Vaticano

León XIV pide a los seminaristas españoles “aprender a reconocer la acción de Dios en lo concreto de cada jornada”

| 28/02/2026 - 13:31

El Papa ha recibido esta mañana a las comunidades de los seminarios de Alcalá de Henares, Toledo, Cartagena y el Seminario Interdiocesano de Cataluña





Los seminaristas de las diócesis de Toledo, Alcalá de Henares, Cartagena y los de el Seminario Interdiocesano de Cataluña -donde se forman los jóvenes de la mayoría de diócesis- están de enhorabuena: esta mañana han sido recibidos por el papa León XIV.



Las comunidades de los cuatro seminarios han viajado hasta Roma para reunirse en el Vaticano con el Pontífice. En su discurso, Robert Francis Prevost les ha recordado que “el seminario es siempre un signo de esperanza para la Iglesia”. Por ello, su “alegría” por poderles recibir en su casa.

El Papa, al hablarles de su formación, se ha centrado en un aspecto que “sostiene silenciosamente todo lo demás y que, precisamente por eso, corre el riesgo de darse por supuesto sin ser cultivado: el tener una mirada sobrenatural de la realidad”. No obstante, les ha pedido que relean la carta que recientemente envió al Seminario de San Carlos y San Marcelo en Perú —institución de la que formó parte—.

Reconocer la acción de Dios

“Quitad lo sobrenatural y no encontraréis lo natural, sino lo antinatural” (cf. ‘Heretics’, VI). Con esta frase de Chesterton como base, León XIV les ha insistido en que “el hombre no está hecho para vivir cerrado en sí mismo, sino en relación viva con Dios. Cuando esa relación se oscurece o se debilita, la vida comienza a desordenarse desde dentro”.

“Lo antinatural no es solo lo escandaloso, basta con vivir prescindiendo de Dios en lo cotidiano, dejándolo al margen de los criterios y de las decisiones con los que se afronta la existencia”, ha agregado.

Y, “si esto es cierto para todo cristiano, lo es de un modo particularmente serio en el camino de formación hacia el sacerdocio”. “¿Qué podría haber más antinatural que un seminarista o un sacerdote que habla de Dios con familiaridad, pero vive interiormente como si su presencia existiera solo en el plano de las palabras, y no en el espesor de la vida?”, se ha preguntado.

“Nada sería más peligroso que acostumbrarse a las cosas de Dios sin vivir de Dios. Por eso, en el fondo, todo comienza —y vuelve siempre— a la relación viva y concreta con Aquel que nos ha elegido sin mérito nuestro”, ha añadido.

Para el Papa, “tener visión sobrenatural no significa huir de la realidad, sino aprender a reconocer la acción de Dios en lo concreto de cada jornada; una mirada que no se improvisa ni se delega, sino que se aprende y se ejercita en lo ordinario de la vida”.

“Precisamente por eso, si la visión sobrenatural es tan decisiva para la vida cristiana a mayor razón lo es para quien actuará ‘in persona Christi’, y ya desde la etapa formativa merece ser custodiada con especial atención, porque es el principio que da unidad a todo lo demás”, ha subrayado.

Según sus palabras, “esta mirada creyente de la realidad necesita traducirse cada día en opciones concretas de vida; de lo contrario, incluso las prácticas intrínsecamente buenas —el estudio, la oración, la vida comunitaria— pueden vaciarse interiormente y desnaturalizarse, volviéndose mero cumplimiento”.

Y ha proseguido: “Un modo sencillo y probado para custodiar esta mirada es ejercitarse en la práctica de la presencia de Dios, que mantiene el corazón despierto y la vida constantemente referida a Él”.

León XIV con los seminaristas de España

“No camináis solos”

En su alocución, el Pontífice también ha alertado sobre cuando “en la vida del seminario se confunde la fecundidad con la intensidad de las actividades o con el cuidado meramente exterior de las formas”. “La vida espiritual no da fruto por lo que se ve, sino por lo que está profundamente arraigado en Dios. Cuando esa raíz se descuida, todo acaba secándose por dentro”, ha aseverado.

En el fondo, “la mirada sobrenatural nace de lo más sencillo y decisivo de la vocación: estar con el Maestro. Ese es el fundamento de toda formación sacerdotal, permanecer con Él y dejarse formar desde dentro; ver a Dios actuar y reconocer cómo Él obra en la propia vida y en la de su pueblo”.

Por eso, “aunque los medios humanos, la psicología y las herramientas formativas sean valiosos y necesarios, no pueden sustituir esta relación. El verdadero protagonista de este camino es el Espíritu Santo, que configura el corazón, enseña a corresponder a la gracia y prepara una vida fecunda al servicio de la Iglesia”.

Al despedirse de sus “queridos hijos”, Prevost les ha agradecido, “en nombre de la Iglesia, la generosidad de haber decidido seguir al Señor. Hacedlo siempre con la certeza de que no camináis solos: Cristo os precede, María Santísima os acompaña y la Iglesia entera os sostiene con su oración”. “Confiados en esta certeza, avanzad con paz y fidelidad”, ha concluido. 

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