El Papa celebra la misa en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús en el primer Domingo de Cuaresma
León XIV celebra la misa en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, confiada a los salesianos
Primer Domingo de Cuaresma y misa con los olvidados. El papa León XIV se ha desplazado esta mañana a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Via Marsala, a pocos metros de la estación ferroviaria de Termini, para abrazar a los últimos de Roma a los que los salesianos devuelven su dignidad. Una parroquia que no recibía a un pontífice desde hace 12 años, cuando Francisco hizo lo propio.
La visita parroquial ha comenzado con la reunión con los representantes de los diversos grupos parroquiales en el patio del templo -entre ellos, Cáritas, que cada día ofrece 350 cenas- y ha concluido con otra cita, en el salón parroquial, con el Consejo de Pastoral, los jóvenes y los sacerdotes de la comunidad salesiana.
Pero en medio de ambos encuentros, el Pontífice ha celebrado la misa. En su homilía, ha recordado que este pasado miércoles comenzamos el camino cuaresmal. “La Cuaresma es un tiempo litúrgico intenso que nos ofrece la oportunidad de redescubrir la riqueza de nuestro bautismo y vivir como criaturas plenamente renovadas gracias a la Encarnación, Muerte y Resurrección de Jesús”, ha señalado.
Para Robert Francis Prevost, “especialmente en este tiempo de Cuaresma, estamos llamados a redescubrir la gracia del bautismo, como fuente de vida que habita en nosotros y nos acompaña dinámicamente con el máximo respeto a nuestra libertad”.
En este sentido, ha insistido en que “el sacramento en sí es dinámico porque lo que ofrece no se limita al espacio y tiempo del rito, sino que es una gracia que acompaña constantemente toda nuestra vida, sosteniendo nuestro seguimiento de Cristo”.
“Pero el bautismo también es dinámico porque nos impulsa constantemente a un nuevo camino, ya que la gracia es una voz interior que nos impulsa a conformarnos a Jesús, liberando nuestra libertad para que encuentre plenitud en el amor a Dios y al prójimo”, ha añadido.
Así, ha recalcado que la naturaleza relacional del bautismo “nos llama a experimentar la amistad con Jesús y, así, a entrar en su comunión con el Padre”.
“Esta relación, llena de gracia, también nos permite experimentar una auténtica cercanía con los demás, una libertad que, a diferencia de la que el diablo le propone a Jesús, no consiste en la búsqueda del propio poder, sino en un amor generoso que nos hace a todos hermanos, ha subrayado.
Tras su reflexión cuaresmal, ha echado la vista atrás para recordar que el papa León XIII encargó a san Juan Bosco que construyera esta iglesia. “Comprendió la importancia de este lugar, junto a la estación de Termini y en una encrucijada única de la ciudad, destinado a adquirir mayor importancia con el tiempo”, ha afirmado.
Por eso, “al encontrarme con ustedes, veo en ustedes una especial cercanía, una cercanía a los desafíos de esta región. De hecho, hay muchos jóvenes universitarios, personas que viajan diariamente para trabajar, migrantes en busca de empleo y jóvenes refugiados que, gracias a la iniciativa de los salesianos, han encontrado aquí la oportunidad de conocer a compañeros italianos y llevar a cabo proyectos de integración”.
“Y luego están nuestros hermanos sin hogar que encuentran refugio en las instalaciones de Cáritas en Via Marsala. A pocos metros, se pueden apreciar las contradicciones de este tiempo: la despreocupación de quienes llegan y salen con todas las comodidades y quienes no tienen techo; las múltiples posibilidades de bien y la violencia desenfrenada; el deseo de trabajar honestamente y el tráfico ilícito de drogas y prostitución”, ha aseverado.
León XIV visita la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, confiada a los salesianos
Como ha destacado León XIV, “su parroquia está llamada a hacerse cargo de estas realidades, a ser fermento del Evangelio en la comunidad local, a ser signo de cercanía y caridad”. “Agradezco a los salesianos su incansable labor diaria y los animo a todos a seguir siendo una pequeña llama de luz y esperanza aquí”, ha proseguido.
Por último ha mirado a María Auxiliadora para que “nos sostenga siempre en nuestro camino, haciéndonos fuertes en los momentos de tentación y de prueba, para experimentar plenamente la libertad y la fraternidad de los hijos de Dios”.