El agustino español reemplaza al cardenal Konrad Krajewski, enviado de regreso a Polonia, en la Limosnería y en el Dicasterio para la Caridad
“Quiero poner a los pobres en el centro y dejarme interpelar por su grito, que es el de Cristo”. Con esta declaración de intenciones, Luis Marín de San Martín comienza su nueva andaduda como limosnero pontificio y prefecto del Dicasterio para la Caridad.
El agustino español es el elegido por León XIV para suceder al cardenal Konrad Krajewski, al que el Papa ha nombrado hoy arzobispo de Lodz, su ciudad natal, regresando a su país tras 28 años en el Vaticano al servicio de Benedicto XIV, Francisco y el propio Robert Francis Prevost.
El Pontífice cuenta desde ya en uno de los ‘ministerios’ vaticanos con más peso con un hombre de su máxima confianza, hasta ahora subsecretario del Sínodo, con el que ya ha trabajado mano a mano en el gobierno general de su congregación.
El religioso ha compartido una carta -a la que ha tenido acceso Vida Nueva- tras conocerse su nombramiento. En ella, muestra su gratitud a León XIV por la confianza y reitera su “fidelidad al sucesor de Pedro”: “Empeñaré todas mis fuerzas, lo que tengo y lo que soy, en esta nueva misión: con fidelidad, implicación y entusiasmo”.
Marín confiesa que llega el momento de emprender otros caminos, tras cinco años en la Secretaría del Sínodo, “en el servicio a la Iglesia, Pueblo y Familia de Dios, a la que amo con todo mi ser y a la que deseo servir en lo que me pida, en lo que necesite de mí, como un hijo con su Madre”.
“Los años vividos como subsecretario han sido de enorme riqueza para mí. Destaco la vitalidad de la Iglesia, que ahuyenta las sombras del pesimismo y la resignación. He conocido a muchos ‘santos de la puerta de al lado’ que, con sencillez, coraje y alegría, viven y testimonian su fe y siembran Evangelio”, subraya.
Y entre estos “santos de la puerta de al lado” -expresión acuñada por Jorge Mario Bergoglio-, se acuerda precisamente del pontífice argentino: “Mi agradecimiento al inolvidable papa Francisco, que me llamó a colaborar en este tiempo de renovación y esperanza. Con buena voluntad, he procurado fortalecer la comunión, desarrollar la corresponsabilidad diferenciada e impulsar la misión evangelizadora”.
Luis Marín y José Cobo, en ‘Convivium’
El nuevo servicio es, según sus palabras, “hermoso” y, a la vez, “exigente”. “Espero continuar la esforzada y magnífica tarea realizada por el cardenal Krajewski en estos años. Como cristiano, como pastor, debo revelar el verdadero rostro del amor divino”, ha señalado mientras recuerda la exhortación apostólica ‘Dilexi te’ de León XIV sobre el amor a los pobres.
El agustino español pide a los creyentes que recen por él, porque necesita “el sólido apoyo de la oración”. “Por lo demás, soy consciente de que el servicio a los pobres remite al Evangelio. Ellos nos evangelizan”, concluye.