El Papa ha presidido la audiencia general ante miles de fieles en la plaza de San Pedro
El papa León XIV, en la audiencia general
“Recordemos que no existe una Iglesia ideal y pura, separada de la tierra, sino encarnada en la historia. Su santidad consiste en el hecho de que Cristo vive en ella y sigue entregándose por medio de la pequeñez y la fragilidad de sus miembros”. Así lo ha expresado el papa León XIV en su catequesis durante la audiencia general de los miércoles, que ha presidido antes miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro.
Continuando el ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, hoy ha seguido profundizando en la constitución dogmática ‘Lumen gentium’, dedicada a la Iglesia. “En el primer capítulo, se describe a la Iglesia como una ‘realidad compleja’, en cuanto conviven en ella tanto la dimensión humana como la dimensión divina, integrándose armoniosamente, sin separación y sin confusión”, ha comenzado diciendo el Pontífice.
Así, “en su dimensión humana, la Iglesia es una comunidad de hombres y mujeres que, con virtudes y defectos, comparten la fe y anuncian el Evangelio, siendo signo de la presencia de Cristo en el mundo”, ha señalado. Mientras, “la dimensión divina se refiere a la concepción de la Iglesia en el proyecto de amor de Dios para la humanidad, que se realiza en Cristo”, ha continuado.
El papa León XIV, en la audiencia general
En su saludo a los peregrinos de lengua española, el Pontífice ha invitado, “en este tiempo de Cuaresma”, a pedir “al Señor que nos ayude a seguir edificando la Iglesia en la vivencia ordinaria de nuestra fe, expresada de manera particular a través de la oración, el ayuno y la caridad”. Y ha subrayado: “La Cuaresma nos exhorta a reconocer a Cristo como la esperanza suprema de la humanidad”.
Por su parte, en su saludo a los peregrinos alemanes ha instado a continuar esta Cuaresma “con espíritu de penitencia y conversión, implorando la misericordia y la paz de Dios para nosotros y para el mundo entero”.