Víctor Alejandro Aguilar confía que “pronto recibamos un milagro de Dios por la intercesión del beato, el padre Nieves, para que pronto sea canonizado”
El obispo de Celaya, Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, presidió una eucaristía para recordar al beato mexicano, fray Elías del Socorro Nieves, a los 98 años de su martirio y confió que “pronto recibamos un milagro de Dios por la intercesión del beato, el padre Nieves, para que pronto sea canonizado”.
La misa tuvo lugar en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores en la Cañada de Caracheo, Cortázar en Guanajuato, donde son venerados los restos del padre Nieves, miembro de la Orden de San Agustín, quien fue asesinado durante la Guerra Cristera el 10 de marzo de 1928.
La eucaristía para recordar a fray Nieves -beatificado por el papa Juan Pablo II, el 10 de octubre de 1997- también fue ofrecida para pedir por la causa de beatificación de los hermanos siervos de Dios, Jesús y Dolores Sierra Vera, compañeros del beato Nieves y a quienes mataron a causa de su fe minutos antes que al padre Nieves.
Siervos de Dios, Jesús y Dolores Sierra Vera. Foto: Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, Cañada de Caracheo, Cortázar, Guanajuato
En su homilía, el obispo Aguilar recordó que fueron días de persecución, días difíciles los que le tocaron vivir al padre Nieves, quien “fue martirizado por el odio a la fe… la expresión de los hermanos Sierra Vera junto con el beato Nieves fue: ‘primero morimos nosotros’”.
En ese sentido, el obispo enfatizó al dirigirse a los fieles asistentes, que nadie les “puede dar la vida eterna, ni un político ni un partido, solo Cristo a través de su Iglesia y eso no lo vas a encontrar en ningún otro lado, ni donde te ofrecen paraísos terrenales, eso no existe ni te lo pueden dar, solo el Señor nos pueda dar la vida eterna y por eso morimos confiando en la vida eterna, no en nuestras propias seguridades, sino confiando en la palabra de Cristo”.
Para el obispo Aguilar, los mártires “hoy en día nos invitan a que veamos cómo se vive el Evangelio y cómo se ama a Cristo, cuáles son las consecuencias de amarlo y que vale la pena entregar la vida por Cristo”.