“Es importante hacer camino con las personas en situación de movilidad pero también con otras congregaciones y organizaciones viviendo la sinodalidad”

En entrevista para Vida Nueva, la hermana Maricruz Trigueros, religiosa del Sagrado Corazón de Jesús – México, habla acerca del trabajo con migrantes que realiza su congregación en la frontera México – Estados Unidos  

Haitianos

“Es importante hacer camino conjunto no sólo con las personas en situación de movilidad, sino también con otras congregaciones y organizaciones viviendo la sinodalidad”, así lo señaló en entrevista para Vida Nueva, la hermana Maricruz Trigueros, religiosa del Sagrado Corazón de Jesús – México, quien habló acerca del trabajo con migrantes que realiza su congregación en la frontera México – Estados Unidos.



Detalló que actualmente implementan el programa ‘Acompañando y fortaleciendo puentes de esperanza’, que está centrado en el acompañamiento a personas en movilidad en la frontera; se centra en “distintas líneas de acción: la colaboración directa en albergues de congregaciones católicas; el desarrollo de talleres psicosociales y espacios de espiritualidad y el apoyo a la salud física, mental y emocional”.

Refirió que como parte de sus proyectos tienen una línea específica de trabajo con la población haitiana, así como la promoción de la espiritualidad y la formación para el voluntariado; “la mayor parte de nuestro servicio es en la ciudad de Tijuana, Baja California, México, aunque también hemos tenido incidencia en Mexicali. Un fin de semana al mes acompañamos a un grupo de fieles latinos en la parroquia jesuita de Nuestra Señora de Guadalupe en San Diego (Estados Unidos). Además, formamos parte del Colaborativo para los Ministerios Fronterizos que tiene presencia en ambos lados de la frontera“.

Talleres enfocados en las personas migrantes

PREGUNTA.- ⁠¿Cuál de esos proyectos consideras ha sido más benéfico para los migrantes y por qué?

RESPUESTA.- Posiblemente la serie de talleres enfocados en las personas migrantes, pues quienes han participado en ellos expresan que han sido de gran ayuda para ir procesando lo vivido, pues están en un momento de su vida que han sufrido varias pérdidas, sus planes han cambiado, se sienten desorientados o confundidos y no saben qué hacer o hacia dónde ir.

A través de los talleres, las temáticas y las herramientas que se abordan pueden reconocer sus sentimientos, nombrarlos, validarlos, además de mirar los recursos personales con los que cuentan, logran identificarse como personas resilientes para dar un nuevo paso en su vida, en su situación actual sobre todo desde la esperanza, en este momento distinto que implica un comienzo, ya sea si deciden establecerse en Tijuana, volver a su lugar de origen o intentar otra alternativa.

Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús

Foto: Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús

P.- ⁠¿Cuál de los testimonios que les han compartido los migrantes les han sido más sorprendentes y por qué?

R.- El de una familia haitiana con residencia permanente en Chile, una pareja con una niña de 7 años que vino a Tijuana con la cita de CBPOne en enero del 2025, llegaron con la esperanza de asentarse en Estados Unidos, pero como a mucha gente su cita les fue cancelada. Ellos se alojaban en la Villa Fraterna, uno de los espacios en los que colaboramos, Stacie, la mujer era muy participativa. Estando en el taller acerca del duelo migratorio, llorando nos dijo que se sentía frustrada y arrepentida por lo que había pasado, sin embargo, en el proceso logró resignificar su estancia en México, agradecida por lo que aquí tenía, se le veía sonriente y de buen humor.

Después de varios meses consiguieron la residencia permanente, ya en diciembre con sus ahorros y otros apoyos prepararon su viaje de vuelta a Santiago de Chile, allá tienen casa propia, un mejor trabajo y más familia que los esperaba. Un día antes de su vuelo nos despedimos agradeciendo el tiempo compartido, quedamos de seguir en comunicación, algún día quieren volver a México de visita.

“La realidad de las personas repatriadas en gran cantidad nos mueve”

P.- ⁠¿Cuántas religiosas y de qué nacionalidades son las involucradas en los programas con migrantes?

R.- Actualmente somos tres religiosas del Sagrado Corazón de Jesús que formamos parte de la comunidad de Tijuana. Dos somos mexicanas, Irene Franco Franco y Maricruz Trigueros Manzo, y una es española, María del Valle Adame Rodríguez. En el lado de San Diego, California se encuentra nuestra hermana norteamericana Lisa Buscher rscj, quien coordina el Colaborativo para los Ministerios Fronterizos.

P.- ⁠En lo que se refiere a la congregación ¿cuál es la visión y desafío con respecto a los migrantes?

R.- La acogida a personas en situación de movilidad es uno de los imperativos que tenemos como congregación a nivel internacional. En uno de nuestros documentos orientadores se menciona: ‘Desde nuestra misión educadora somos llamadas a ser solidarias con las personas en movilidad; caminar con aquellos y aquellas que buscan refugio y esperanza para un mejor futuro. Así, estar cerca de su realidad y ofrecerles espacios hospitalarios donde puedan ser acompañadas, escuchadas y equipadas con la información y las herramientas que les permitan vivir una vida más pacífica y productiva. También somos desafiadas a descubrir y apreciar los dones y la riqueza que aportan a nuestras culturas, y las contribuciones que hacen a nuestras sociedades y naciones’. (Artesanas de Esperanza, 2019)

En la propia congregación hemos empezado a formar una comunidad de práctica de las religiosas que colaboran con personas en movimiento en los distintos continentes, para compartir las experiencias, aprender juntas y acompañarnos unas a otras. Los desafíos de la pastoral de la movilidad son muchos y cambiantes, el contexto actual nos llama a recrear respuestas ante los retos que se van presentando. En este tiempo la realidad de las personas repatriadas en gran cantidad nos mueve, escuchamos sus historias, compartimos con ellas/os.

Sostenernos en nuestros esfuerzos comunes es crucial, apoyarnos, compartir recursos humanos y materiales, crear redes. En enero del 2026 cumplimos nuestro primer año de misión en este rincón de frontera, nos sentimos confirmadas a continuar colaborando aquí para tender, junto con otros y otras, puentes de esperanza.

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