“Crisis y misión” es el título de la Carta Pastoral que entregó el arzobispo de Santiago de Chile, cardenal Fernando Chomali, a los católicos de su arquidiócesis, en un acto realizado en el Colegio Sagrados Corazones al que asistieron casi 2 mil representantes de parroquias, movimientos, colegios y diversas comunidades eclesiales.
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Mirar la realidad
En 14 páginas, la carta invita a mirar con realismo la crisis que vive la Iglesia y que el Cardenal describe en base a la reciente publicación “Dos décadas mirando a Chile 2006 – 2025. Veinte años de la Encuesta Bicentenario UC” de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Allí se señala que, si en 2006 el 70% de los encuestados se declaraba católico, en 2025 esa cifra llega al 44%, al tiempo que aumenta el número de personas que no se identifican con ninguna religión. La carta también alerta sobre la disminución en la práctica religiosa, especialmente en la asistencia a la misa dominical y en la participación estable en comunidades parroquiales, fenómeno que contrasta con la masiva concurrencia que aún registran celebraciones religiosas tradicionales.
Uno de los focos de mayor preocupación es el alejamiento de los jóvenes. Según los datos citados por el arzobispo, el porcentaje de jóvenes que no profesa ninguna religión pasó del 12% en 2006 al 36% en 2025.
En la carta, Chomali también señala una disminución significativa en las vocaciones sacerdotales. En 2010 había 255 seminaristas diocesanos en Chile, cifra que actualmente llega a 77, lo que ya obliga a algunos sacerdotes a atender varias parroquias simultáneamente.
Luego, describe con claridad la crisis en la transmisión de la fe, que vive la Iglesia en Chile, marcada por profundos cambios culturales y una disminución en la identificación religiosa y la participación eclesial. También reconoce que los casos de abusos dentro de la Iglesia han contribuido a la desafección hacia la institución.
Ante este escenario, el arzobispo invita a mirar la realidad con honestidad y esperanza. “No podremos ver nunca la solución si antes no vemos el problema”, señala, recordando que enfrentar las dificultades no es signo de pesimismo, sino una condición necesaria para renovar la misión de la Iglesia.
El cardenal advierte que los cambios culturales actuales —como el creciente individualismo, la pérdida del sentido comunitario y la profunda soledad que experimentan muchas personas, especialmente los jóvenes— interpelan directamente la acción pastoral de la Iglesia.
Revisar los métodos y lenguajes
Chomali plantea la necesidad de revisar los métodos y lenguajes con que se transmite la fe. “¿Responde nuestra evangelización a las necesidades del hombre y la mujer de hoy? ¿Qué debemos hacer para que la Buena Noticia cale en los corazones de las personas?”, son algunas preguntas en su reflexión.
Esta situación puede transformarse en una oportunidad para renovar la vida cristiana, dice el cardenal. Por esto, recuerda que el corazón de la vida cristiana no es una serie de normas o estructuras, sino el encuentro con Jesucristo. “Para nosotros, Jesucristo es el tesoro más valioso que hemos encontrado en el camino de nuestra vida”, afirma, subrayando que la fe nace de ese encuentro personal que da sentido y plenitud a la existencia.
Por ello insiste en que toda renovación pastoral debe comenzar por una vida espiritual más profunda, alimentada por la oración, la Eucaristía y la vida comunitaria. “No hay misión si no cultivamos una vida de oración”, sostiene.
Una Iglesia con alma misionera
El arzobispo de Santiago hace un llamado a todos los bautizados a asumir con mayor decisión la misión evangelizadora. “Llegó la hora de que la Iglesia, más que disponerse a hacer una nueva misión, tenga alma misionera”, afirma. Esa misión —explica— no se limita a las estructuras eclesiales, sino que se vive en la vida cotidiana: en los barrios, en el trabajo, en la vida social y también en el mundo digital.
También promueve una mayor participación de los laicos, el fortalecimiento de las comunidades parroquiales y el compromiso social inspirado en el Evangelio.
“Transmitamos la experiencia del Resucitado en las redes sociales. En ellas, mucha gente pasa gran parte de sus vidas”, invita.
“Dios confía en nosotros”, afirma el cardenal al concluir su mensaje, invitando a todos los fieles a mirar el futuro con esperanza y a asumir juntos la misión de anunciar el Evangelio en la vida de la ciudad.