Europa

Tetiana Stawnychy, presidenta de Cáritas Ucrania: “Encontramos la fuerza en ayudarnos los unos a los otros”

| 19/02/2026 - 13:55

  • En su paso por la delegación española ha recordado que, aunque “ya no está siempre en las noticias, la situación humanitaria se agrava”, con 12,7 millones de afectados
  • Tras cuatro años de guerra con Rusia, más de diez millones de habitantes han tenido que irse del país





El martes 24 de febrero se cumplen cuatro años desde que Vladímir Putin decretara la invasión total de Ucrania, iniciando Rusia una guerra catastrófica para su país vecino. Hasta el punto de que, en este tiempo, según datos de la ONU, la población residente en el país ha pasado de 42 millones a 31,5 millones, registrándose 10,5 millones de refugiados. Entre los que permanecen, más de 12,7 millones de ucranianos sufren una situación de emergencia humanitaria y unos 3,7 millones son desplazados internos, viviendo en otras regiones tras tener que abandonar sus hogares.



Todo este dolor que se esconde tras las frías cifras lo ha compartido con los medios Tetiana Stawnychy, presidenta de la rama greco-católica de Cáritas Ucrania, quien, en la mañana de este 19 de febrero, ha compartido su testimonio en la sede de Cáritas Española, en Madrid.

El pasado año fue el peor

Como ha destacado, “este es un conflicto de alta duración e intensidad”. Además, aunque “ya no está siempre en las noticias, la realidad es que la situación humanitaria se agrava. De hecho, el pasado año fue el más mortífero para la población civil en estos cuatro años”.

En cuanto a infraestructuras, hubo 438 ataques contra instalaciones sanitarias y hasta 340 centros educativos han sido destruidos total o parcialmente. En consecuencia, casi un millón de niños, al estar sus escuelas cerradas, no pueden asistir presencialmente a sus clases y se ven obligados a proseguir sus estudios de modo telemático. Y “algunos, en la primera línea de fuego, ni siquiera pueden tener este tipo de formación”.

Por si fuera poco, la situación es aún más crítica debido a la crudeza del invierno, con temperaturas que llegan a los 20 grados bajo cero. Un horror para una población que sufre los numerosos cortes de agua y luz ocasionados por el ejército ruso al atacar deliberadamente esas infraestructuras. Sin calefacción, son muchas las víctimas (principalmente, ancianos, personas con movilidad reducida o problemas de salud y familias con niños y niñas) que, directamente, mueren congeladas.

Buscan aterrorizar a la gente

Una crueldad que Stawnychy ha deplorado: “Los rusos atacan a ciudades muy pobladas para aterrorizar a los habitantes. Así, quienes viven en edificios con muchos pisos, son los más vulnerables. Sin agua, calefacción ni electricidad… Es la crisis dentro de la crisis”.

En Kiev, “cada dos días, como mucho, hay ataques masivos y la gente se despierta en mitad de la noche para protegerse. Ha cambiado la situación en el frente porque Rusia utiliza drones para atacar a la población. La zona más crítica ya no son solo los primeros 10 kilómetros desde los puntos de choque, sino que esta se ha ampliado hasta los 25 kilómetros, persiguiendo esos drones a la gente. Las evacuaciones son más peligrosas, así como el día a día. Las carreteras principales se han cubierto para tratar de hacer frente a estos drones”.

Invierno en Ucrania

En estos cuatro años, las dos Cáritas de Ucrania (la rama latina y la greco-católica, que preside Stawnychy) han atendido a más de 5,6 millones de personas. Un alud de esperanza que, en su caso, encarnan a través de 51 delegaciones locales, con más de 2.500 empleados, más de 11.000 voluntarios y 400 centros parroquiales operativos. Entre las respuestas ofrecidas, han dado ayudas en materia de vivienda, refugio, alimentación, higiene, atención sanitaria o ayuda económica.

Acompañamiento integral

En la línea de frente, “se ayuda a evacuar a los más afectados y a ofrecerles una atención primaria, ayudándoles a integrarse en su nueva comunidad, donde llegan como desplazados. Se les acompaña más allá de las necesidades básicas para que estabilicen su situación y logren volver a tomar las riendas de su vida”.

A veces, ese compromiso les ha llevado a pagar un precio muy alto, el mayor de todos… Y es que la guerra se ha llevado por delante la vida de dos de sus trabajadores de Cáritas Mariupol, que “fueron asesinados junto a sus familias”. Eso sí, como ha destacado la presidenta, no se rinden: “Sabemos que se trata, en definitiva, de restablecer la humanidad. Muchos, al llegar a Cáritas, es la primera vez en que se abren y se atreven a contar su historia. Todos lloramos, ellos y nosotros. En ese primer momento se empiezan a renovar los lazos, la humanidad… y a sanar el corazón”.

“En medio de la brutalidad, rendirse no es una opción”, ha enfatizado. Un momento en el que se ha agarrado al filósofo Viktor Frankl, que perdió a buena parte de su familia en los campos de concentración nazis: “El decía que un gran peligro es ser muy pesimista…, pero también muy optimista. Siempre hay que tener esperanza, aunque siendo prácticos. En ese sentido, los ucranianos nos adaptamos a la realidad que vivimos y encontramos las fuerzas en ayudarnos los unos a los otros. Todo el mundo está cansado, pero nos mantenemos en pie. Este sentimiento es más fuerte que cualquier destrucción”.

Se anima a ser voluntarios

En ello les ayudó mucho la primera fase del conflicto, entre 2014 y 2022, cuando Rusia se hizo por la fuerza con varias regiones en el este antes de su operación de invasión total: “Ya ahí estábamos muy movilizados con la población afectada y siempre preguntábamos a todos los atendidos si les gustaría ser voluntarios de Cáritas. Ya entonces, un 40% de nuestros colaboradores eran desplazados que habían tenido que dejar su hogar. Y nos contaban cómo, siendo capaces de ayudar a los demás, ellos sanaban más… Además de que ese era un modo de integrarse en su nueva comunidad. Creo mucho en el poder de ser humano, en ser un regalo para los demás”.

Cuestionada sobre si ya se han habituado a este calvario, Stawnychy ha cogido su móvil y ha silenciado la sala al hacer sonar la alarma con la que son despertados cada vez que hay un bombardeo: “Esto nos pasa cada noche, o como mucho cada dos… Este es el horrible sonido que nos despierta. Miramos el móvil a ver qué pasa y comprobar si nos informa de que hay drones, misiles de crucero o balísticos… Según el peligro, decidimos que hacer. Aprendes a vivir con ello, pero ¿es normal?”.

Con todo, la presidenta de Cáritas Ucrania reconoce que, “aunque dicen que cada vez hay menos apoyo de la comunidad internacional, allí donde voy encuentro mucho interés y sensibilidad hacia nosotros. Sí es cierto que en las noticias está más presente la cara más política de la guerra, pero no podemos olvidar lo que sucede en el terreno”.

El poder de la oración

Ahí, ellos se exprimen en cuerpo y alma: “Recuerdo siempre el poder de la oración, que mueve al corazón a actuar. Eso es esencial. En Cáritas proclamamos el amor en la acción. Nos adaptamos siempre a la comunidad y a las necesidades que en cada una de ellas hay. En las zonas rurales hay más problemas, pero en todas buscamos que la gente no se encierre en sí misma y se ayuden unos a otros”.

También trabajan a fondo en la promoción de la salud mental y en el apoyo psicosocial, ayudando a cicatrizar muchas heridas íntimas y a contribuir al conjunto de la cohesión social. En ese sentido, la atención se centra especialmente en los niños. Aunque es muy importante recalcar que, “si son los padres los que piden esa ayuda para sus hijos, al final tratamos de que ellos también entren en el programa, pues ellos lo necesitan igualmente. Así que, primero entran los pequeños, pero al final llegamos a todos”.

Del mismo modo, en los últimos años, “trabajamos con soldados que vuelven del frente o con familias que tienen desaparecidos o presos en Rusia. Desde hace dos años, tenemos un programa en ese sentido con los veteranos, trabajando en su rehabilitación física y en su sanación mental. Y con familias en duelo, ofreciendo apoyo psicológico y espiritual si lo quieren, ya sea individual o en grupo”.

Promoción de la salud mental

En esta esencial tarea, Stawnychy valora mucho que la promoción de la salud mental es clave, y así lo entiende el Gobierno, que impulsa los llamados centros de resiliencia, donde se trabaja mucho en ese sentido. Las organizaciones de la sociedad civil colaboramos. En Cáritas contamos con varios programas en ese sentido. Se hacen diversos tipos de terapias”.

Algunos de esos programas de apoyo psicológico se ofrecen en los colegios: “Lo empezamos en 2016, en 14 escuelas cercanas al frente. Se comprometen profesores, niños y padres. Hoy, son 50 escuelas. Son diálogos en positivo, también a través del arte, generado cohesión social sana y rechazando la violencia. Todo el personal de Cáritas tiene una mínima formación psicológica”.

Guerra de Ucrania

Sobre el odio a Rusia, es imposible evitar mientras dure la guerra, aunque esta purificación de las heridas del alma es un reto a acometer en un futuro: “Hay una fuerte opresión en los territorios ocupados. Hubo dos redentoristas que estuvieron presos con los rusos durante dos años. Al salir, me encontré con ellos, pero estaban tan mal que no los reconocí… Así que sí, la paz es un proceso largo y se construye poco a poco. Ese trabajo que se hace ahora de cuidar la salud mental contribuirá a tomar decisiones sanas en un futuro. Estaremos mejor preparados para el siguiente proceso. De ahí la insistencia en ayudarnos los unos a los otros para mantener la comunidad y una relación sana y humanizada”. El propio personal de Cáritas “necesita este apoyo. Nadie está exento de sufrir, por su familia o por ellos mismos. La crisis es tan grande que nos necesitamos todos, incluidas las administraciones”.

Implicación de Cáritas Española

Un punto en el que ha agradecido con emoción la implicación de Cáritas Española, que está presente en Ucrania desde 2010. Cuatro años después, en 2014, llegaron a la región del Donbass, en disputa con Rusia. En un contexto siempre tensionado, se busca apoyar a los habitantes locales tanto en ayuda humanitaria como con programas de reconstrucción y desarrollo, incluida la prevención y la lucha contra la trata, siempre de la mano de las dos Cáritas presentes en Ucrania.

Para ello, solo estos cuatro años, desde la delegación española se han destinado unos 19 millones de euros y también se mantiene una presencia muy activa en las vecinas Rumanía y Moldavia, que acogen a muchos refugiados ucranianos. A lo largo de este 2026, Cáritas Española prevé aprobar proyectos por un valor de 953.997,54 euros, destinados a seguir atendiendo a la población y a continuar canalizando la solidaridad de la sociedad.

Foto de apertura: Cáritas Española.

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