La Conferencia Episcopal de las Antillas expresa su preocupación por Cuba, donde “la dignidad se ve amenazada y el acceso a la alimentación, la atención médica y las necesidades básicas se vuelve cada vez más incierto”
Cuba. Foto: EFE
La Iglesia en el Caribe llamó a los feligreses a orar por “el pueblo cubano, que actualmente atraviesa graves dificultades humanitarias… la dignidad se ve amenazada y el acceso a la alimentación, la atención médica y las necesidades básicas se vuelve cada vez más incierto”.
La Conferencia Episcopal de las Antillas -integrada entre otros por los obispos de Trinidad y Tobago, Belice, Jamaica, Barbados, Antigua y Barbuda, además de territorios franceses y neerlandeses en el Caribe- externó en un comunicado su “profunda preocupación pastoral por el pueblo cubano, que actualmente atraviesa graves dificultades humanitarias… expresamos nuestra cercanía en estos momentos y a la Iglesia en Cuba, cuyos miembros continúan sirviendo con valentía y albergando esperanza en medio de la incertidumbre”.
Cuba que ya de por sí enfrentaba muchas carencias (alimentos, productos de higiene de primera necesidad y medicinas, entre otros), se vio afectada actualmente sobre todo por la falta de combustible pues México y Venezuela que le proveían del mismo, fueron presionados comercialmente por el gobierno de Estados Unidos, lo que ha ocasionado una reducción en el suministro a la isla caribeña, afectando a la población en las últimas semanas, por ejemplo con cortes de luz diarios, a veces hasta de 20 horas.
Por ello, los obispos de las Antillas señalaron que los recientes acontecimientos en la región “han provocado una grave escasez de combustible y suministros esenciales, provocando cortes generalizados de electricidad, interrupciones en hospitales y sistemas de agua, y graves amenazas a la seguridad alimentaria y los servicios públicos básicos en Cuba. Estas condiciones podrían agravar la angustia y el sufrimiento de los ciudadanos comunes, que ya han sufrido mucho”.
Para el episcopado de las Antillas, Cuba necesita “renovación y un cambio positivo… como obispos del Caribe, hablamos primero como miembros de una sola familia humana y un solo Cuerpo en Cristo. La Iglesia no puede permanecer en silencio cuando la dignidad se ve amenazada y el acceso a la alimentación, la atención médica y las necesidades básicas se vuelve cada vez más incierto. Nuestra principal preocupación son las familias, los ancianos, los niños y los más vulnerables, quienes soportan las cargas más pesadas de circunstancias que escapan a su control”.
Manifestaron reconocer “los llamados de varios líderes caribeños para que se reconsideren urgentemente las políticas que podrían agravar el sufrimiento de la gente común y perturbar a la región en su conjunto. Como comunidad de naciones unidas no solo por la geografía, sino también por una historia y un destino común, el Caribe experimenta el sufrimiento no de forma aislada, sino solidaria. Cuando un pueblo sufre dificultades, toda la región comparte su carga”.
En ese sentido, apelaron a “los principios fundamentales de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia para responder a las necesidades humanas. Creemos que la asistencia debe llegar a los más necesitados sin manipulaciones políticas ni demoras. La atención que brindamos a quienes sufren refleja las obras de misericordia por las que seremos juzgados”.
Agregaron que “en consonancia con nuestras declaraciones anteriores sobre los pueblos de Venezuela y Haití, reafirmamos nuestra postura de que las soluciones deben buscarse con un verdadero espíritu de genuina preocupación por nuestra humanidad común. Los desacuerdos entre las naciones deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, en lugar de la coerción o el conflicto. Las consideraciones humanitarias nunca deben verse eclipsadas por intereses políticos o estratégicos”.
Asimismo, consideraron que tanto en Cuba y como en toda la región, es necesario “fomentar un entorno de sana pluralidad y respeto mutuo. Estas condiciones fortalecen tanto la armonía nacional como una fructífera colaboración internacional. El riesgo de una mayor inestabilidad social es real cuando las necesidades básicas se vuelven inaccesibles. Por lo tanto, todas las políticas deben evaluarse a la luz de sus consecuencias humanas… Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, interceda por sus hijos y los acompañe en la esperanza”.