México

La Iglesia en México pide a Cristo Rey que inspire a las autoridades “a gobernar con justicia, humildad y amor”

| 06/03/2026 - 04:23

El presidente del Episcopado Mexicano, Ramón Castro, envía este mensaje a los servidores públicos: “la política es una vocación de servicio, no una oportunidad de enriquecimiento”





La Iglesia en México pidió a Cristo Rey que “inspire a las autoridades a gobernar con justicia, humildad y amor al pueblo” pues, en el país, “la confianza” en los que ejercen el poder “se ha visto gravemente dañada”.



En un videomensaje, el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano y obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, urgió a los servidores públicos a “recordar que la política es una vocación de servicio, no una oportunidad de enriquecimiento… su responsabilidad es muy grave. De sus decisiones depende el bienestar de millones de personas. La política bien ejercida puede beneficiar a multitudes con una sola decisión justa”.

En el capítulo 31 de la serie de catequesis ‘Venga nosotros tu reino’, el obispo Castro expresó que “todo poder tiene su origen en Dios y su ejercicio debe orientarse siempre a su gloria y al bien del pueblo”.

Obispo Ramón Castro. Foto: Diócesis de Cuernavaca

“Iglesia y Estado deben colaborar para el bien integral de la persona”

Asimismo, recordó que san Juan Pablo II enseñaba que “la política cuando busca el verdadero bien del hombre se convierte en una forma elevada de caridad. Jesús advirtió a sus discípulos sobre la tentación del poder. ‘Entre ustedes’, dice el Señor, ‘no será así. El que quiera ser grande que sirva’. El poder se asemeja al de Dios cuando sana heridas, acompaña al débil y se hace prójimo”.

En ese sentido, señaló que dicho servicio se hace evidente “cuando los recursos públicos se destinan a hospitales y escuelas, cuando se combate la corrupción, cuando se gobierna con sobriedad y transparencia. El gobierno cuando funciona adecuadamente se convierte en un bien común en sí mismo”.

Manifestó que si bien la Iglesia “reconoce la autonomía del Estado”, también “exige libertad para anunciar el Evangelio y acompañar a sus hijos. Iglesia y Estado no se confunden, pero deben colaborar para el bien integral de la persona”.

Concluyó su mensaje llamando a los fieles a orar “por nuestros gobernantes y por nuevas vocaciones políticas cristianas. Y recordemos que todos somos responsables del bien común, participando activamente en la vida pública”.

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