El obispo de Vitoria rechaza “usurpar la memoria objetiva” con la iglesia de los obreros del 3 de marzo de 1976

Juan Carlos Elizalde ha reivindicado el papel de la Iglesia en el futuro Memorial potenciado por el Gobierno en la parroquia de San Francisco de Asís

El obispo de Vitoria rechaza “usurpar la memoria objetiva” con la iglesia de los obreros del 3

En el marco del 50 aniversario de los trágicos sucesos de la masacre del 3 de marzo de 1976 en la que murieron cinco trabajadores tras una actuación de la Policía Armada en Vitoria, el obispo de esta diócesis vasca, Juan Carlos Elizalde, ha presidido una ceremonia en la Catedral Nueva para honrar a estos jóvenes obreros asesinados por las fuerzas del orden franquista. Durante la misa, el prelado ha querido marcar una postura clara respecto al futuro centro Memorial del 3 de Marzo en la iglesia de san Francisco de Asís, epicentro de los hechos, un proyecto impulsado al calor de la Ley de Memoria Democrática del Gobierno de España.



La memoria objetiva

Ante la inminente creación de este espacio conmemorativo, Elizalde ha subrayado que la aportación de la Iglesia es fundamental. El templo de San Francisco de Asís, donde ocurrieron los hechos, es hoy “referencia de cercanía de la Iglesia al mundo del trabajo y al sufrimiento de las víctimas”. Por ello, señaló, la cesión de este espacio representa “el aporte de la Diócesis al futuro centro Memorial del 3 de Marzo, que será un lugar para expresar la memoria objetiva donde el continente explica el contenido y donde nadie pueda patrimonializar, ideologizar ni usurpar la verdad histórica de aquellos meses y años”.

El obispo ha insistido en la voluntad de la institución de tener un papel activo en este proyecto institucional, recordando que “la memoria es de todos y la Iglesia quiere estar ahí, como lo estuvo entonces, para que la memoria sea inclusiva, completa, justa y compartida”. Y es que, destacó, “aquel 3 de marzo la iglesia de San Francisco de Asís se convirtió en lugar de reunión y esperanza y también en escenario de dolor y caos, símbolo de una España gris y predemocrática”.

Elizalde puso en valor el compromiso histórico del clero alavés, agradeciendo expresamente a “todos los sacerdotes y religiosas de Zaramaga y de toda Vitoria que, en aquellos años previos a la Transición, estuvieron cerca de los trabajadores y de su defensa para una calidad de vida digna y con futuro”. En concreto destacó la implicación de “organismos sociales y obreros de la Iglesia” (como la HOAC, la JOC o Cáritas), que “quisieron estar cerca de aquel sufrimiento y de aquellas justas reivindicaciones”; así como “sacerdotes y laicos comprometidos con los barrios obreros y tantas parroquias que acompañaron las inquietudes y esperanzas de los trabajadores, fueron autores del incipiente proceso democrático en nuestra tierra”. “Esto también es hacer memoria”, apostilló.

Elizalde rememoró la homilía del entierro de los jóvenes por parte del entonces párroco Esteban Alonso de Mezquía y recordó personalmente a los asesinados: Pedro María Martínez Ocio (27), Francisco Aznar Clemente (17), Romualdo Barroso Chaparro (19), José Castillo García (32) y Bienvenido Pereda Moral (30), como recoge Europa Prees. “Eran hombres sencillos, jóvenes, trabajadores, vecinos de esta ciudad o venidos a ella buscando un futuro mejor desde otras regiones de España. No son solo nombres en una lista ni cifras en la historia, eran hijos, hermanos, esposos, amigos, con nombres y apellidos, con un futuro por delante. Sus vidas quedaron truncadas y sus familias marcadas para siempre”, manifestó.

Funeral 5

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