanzó una campaña de desinformación para desacreditarme y socavar mi reputación como periodista en lugar de responder por las acusaciones formuladas en su contra. Expliqué en detalle cómo este parecía ser el modus operandi del grupo: cómo había utilizado previamente la ‘guerra jurídica’ para intimidar a los denunciantes y obligar a los sitios web a eliminar documentos internos que pudieran considerarse perjudiciales para su reputación; cómo el grupo había utilizado su poder y su riqueza para encubrir la verdad y silenciar las voces de sus numerosas víctimas”.
Gore concluyó la reunión pidiendo a León XIV que encargara una investigación independiente, con sacerdotes y laicos, que abarcara “las denuncias de abuso espiritual, psicológico, emocional, físico y financiero”. Y “le dije que debía estar preparado para disolver la organización si las pruebas lo justificaban”, asevera.
Pero no se quedó aquí el periodista británico, que le pidió revisar el proceso de canonización del fundador de la obra, san Josemaría Escrivá de Balaguer, “debido a la información que ha surgido desde entonces y que indica posibles irregularidades en el proceso. Le presenté documentos que demostraban cómo el sistema de captación, abuso y control del Opus Dei había sido diseñado personalmente por este supuesto santo”.
Antes de despedirse “en buenos términos”, le instó a que se “reuniera personalmente con las víctimas, que escuchara sus testimonios y les ofreciera la esperanza de que se hará justicia”.