El cardenal secretario de Estado ha confirmado que la Santa Sede no participará en la Junta de Paz impulsada por el gobierno de Estados Unidos
La Santa Sede ha confirmado este martes, 17 de febrero, que “no participará” del controvertido ‘Board of Peace’, la Junta de la Paz, el organismo internacional impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Una nueva organización para gestionar la reconstrucción de Gaza y la resolución de conflictos globales y cuya invitación llegó al Vaticano.
El Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, ha sido el encargado de comunicar esta decisión, cerrando la puerta a una invitación que el Vaticano llevaba semanas “estudiando en profundidad”. En declaraciones a los medios tras las celebraciones institucionales por el aniversario de los Pactos de Letrán, el purpurado ha subrayado que la naturaleza de la iniciativa es incompatible con la misión diplomática y pastoral de la Iglesia. Además, Parolin ve la propuesta incompatible con la postura clásica del Vaticano, ya que la solución de Trump “claramente no es la de otros Estados”.
Las casualidades han hecho que estas declaraciones se produzcan precisamente al concluir la reunión bilateral con el Gobierno italiano en el Palacio Borromeo, la embajada de Italia ante la Santa Sede. Y es que Italia participará en esta Junta como país observador y en la reunión estuvo el presidente de la República, Sergio Mattarella y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
El rechazo del Vaticano se debe, según explicó el cardenal, a que “hay algunos puntos que provocan perplejidad. Hay cuestiones críticas que necesitan ser explicadas”. Por ello, para él, ahora “Lo importante es que se está intentando dar una respuesta. Sin embargo, para nosotros, hay algunas cuestiones críticas que necesitan ser resueltas”. “Una preocupación es que, a nivel internacional, es principalmente la ONU quien gestiona estas situaciones de crisis. Este es uno de los puntos que hemos enfatizado”, detalló según recogen los medios vaticanos.
Y es que la Santa Sede ve con preocupación que este nuevo organismo pretenda actuar como una alternativa paralela a las Naciones Unidas. Para el Vaticano, debilitar la ONU o crear estructuras que excluyan a una de las partes (en referencia a la ausencia de representación palestina en el diseño del plan) no conduce a una paz duradera. Esta respuesta además está basada en una estrategia difícil de defender desde el Vaticano. el modelo ‘Pay-to-Play’, por el que la propuesta estadounidense exige a los Estados miembros una contribución financiera de 1.000 millones de dólares para obtener un asiento permanente en el consejo. Una mercantilización de la diplomacia que no está tampoco al alcance de las arcas vaticanas.
Con esta negativa, el Vaticano marca distancias frente a la política exterior de la Casa Blanca en Oriente Medio. Mientras países como Hungría o Israel han mostrado interés en la iniciativa. Mientras, la Santa Sede continuará abogando por el cese al fuego, el acceso a la ayuda humanitaria o la solución de los dos Estados a través de los canales diplomáticos tradicionales. En otros asuntos, Parolin también mostró su pesimismo sobre el fina la guerra en Ucrania, a punto de cumplirse casi cuatro años después del estallido del conflicto.