Releva a Orlando Brandes, quien en 2021 cumplió 75 años – límite de edad canónica – pero Bergoglio, en ese entonces, le pidió pastorear hasta los 80 años
Mário Antonio da Silva, arzobispo de Aparecida
Mário Antonio da Silva es el nuevo arzobispo de Aparecida, la emblemática jurisdicción que, en 2007, acogió la quinta Conferencia general del Episcopado latinoamericano, reimpulsada por Francisco con la Asamblea Eclesial (2021) y el Sínodo de la sinodalidad.
Releva a Orlando Brandes, quien en 2021 cumplió 75 años – límite de edad canónica – pero Bergoglio, en ese entonces, le pidió pastorear Aparecida hasta los 80 años; pero fue hasta este 2 de marzo cuando se hizo efectivo el cambio.
Da Silva será el sexto arzobispo de esta jurisdicción desde que fuera creada, en 1958, por Pío XII, mediante la bula Sacrorum Antistites. Con una extensión de 1,303 km² abarca cinco municipios del estado de São Paulo: Aparecida, Guaratinguetá, Lagoinha, Potim y Roseira. Actualmente es presidente de Cáritas Brasil.
El Episcopado brasileño ha recibido con alegría este nombramiento. Recordaron que Aparecida – aparte de tener el templo más grande del mundo y ser casa de la Patrona del país – “ocupa un lugar central en la vida eclesial del país”.
Además cuenta con la Red de comunicación más grande de Brasil, por ello, esta nueva encomienda de da Silva es “especial y desafiante” para “que la Palabra de Dios llegue a cada miembro y alimente su camino de fe”, señalaron.
Por supuesto, agradecieron a Brandes, ahora emérito, por “generoso y fecundo servicio pastoral” en estos 10 años. Destacaron que el prelado ejerció su ministerio con “diligencia, cercanía y espíritu misionero”.
Fue un pastor comprometido, atento a las realidades contemporáneas y profundamente arraigado en el Evangelio, por lo que permanece como inspiración para el episcopado y los fieles.
El nuevo arzobispo, de 59 años, nació el 17 de octubre de 1966 en Itararé, al suroeste de São Paulo. Ingresó al seminario mayor Divino Mestre, donde estudió filosofía y teología. Fue ordenado sacerdote en 1991.
Estudió una maestría en teología moral en la Pontificia Universidad Lateranense, en Roma. Como sacerdote desempeñó diversas tareas: formador y rector en el seminario, director espiritual, párroco, canciller de la curia, asesor de comunidades de asistencia a personas con adicciones, profesor de ética filosófica y teología moral.
En 2007, Benedicto XVI lo convierte en auxiliar de Manaos. Allí desarrolló un trabajo con las comunidades eclesiales de base en la defensa de la Amazonía. Para 2015, por nombramiento de Francisco, llega a Roraima como obispo titular.
En este estado del norte de Brasil, limítrofe con Venezuela, abordó el tema migratorio con la llegada masiva de refugiados venezolanos, articulando esfuerzos en favor de estas poblaciones vulnerables.
Francisco lo ascendió a arzobispo de Cuiabá, en 2022, donde impulsó la misión atendiendo al llamado del camino sinodal. Entre 2015 y 2019 presidió la región Norte 1 del Episcopado al tiempo que ejerció como profesor de teología moral y bioética en Manaos. También fue segundo vicepresidente de la Conferencia de obispos de 2019-2023.