América

Obispos de las Américas dicen al unísono: “somos una sola Iglesia” al servicio de los migrantes

| 21/02/2026 - 03:13

Aseguran que la migración “no puede reducirse a una cuestión meramente política” sino desde todas sus aristas para apelar a la responsabilidad ética de las naciones





“Aunque nuestros contextos nacionales son diversos, constatamos que nuestros pueblos viven angustias semejantes”. Así han concluido los presidentes de las Conferencias episcopales de Estados Unidos, Canadá y América Latina, tras un encuentro que sostuvieron del 14 al 17 de febrero en Tampa (Florida).



Esta plenaria, que data desde 1959, permitió a los prelados analizar los actuales fenómenos sociales que afectan a toda la región como la migración, pobreza, derechos de poblaciones indígenas y la polarización política.

Por ello, conscientes del momento histórico que viven “hemos renovado nuestro compromiso de caminar juntos como una Iglesia que abraza el norte y el sur del continente, dando testimonio claro y coherente de Jesucristo, Crucificado y Resucitado, esperanza viva para todos los pueblos”.

“Damos gracias al Señor por la gracia de este encuentro, que nos ha permitido renovar nuestro compromiso de caminar juntos como Iglesia en las Américas, fortaleciendo los lazos que nos unen más allá de nuestras fronteras y diferencias culturales”, acotaron.

Respuestas evangélicas

Los obispos, representados por el cardenal Jaime Spengler, del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), Pierre Goudreault, del Episcopado canadiense, y Paul S. Coakley, de la Conferencia de Estados Unidos, aseguraron que “hemos vivido días de alegría fraterna, unidos en la oración, el diálogo sincero y el discernimiento pastoral”.

Indicaron que los diálogos se han centrado en “cómo guiar mejor al Pueblo de Dios con sabiduría y valentía en un tiempo marcado por profundos cambios y desafíos” que requieren “respuestas coordinadas, solidarias y profundamente evangélicas”.

“Entre los temas que hemos considerado se encuentran nuestra preocupación por los pobres y vulnerables, la dignidad y los derechos de los pueblos indígenas, el doloroso flagelo de la trata de personas, la creciente polarización que hiere el discurso público”, dijeron.

Ningún migrante es extraño

De manera particular, abordaron el tema de los migrantes que “viven, transitan y buscan un futuro en nuestros países”, por lo que “afirmamos con claridad: ningún migrante es extraño para en la Iglesia”.

Recordaron que cada persona en movilidad humana forzada “abandona su tierra buscando seguridad, oportunidades o dignidad”, por lo que “reconocemos a un hermano, a una hermana; reconocemos el rostro mismo de Cristo que camina”.

Señalaron que este tema “no puede reducirse a una cuestión meramente política o económica”, al contrario, debe verse desde diversas aristas para interpelar “nuestra conciencia cristiana y la responsabilidad ética de las naciones”.

Por tanto, este fenómeno debe ser tratado de manera articulada, por ende, “nuestra acción pastoral no puede ser fragmentada. Queremos fortalecer nuestra coordinación continental para que, desde el lugar de origen hasta el tránsito y el destino final, la Iglesia sea una red de protección y signo concreto de esperanza”.

“Invitamos respetuosamente a las autoridades civiles a promover políticas que salvaguarden la vida, los derechos y la dignidad de quienes migran. Reconocemos la responsabilidad de los Estados de ordenar los flujos migratorios y velar por el bien común”, añadieron.

Signos visibles de fraternidad

Los obispos de las Américas abogan por leyes que pongan en el centro “la dignidad inalienable de la persona humana y el respeto que merece”. Por supuesto, ello debe traducirse en gestos concretos desde las bases “en la acogida generosa al migrante”.

Llamaron a parroquias, comunidades y familias a “ser signos visibles de que la fraternidad es posible y de que el Evangelio sigue siendo fuerza transformadora en nuestras sociedades”.

“Somos una sola Iglesia en América. Desde esa unidad queremos servir con mayor entrega, acompañar con mayor cercanía y anunciar con renovada valentía la esperanza que brota del corazón del Salvador”, finalizaron.

De Iz. a Der.: Pierre Goudreault, del Episcopado canadiense, el cardenal Jaime Spengler, del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), y Paul S. Coakley, de la Conferencia de Estados Unidos. Foto Celam

 

Noticias relacionadas