Cono Sur

El Cardenal chileno presidió la tradicional Oración Ecuménica con participación del presidente José Antonio Kast

| 13/03/2026 - 21:50

“Esperamos que, en sus manos, el poder se convierta en un servicio generoso hacia los demás”, exhortó Chomali al nuevo gobierno





Al día siguiente de asumir la presidencia de la República, José Antonio Kast con su gabinete y parte de su gobierno, llegaron hasta la Catedral de Santiago para participar en la Oración Ecuménica por Chile. Esta tradicional ceremonia oficial fue presidida por el arzobispo de Santiago, el cardenal Fernando Chomali. Asistieron, también, autoridades de los otros poderes del Estado, mandos de las fuerzas armadas, delegaciones diplomáticas, invitados especiales y líderes de distintas comunidades religiosas presentes en el país.



La ceremonia comenzó con el saludo de Chomali a las autoridades y a los representantes de distintas confesiones religiosas. Luego, la liturgia de la Palabra incluyó la lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 32-35), el Salmo 84 y el Evangelio según San Juan (2, 1-11), relato de las bodas de Caná.

En su homilía, el prelado recordó que este acto es fruto del proceso electoral que enorgullece a los chilenos por ser una fiesta cívica vivida con respeto y espíritu democrático. Destacó el valor de la democracia y el compromiso de todos por cuidarla. “La democracia es un bien que se gana a gotas, pero se pierde a litros si no se cuida”, dijo el cardenal y llamó a preservar el diálogo, el respeto y el compromiso con el bien común.

Una política al servicio del bien común

A partir del texto de las bodas de Caná, el cardenal propuso una reflexión sobre los desafíos del país. Explicó que el agua y el vino presentes en el relato evangélico pueden entenderse como símbolo de los recursos naturales y del trabajo humano, elementos que deben ponerse al servicio de una sociedad más justa y fraterna.

“Esa es, en parte, la misión de las políticas públicas: tomar los inmensos recursos materiales y humanos que tenemos en Chile y contribuir a convertirlos en una cultura de la vida, del respeto y del amor; en una cultura que extraiga lo mejor de cada ser humano para ponerlo al servicio de los demás; en una cultura superior donde no haya espacio para la vulgaridad, las injustas discriminaciones ni los discursos de odio”, dijo Chomali a las nuevas autoridades del país.

En ese contexto, expresó esperanza en distintos ámbitos de la vida nacional, como el combate a la corrupción, la superación de la pobreza, el fortalecimiento de la educación y la seguridad pública.

El arzobispo advirtió también sobre los riesgos de una sociedad individualista y llamó a recuperar una visión más profunda del desarrollo humano. “Nos hicieron creer que para ser felices se requería tener más, pero olvidamos que se requiere ser más”, señaló.

Un llamado al diálogo y al servicio público

En su homilía, el cardenal destacó la importancia del diálogo en la vida política y social, recordando palabras recientes del papa León XIV sobre la necesidad de cuidar el lenguaje y buscar acuerdos que permitan construir una realidad común.

Invitó a las autoridades a vivir la política como un servicio al bien común y a ejercer sus responsabilidades con honestidad y sentido de justicia. “Esperamos que el poder se convierta en un servicio generoso hacia los demás, porque no somos dueños de él, sino administradores llamados a buscar el bien de todos”, afirmó.

También hizo un llamado a fortalecer la probidad en la vida pública, a escuchar a las personas y a promover una convivencia basada en la dignidad humana, la solidaridad y la paz.

Oración por Chile

Tras la homilía se realizó la oración universal por Chile, en la que representantes de distintas comunidades cristianas elevaron peticiones por las autoridades, los niños y jóvenes, los trabajadores, las familias, los más vulnerables y el cuidado de la creación.

La ceremonia concluyó con una oración final por el país, la bendición del arzobispo de Santiago y la entonación del Himno Nacional de Chile. Tras ello, el cardenal con el deán de la Catedral Héctor Gallardo, acompañaron al Presidente de la República y su familia hasta el Santuario de la Virgen del Carmen, ubicado en la parroquia El Sagrario, a un costado de la Catedral, donde permanecieron algunos minutos en oración.

Finalizado ese momento de recogimiento, el mandatario abandonó el templo y fue despedido en la Plaza de Armas con los honores correspondientes del Ejército. Luego abordó el tradicional Ford Galaxie presidencial, retirándose del lugar entre los saludos de las autoridades y asistentes.

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